“Ustedes saben lo que pienso sobre ese tema”, sostuvo la jefa de Estado ante la Mesa Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina luego de que los huéspedes mencionaran su posición en “defensa de la vida”. “Fue una reunión protocolar y hubo una conversación grata y amable”, describió el vocero del Episcopado.

Los obispos le regalaron a la mandataria un ícono pintado a mano con la figura del buen pastor, -en la que está Jesús con un grupo de ovejas-, mientras que la Presidenta les entregó libros nuevos de la Casa de Gobierno. Foto: NA

La presidenta Cristina Kirchner recibió este jueves por la noche a la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), encabezada por su flamante titular José María Arancedo, en una reunión de suma cordialidad en la que ratificó su posición contraria al aborto.

“Ustedes saben lo que pienso sobre ese tema”, sostuvo la jefa de Estado ante la Mesa Ejecutiva de la CEA luego de que los huéspedes mencionaran su posición en “defensa de la vida”, una manera de definir su doctrina antiabortista.

Según pudo averiguar Noticias Argentinas, ese intercambio se dio en absoluta cordialidad dentro de una reunión de unos 45 minutos en la que abundaron los gestos de acercamiento entre las partes y comentarios sobre la situación de la Argentina, la Iglesia y la crisis internacional.

Los prelados aclararon que más allá de las cuestiones doctrinales de la Iglesia, como en el caso de la interrupción de embarazos, había una vocación de diálogo con el Gobierno.

Arancedo tomó la palabra de entrada para agradecer haber respondido tan prontamente a la solicitud de audiencia pedida este miércoles luego de su elección como nuevo jefe de la Iglesia Católica durante un plenario eclesiástico en Pilar y la felicitó en nombre de todos los obispos por su reelección.

Junto a Arancedo estuvieron el vicepresidente primero de la CEA, arzobispo de Neuquén, Virginio Bressanelli; su par de Salta y vice segundo, Mario Cargnello; y el secretario general, Enrique Eguía Seguí, quien fue reelecto, mientras que también se calzaron el rol de anfitriones el jefe de gabinete, Aníbal Fernández; el canciller Héctor Timerman, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.

Los cuatro prelados se turnaron para hablar durante el encuentro -resaltaron las fuentes consultadas por NA- y en todo momento destacaron la vocación de la Iglesia de “cooperar” con el Estado, lo cual llevaba intrínsicamente el mensaje de no inmiscuirse en las decisiones de Gobierno.

También destacaron la tarea de la jefa de Estado por la Educación y la Inclusión Social y Cargnello elogió los dichos de la presidenta en el G-20 cuando aludió al “anarcocapitalismo”.

Los obispos le regalaron a la mandataria un ícono pintado a mano con la figura del buen pastor, -en la que está Jesús con un grupo de ovejas-, mientras que la Presidenta les entregó libros nuevos de la Casa de Gobierno.

Al término del encuentro el portavoz oficial fue el vocero del Episcopado, Jorge Oesterheld, quien evitó mencionar el diálogo respecto a la defensa de la vida.

En rigor, la despenalización del aborto buscó ser tratada recientemente en el Congreso pero la falta de apoyo de varios legisladores del oficialismo hizo que no obtuviera dictamen, mientras que es de público conocimiento la postura de la jefa de Estado contraria a su legalización.

“Fue una reunión protocolar y hubo una conversación grata y amable”, describió el vocero sobre el primer encuentro entre la jefa de Estado y Arancedo, que sirvió de presentación oficial de la nueva conducción de la Iglesia Católica ante la Presidenta.

El arzobispo de Santa Fe visitó a la mandataria sólo un día después de haber asumido al frente de la CEA y, en ese sentido, le transmitió a Cristina Kirchner que “valoró” la rápida respuesta a la solicitud de audiencia, señaló Oesterheld.

“Se habló de la situación del país y de los asuntos de la Iglesia”, puntualizó el vocero episcopal, quien agregó que Cristina y Arancedo coincidieron en que “el ser humano deber ser el centro de preocupación de la Iglesia y el Gobierno”.

Fuente:NA

Comments

comments