La movilización central se desarrolla en Valparaíso, con la intención de llegar al Congreso. La crisis, que paraliza universidades y escuelas en reclamo por la educación pública, lleva más de seis meses

Como sucede desde que comenzó el conflicto, los estudiantes no logran ponerse de acuerdo con las autoridades en los recorridos de sus marchas. En esta oportunidad, buscaban llegar hasta la Plaza O’Higgins para allí realizar un acto cultural. Sin embargo, el gobernador de Marga Marga, Arturo Longton, no lo aprobó.

 

“La verdad es que lo intentamos, hablamos con Carabineros y vimos los lugares, pero obviamente que por seguridad e instrucción de Carabineros no pudimos autorizarla más allá, tomando en consideración los últimos marchas que han sido demasiado violentas y hay una protección especial que brindarle al Congreso”, afirmó el funcionario.

 

Daphne Concha, presidente de la Corporación de Padres y Apoderados, declaró que “más que una marcha va a ser una ocupación, porque esperamos que verdaderamente haya mucha gente. Nuestra esperanza es que sea de mucha masividad en Valparaíso”. Los organizadores esperan congregar a 20 mil personas.

El viernes 18 de noviembre, la movilización se trasladará a Santiago , donde intentarán entregarle una carta al presidente Sebastián Piñera.

 

El enfrentamiento entre el Gobierno y los estudiantes comenzó a inicios de mayo, en reclamo por los altos costos de la educación en Chile, que cuenta con uno de los sistemas educativos más privatizados del mundo, tras las reformas aplicadas por la dictadura de Augusto Pinochet.

 

El escenario se agrava por la prolongación de conflicto que llevan seis meses. Las constantes movilizaciones desgastan paulatinamente la gestión de Sebastián Piñera.

 

En Chile, sólo el 40% de los escolares chilenos recibe educación en colegios públicos gratuitos, mientras que a nivel universitario no hay posibilidades de estudiar gratis. Para acceder a las universidades, los estudiantes deben solicitar créditos internos o en bancos privados. A nivel secundario, más de la mitad de la matrícula está en manos de colegios que reciben subvención estatal y el aporte de los padres.

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