Miles de manifestantes antigubernamentales exigen el juicio del presidente Alí Abdalá Salé en Sana, Yemen, el viernes 25 de noviembre de 2011.  Foto: Hani Mohammed / APMiles de manifestantes antigubernamentales exigen el juicio del presidente Alí Abdalá Salé en Sana, Yemen, el viernes 25 de noviembre de 2011.
25 de noviembre de 2011

JAMAL AL-JASHINI y AHMED AL-HAJ
Intensos combates entre fuerzas gubernamentales y efectivos desertores cimbraron a primeras horas del viernes la capital de Yemen, con resultado de dos muertos, en lo que podría ser el inicio de una lucha por el poder en el país.Los combates estallaron apenas días después de que el presidente autocrático Alí Abdalá Salé anunció que había aceptado entregar las riendas del gobierno que ha ejercido durante 33 años.

Protagonizaron los enfrentamientos las fuerzas centrales de seguridad, a las que dirige el sobrino de Salé, el coronel Yehia Salé, y efectivos de la Primera División de Blindados, al mando del general Alí Mohsen al-Ahmar, quien desertó y se sumó en marzo al movimiento de protestas.

Los soldados dispararon ametralladoras y obuses de mortero, algunos de los cuales cayeron sobre viviendas de civiles y chamuscaron fachadas de edificios.

Cada bando perdió un soldado antes de que la lucha cejara cerca del amanecer, dijo una fuente de seguridad que solicitó el anonimato porque no estaba autorizada a hacer declaraciones a la prensa.

Ambas unidades ya habían chocado antes. Los combates del viernes ocurrieron cerca de la casa del vicepresidente Abed Rabbo Mansour Hadi y fueron los primeros entre unidades militares desde que Salé firmó el miércoles un acuerdo para dejar el poder.

Conforme al acuerdo suscrito en Riad, Arabia Saudí, y que tiene el respaldo estadounidense, Salé transfirió el poder a su vicepresidente, quien será el gobernante en lo que se efectúan elecciones adelantadas para presidente en 90 días.

Si el acuerdo es firme, Salé sería el cuarto dictador expulsado del poder este año dentro de las protestas de la Primavera Arabe.

Sin embargo, el portavoz de Salé, Ahmed al-Soufi, abonó a la confusión en torno al contenido del acuerdo para poner fin a la crisis política que ha durado nueve meses en el país cuando dijo el viernes que el gobernante no ha cedido sus “responsabilidades constitucionales” y continúa al frente del gobierno.

El viernes, decenas de miles de yemenies regresaron a las calles en diversas partes del país en rechazo al acuerdo para la transferencia del poder y exigieron que se procese al gobernante por diversos crímenes, que van desde corrupción y las muertes de manifestantes a causa de la represión.

Los yemenies emprendieron sus protestas a principios de enero, al seguir el ejemplo de las revueltas populares contra los dictadores en Túnez y Egipto, pero han afrontado una severa reacción de la policía desde entonces.

La crisis ha creado un vacío de seguridad en todo el país: integrantes armados de tribus se han enfrentado a efectivos del gobierno en diversas regiones. En el sur, donde persiste la intranquilidad, donde un ala activa de al-Qaida en Yemen ha aprovechado ese vacío de poder y se tomó el control de poblados completos.

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Al-Haj informo desde El Cairo.

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