En la Provicnia, los ultra K referenciados en La Cámpora ya apuntaron a lugares estratégicos como el IPS, IOMA y la Legislatura.
“Los muchachos pagos de Cristina” hay algo que tienen claro: aprovechar los resultados electorales para pasar a manejar más cajas políticas. Esos “muchachos” representan a los jóvenes que integran las decenas de agrupaciones ultra K, cuyo mayor exponente es La Cámpora, fundada por el primogénito presidencial Máximo Kirchner.

La agrupación, que ya demostró tener más olfato para detectar los puestos clave de manejo de fondos millonarios que historia política, ahora va por lugares estratégicos en la Provincia.

A nivel nacional, los jóvenes de La Cámpora coparon la Anses, Aerolíneas Argentinas y metieron a sus representantes como directores del Estado en las empresas de capitales mixtos, además de ocupar dependencias de segunda línea en el Gobierno nacional. En todos esos lugares tienen acceso a montos millonarios.

A partir de la reelección de Cristina Fernández de Kirchner, los jóvenes K ya tienen en la mira varios espacios bonaerenses. Entre ellos, el manejo de los fondos jubilatorios del Instituto de Previsión Social (IPS), que el año próximo tendrá un superávit cercano a los $ 1.500 millones; la obra social Ioma, que recibirá en 2012 unos $ 6 mil millones, además de morder en el presupuesto de la Legislatura bonaerense, que entre las dos cámaras este año superó los mil millones y para el próximo estará por encima de los $ 1.200 millones.

La previa al recambio de autoridades ejecutivas y legislativas provinciales anticipó la pelea que se viene. Según la versión de los camporistas, en la Provincia “se les terminó el tiempo a los viejos caudillos y ahora venimos nosotros”. Pero los viejos dirigentes de la estructura tradicional del PJ no se van a entregar tan fácil y están agazapados para dar pelea.

Los jóvenes K buscar avanzar rápidamente. La cabeza visible en la Provincia será el vicegobernador Gabriel Mariotto, que dirigirá el Senado y ya comienza a diagramar una estructura propia. Su mayor hombre de confianza es el senador electo y actual secretario de juventud de la Provincia, Santiago Carreras. Aunque el destino de Carreras podría no estar en la Cámara alta sino en un área de juventud bonaerense, dentro del Poder Ejecutivo provincial.

Los senadores ultra K que acompañarán a Mariotto serán entre siete y ocho, sin embargo, el titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca) está decidido a ocupar con su gente los cargos administrativos clave en la Cámara alta, barriendo a muchos funcionarios que responden a caudillos de peso en el Conurbano y que han resistido varias administraciones.

En Diputados, los jóvenes K disputaron el control del jugoso presupuesto del cuerpo y lo lograron con la vicepresidencia para el actual titular de la JP y funcionario nacional, José Ottavis. La presidencia de la Cámara baja seguirá en manos de Horacio González, que proviene de la estructura tradicional del PJ aunque tiene buena sintonía con el kirchnerismo, pero será necesaria la firma de Ottavis para la sanción de las leyes y, según establece el reglamento de la Cámara baja, tendrá facultades para visar los actos administrativos del titular del cuerpo. En el recinto habrá siete diputados ultra K.

En foco
La falacia militante de La Cámpora

La verdadera militancia es la política bien entendida. Se trata de uno de los servicios más nobles que puede existir en la sociedad ya que es comprometerse y actuar en función de ideales y proyectos políticos que signifiquen llevar bienestar en la población.

Pero lo que está sucediendo con La Cámpora, cuyos cabecillas ganan sueldos en el Estado de más 50 mil pesos y que -en virtud de su obsecuencia extrema- son puestos a dedo en distintos cargos públicos sin contar con ningún tipo de experiencia en el área que tienen que gestionar, está en las antípodas de lo que es la militancia.

El único “mérito” que parecen tener estas personas es el de ser “los muchachos de Cristina Kirchner”, tal como los definió la propia primera mandataria durante las negociaciones que se llevaron a cabo en las últimas semanas. Estos “muchachos”, que en algunos casos ya superan los 40 años, tienen una apetencia desmedida por acceder y controlar cajas del Estado. Y cuando lo consiguen, la utilizan con total discrecionalidad, tal como lo demuestra, por ejemplo, uno de los principales socios que tiene La Cámpora como es Juan Manuel Abal Medina, sobrino de uno de los miembros fundadores de Montoneros y actual secretario de Información Pública, lugar desde donde se premia y castiga a los medios en función del grado de obsecuencia con el Gobierno nacional.

Otro de los muchachos “bendecidos” por La Cámpora es el titular de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, hijo del abogado laboralista de la CGT y cuya única experiencia con los aviones, antes de llegar a Aerolíneas, fue cuando abordaba alguna aeronave para irse de vacaciones con sus amigos.
Fiel a este estilo, a Recalde lo rodean otros camporistas que poco y nada saben del manejo de una aerolínea, entre ellos el economista Javier Rodríguez, que está especializado en asuntos agrarios y que, insólitamente, ahora está a cargo de la gerencia técnica de la línea aérea.

Los resultados están a la vista: Aerolíneas Argentinas es un caos (la semana pasada se suspendieron o reprogramaron numerosos vuelos) y está perdiendo dos millones de dólares por día.

En la Argentina es necesario un recambio generacional, en momentos en que los principales partidos políticos se han convertido en cáscaras vacías, incapaces de producir cuadros que puedan hacer frente al desafío que significa conducir una provincia o un país. Pero este recambio generacional nunca podrá ser exitoso si se lleva adelante con el modelo que propone La Cámpora, cuyos integrantes se favorecieron por la crisis de los partidos políticos y lograron ocupar varios cargos en las listas a partir del dedo de la Casa Rosada.
Fuente: diariohoy.net

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