Bandera SiriaNaciones Unidas 22 nov (PL) Luego de un primer fracaso en el Consejo de Seguridad, varias potencias de Europa Occidental vuelven hoy a tratar de sumar a Naciones Unidas a las intensas presiones que ejercen sobre el gobierno sirio.

La maniobra discurre a través de la comisión de derechos humanos de la Asamblea General, impulsada por Francia, Reino Unido y Alemania, los dos primeros, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y el segundo, temporal hasta finales de 2012.

Se trata de un proyecto de resolución que cuenta con el respaldo de algunos países árabes, entre ellos Arabia Saudí, Catar, Bahréin, Jordania y Marruecos, y que acusa a las autoridades sirias de sistemáticas violaciones de los derechos humanos.

La propuesta debe ser sometida a votación en la comisión este martes y fue calificada de declaración de guerra diplomática por el embajador de Siria ante la ONU, Bashar Jaafari.

El representante de Damasco destacó que el borrador fue presentado en medio de la guerra política y mediática declarada contra Siria y afecta la independencia de ese país.

A principios de octubre pasado Rusia y China vetaron en el Consejo de Seguridad un proyecto de resolución, impulsado por Estados Unidos y los miembros europeos de ese órgano para tratar de imponer sanciones contra Siria.

La iniciativa fue rechazada por nueve sufragios a favor, los vetos ruso y chino y cuatro abstenciones (Brasil, India, Suráfrica e India).

Los apoyos al texto estuvieron encabezados por Estados Unidos, Francia y Reino Unido, seguidos por Colombia, Bosnia-Herzegovina, Gabón, Alemania, Nigeria y Portugal.

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