“Continuaremos desarrollando Jerusalén, porque es nuestro derecho y nuestro deber para con las generaciones venideras, no como castigo sino como derecho fundamental de nuestro pueblo a construir en su capital eterna”, dijo el premier israelí Benjamin Netanyahu ayer, luego de haber anunciado un día antes la construcción de 2.000 casas en Jerusalén Este y Cisjordania. La iniciativa fue interpretada como una respuesta a la decisión de la Unesco de aceptar a la Palestina como estado miembro en ese organismo.

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