NOTAS EXTRAÍDAS DE SEPRIN:

LO REAL: SE ACABA LA FIESTA: CORRALITO CAMBIARIO Y AUMENTO DE TARIFAS

LA VERSION K: AJUSTAMOS EL MODELO EXITOSO,  LUCHAMOS CONTRA LA EVASIÓN Y LAVADO. SE SACAN LOS SUBSIDIOS A LOS MAS RICOS.

El aumento de tarifas va a licuar el 80 % de los salarios de la clase media. Que es la que banca en definitiva el circo del modelo nacional y popular.

Se fueron 1700 millones de dólares en dos semanas, 20 veces más rápido que en Grecia.

Si no paran la fuga de dólares, van por la pesificación de los depósitos.

El modelo K Fracasó, no ante lo político, sino ante la realidad.

  1. 1. El 9 de febrero de este año, refiriéndose a los subsidios a la energía y al transporte, decía Cristina Fernández en un discurso en el Chaco: “por otra parte, como estos son bienes, servicios fundamentalmente, de los que no se puede prescindir y que tienen un gran impacto en el consumo, porque la gente si le aumentan demasiado los servicios restringe el consumo y va al pago de servicios que no crean nuevos puestos de trabajo” (sic). Tratando de traducir al castellano básico lo expresado por Cristina Fernández, lo que nos estaba tratando de decir era que al tener artificialmente baratas las tarifas de los servicios públicos, la gente disponía de más dinero para consumir y reactivar la economía

El modelo Nacional y Popular a base de subsidios y de apoderarse de la caja, ANSES-AFJP, una presión impositiva a nuca vista, y un festival de subsidios que beneficio a las grandes empresas cin muchísima rentabilidad, termina confrontándose con la realidad:

Un análisis de Roberto Cachanosky  de e www.economiaparatodos.com.ar. Muestra claramente lo que viene:

El ajuste no es otra cosa que hacer subir los precios artificialmente baratos y retrasar los artificialmente caros. Esto recién comienza y es el mercado de cambios es el que está forzando al Gobierno a hacer lo que siempre dijo que no iba a hacer.

El 9 de febrero de este año, refiriéndose a los subsidios a la energía y al transporte, decía Cristina Fernández en un discurso en el Chaco: “por otra parte, como estos son bienes, servicios fundamentalmente, de los que no se puede prescindir y que tienen un gran impacto en el consumo, porque la gente si le aumentan demasiado los servicios restringe el consumo y va al pago de servicios que no crean nuevos puestos de trabajo” (sic).

Tratando de traducir al castellano básico lo expresado por Cristina Fernández, lo que nos estaba tratando de decir era que al tener artificialmente baratas las tarifas de los servicios públicos, la gente disponía de más dinero para consumir y reactivar la economía.

Habría que preguntarle a la presidente qué le hizo cambiar de opinión, ya que la eliminación de los subsidios, por ahora en energía, gas y agua, no se limitará a los que viven en Puerto Madero, Barrio Parque o en los countries, sino que le pegará de lleno a la mayoría de la población. Inicialmente “vendieron” la eliminación de los subsidios diciendo que se los sacaban a los más ricos, pero enseguida surgió lo de la declaración jurada, con lo cual, se viene el tarifazo.

Vamos a ver cómo “venden” el aumento del transporte cuando llegue el momento. Tal vez digan que no es justo que el que toma el colectivo en Barrio Parque esté subsidiado.

Pero volviendo al discurso de Cristina Fernández, lo que olvidó decir que es que en economía nada es gratis.

Alguien está pagando los subsidios con impuestos, consumiendo stock de capital o el impuesto inflacionario. La medida anunciada por Cristina Fernández es lo que ella tantas veces dijo que se negaba a hacer y que finalmente tiene que hacer: el ajuste.

¿Qué significa ajustar la economía?

Cambiar los precios relativos. Los precios que están artificialmente bajos se suben y los que están artificialmente altos suben menos. Generalmente estos ajustes se hacen para tratar de equilibrar las cuentas públicas, como fue el rodrigazo del 4 de junio de 1975. En ese momento Celestino Rodrigo devaluó el peso (subió el dólar) e incrementó las tarifas de los servicios públicos y combustibles, al tiempo que aumentaban menos los salarios. El resultado fue la primera huelga general que la CGT le hizo a un gobierno peronista.

En esta oportunidad empezaron con algunas tarifas de los servicios públicos mientras el mercado se encarga de devaluar el peso. Es decir, a diferencia del rodrigazo, y por más que Moreno le responda con un cañón a la ley de la oferta y la demanda, el mercado se está llevando las reservas del Central forzando una devaluación.

Es solo cuestión de tiempo. Obsérvese que el dólar está barato para lo que es este modelo económico y las tarifas de los servicios públicos fueron “pisadas”, al igual que el dólar, como mecanismos antinflacionarios. Nada tan diferente a lo que se hizo en infinidad de planes anteriores que terminaron mal.

¿Por qué decidieron ahora aplicar un tarifazo? Porque el gasto público en subsidios se les fue de las manos, con un proyectado para este año de $ 70.000 millones. Además, la energía artificialmente barata le está pegando en el saldo de balance comercial por el incremento de las importaciones de combustibles para sostener funcionando el sistema energético. Esto les achica aún más el saldo de balance comercial y les quita poder de fuego para financiar la constante fuga de capitales que tuvo el kirchnerismo desde el 2003.

Un párrafo para la encuesta en la cual a uno le preguntarán si quiere dejar de ser subsidiado. Pregunta: ¿cuáles son los parámetros que tomará el gobierno para decidir a quién subsidia y a quienes no? Si se van a guiar el nivel de ingreso y relacionarlo con la canasta básica total del INDEC que marca la línea de pobreza, hasta los linyeras van a quedar por encima de la línea de pobreza. De manera que el sistema será asimilable al que usa la AFIP para autorizar a una persona a comprar dólares: el sistema del dedómetro o parecemetrometo.

Tiene el gobierno en este momento, al menos, dos frentes complicados:

a) el frente fiscal con necesidad de aplicar un tarifazo y

b) el frente externo en que hay drenaje constante de reservas de las arcas del Central.

El frente fiscal ni por casualidad lo resuelven con el tarifazo en energía y agua. Y el frente externo, a pesar de las cebitas con que le tira Moreno al mercado creyendo que tiene un misil tierra-tierra, lejos está de ser dominado.

Mirando el balance del Banco Central se observa que al 7 de noviembre seguían subiendo los redescuentos al Tesoro (emisión monetaria para financiar el gasto público), el rubro Otros Pasivos, que incluiría préstamos para disimular la pérdida de reservas, llegó a $ 21.728 millones. Al 31 de mayo pasado, antes que se acelerará la fuga de capitales, Otros Pasivos era de $ 4.917 millones, es decir, multiplicó por algo más de 4 este rubro. Si hoy fueran a una convertibilidad, el tipo de cambio de conversión sería de $6,62 por dólar al 7 de noviembre mostrando un claro deterioro respecto a las semanas anteriores. Aclaro, no digo que el dólar tiene que estar en $ 6,62, solo afirmo que si se quisiera ir a una convertibilidad esa sería la paridad que surge de los números del balance del BCRA. En enero del 2010, cuando Marcó del Pont se hizo cargo del Central, esa misma relación era de $ 4,30, así que la capacidad de demolición del patrimonio del Central ha sido proverbial. Finalmente, y esto es lo más preocupante, siguen aumentando los redescuentos a las entidades financieras. Estos redescuentos se otorgan cuando hay problemas para hacer frente a los pagos en ventanilla.

¿Cómo sigue la historia?

Si aceptamos que la ciencia económica no es justamente el fuerte del kirchnerismo, todo parece indicar que el próximo paso consistiría en forzar una baja de la tasa de interés justo en el medio de una corrida cambiaria. ¿Para qué? Para que la economía no se les enfríe, porque si se les cae la actividad económica, la recaudación baja, aumenta el déficit fiscal y el tarifazo tendría que ser complementado con más medidas de restricción del gasto, la antítesis del modelo populista del gobierno.

El problema es que está científicamente comprobado que cuando hay presiones sobre el tipo de cambio, la tasa de interés tiende a subir. ¿Por qué? Porque la gente retira pesos de los bancos para comprar dólares. Al retirar plata de los bancos estos tratan de retener a sus depositantes ofreciéndoles más tasa de interés (salvando las diferencias, recordar el 2001). Si el gobierno fuerza una baja de las tasas de interés el retiro de depósitos se acelerará para comprar dólares. Sería como subirse al banquito, ponerse la cuerda en el cuello y saltar. Se estarían ahorcando solos.

En síntesis, el corralito a la compra de dólares fue presentado como un combate contra la evasión y el lavado de dinero, ahora el anuncio del tarifazo que está disfrazado de eliminación de los subsidios a los más ricos, es el primer paso hacia un cambio de precios relativos o, dicho en castellano básico: la fiesta se acaba. Con lo cual se confirma mi pronóstico de que o el gobierno ajustaba la economía o se encargaba el mercado de ajustar, y el mercado está forzando el ajuste con la corrida cambiaria. Por ahora, el mercado está empujando al gobierno, paso a paso, a hacer el ajuste. Si el gobierno se resiste a aceptar la realidad y sigue con el relato del modelo exitoso, o implementa mal el ajuste, las complicaciones serán mayores a las actuales. Digamos que la situación económica no está para que improvisados sigan con sus primitivas medidas. Aquí hace falta confianza y ciencia económica. El problema es quién se anima, entre los economistas serios, a sentarse en el sillón de ministro que es como una silla eléctrica por el populismo y la soberbia del kirchnerismo.

 

NO ALCANZA LA PLAT CENTRAL

 


Los últimos datos oficiales registraron que las reservas de la autoridad monetaria ascendían el 11 de noviembre a U$S46.581 millones. Si se tiene en cuenta que la Base Monetaria acumulaba $195.266 millones, la diferencia entre ambas era de $3.400 millones o de U$S797 millones. En diciembre hay que pagar U$S2.000.
Las reservas internacionales de “libre disponibilidad” del Banco Central, es decir las que exceden la base monetaria, cayeron hasta unos US$ 800 millones al 11 de noviembre.
Los datos se desprenden del último Informe Monetario Semanal de la entidad y fueron recogidos por el diario La Voz y reproducidas en una nota por el sitio Fortunaweb.com

Los últimos datos oficiales registraron que las reservas de la autoridad monetaria ascendían el 11 de noviembre a U$S46.581 millones ó $198.658 millones mientras que la Base Monetaria acumulaba $195.266 millones.

La diferencia entre ambas era de $ 3.400 millones o de U$S797 millones a un tipo de cambio de $4,2648, insuficientes para cubrir la cancelación de los más de U$S2.000 millones necesarios que insumirá el Cupón PBI –uno de los bonos soberanos del Poder Ejecutivo – en diciembre próximo.

En realidad, las reservas son menores: el 16 de noviembre –último dato– llegaron a U$S46.077 millones. Pero el BCRA no informó aún a cuánto ascendía ese día la base monetaria, por lo que no se pueden estimar las reservas de libre disponibilidad.

Próximos pasos
Esta restricción abrió en las últimas semanas especulaciones que indican que el Congreso de la Nación podría habilitar sesiones extraordinarias tras el 10 de diciembre, en las que el Gobierno –ya con mayoría en el Senado y aliados en Diputados– avanzaría sobre la Carta Orgánica del Banco Central, que aún mantiene el criterio de una base monetaria que debe estar respaldada por entero en pesos.

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