Cada vez más mujeres se animan a lucir sus pechos sin tapujos ni vergüenzas. ¿El objetivo? Puede variar: desde broncearse sin marcas hasta experimentar la libertad de mostrarse y disfrutar del cuerpo con naturalidad. Tomar sol sin corpiño, ¿es un derecho femenino o un gesto de puro exhibicionismo? Opiniones y consejos.  El debate está abierto.

Gabriela Zanguitu de revista ENTRE MUJERES

 

¿Ya lo hiciste? ¿Te interesa probar? ¿No estás decidida pero te gustaría? Cada vez son más las mujeres que se animan a lucir sus pechos sin tapujos ni vergüenzas. Y cada vez son más, también, las que tienen ganas de hacerlo y están ahí, al límite del prejuicio y la duda, a punto de intentarlo. ¿Qué las detiene? Inseguridades, algunos miedos, el exponerse a la mirada del otro y sujetarse a críticas y opiniones ajenas, muchas veces un tanto crueles.

Es indudable que “la delantera” femenina es una de las principales armas de seducción y, justamente por eso, su relación con lo prohibido es estrecha y compleja. ¿Por qué  está mal desnudar el busto públicamente? ¿Por qué genera tanto revuelo?

 

Hacer o no hacer, esa es la cuestión

El topless está reglado por las costumbres y las normas culturales. En Latinoamérica esta práctica no es tan común como en Europa. “Las mujeres latinoamericanas asocian la desnudez con la promiscuidad, la vergüenza y el pudor. Las mujeres europeas, a diferencia de ellas, hacen topless hace años a cualquier edad y sin prejuicio alguno. En Argentina suele sancionarse con miradas despectivas la figura que no es ideal ya que los valores que se exigen para la estética femenina son muy altos y tiranos. ‘Si no sos perfecta no podés hacer topless e, incluso, ponerte una bikini’, es el mensaje”, explica la licenciada Andrea Gómezpsicóloga, sexóloga y especialista en educación sexual.

 

Autoestima: la clave

Calor, playa, sol. El paisaje es el mismo. Pero, ¿por qué algunas se despojan sin problemas de la parte de arriba de la malla y otras no? “Las mujeres que se animan a hacer topless tienen una imagen valorizada de sus cuerpos, no sienten vergüenza y disfrutan con esa práctica con total comodidad. La aceptación del cuerpo propio no pasa totalmente por cómo sea éste en la realidad ni por la mirada de los otros. Hay mujeres muy bellas que no se ven así y jamás harían topless. Y otras con cuerpos nada perfectos que se sienten muy a gusto con esta práctica”, explica la licenciada Gómez.

Pero hay otros casos: “también existen mujeres con rasgos exhibicionistas que gustan de llamar la atención y mostrarse desnudas frente a otros y hay otras mujeres que hacen topless y no están pendientes de la mirada de los demás en absoluto”, detalla la psicóloga.

En este contexto, los hombres son fundamentales. La profesional analiza: “El topless -al no ser una costumbre generalizada en nuestro país- llama mucho más la atención. Los pechos tapados ocultan y sugieren a la vez; y resulta más erótico el sugerir que mostrar. Algunos hombres encuentran más sexys los pechos con un corpiño que los pechos descubiertos. Pero también es cierto, que en nuestro país  existen prejuicios, pudores y tabúes que en otros países ya se han superado. Los pechos desnudos se ven como una transgresión y esto aumenta la atención y la sorpresa”.

 

Si querés mostrar, mostrá: tres tips

Si las estadísticas te ubican entre las indecisas, éstos son algunos tips que pueden ayudarte… ¡A desabrocharte el corpiño sin complejos y no morir en el intento!

-Dejá de lado la vergüenza. Cuando llegues a la playa o a la pileta, ubicate junto tu grupo de confianza (amigos, amigas o pareja) y no prestes atención al qué dirán. Así vas a poder disfrutar y divertirte.

-Simple, libre y relajada: esa es la actitud. Apostá a verte natural, a mostrarte tal como sos y no pienses en el resto de las personas que te rodean.

-Cien por ciento femenina. Para moverte por el balneario, podés utilizar túnicas o blusas transparentes.

 

Sol sin malla: hay que cuidarse más

Al no haber estado expuestos al sol con frecuencia, los pechos deben ser cuidados de manera especial. “La piel que de la glándula mamaria es más blanca y fina que el resto del cuerpo, por lo que la exposición al sol sin cuidados la envejece, haciéndola perder su elasticidad y capacidad de soporte, además de producir lesiones tales como dilataciones vasculares y manchas rojas u oscuras”, dice el doctor Ricardo Hoogstracirujano plástico. “Al comenzar el día lo ideal es humectar el pecho y el cuello con una crema nutritiva; antes de exponerse al sol hay que usar una protección solar más alta que la que se utiliza en el resto del cuerpo. Es importante exponerse en forma progresiva y en los horarios permitidos. Además, hay que reaplicar el protector solar después de nadar, estar un rato al sol, secarse con la toalla o si se transpira mucho. Al terminar el día, hay que hidratar nuevamente”, aconseja el profesional.

Hay que tener en cuenta que la piel de la areola y pezón es más sensible al sol que el resto. “Los pezones se deshidratan con facilidad y son pieles generalmente vírgenes de exposición solar, de modo que hay que protegerlos con pantallas y bloqueadores aún mayores que a otras zonas. Como en todos los casos, no es recomendable tomar sol entre las 11 y las 17”, agrega Hoogstra.

Hay una realidad. Muchas mujeres que se operaron el busto esperan el verano deseosas de poder “estrenarlo” o lucirlo a pleno. Y el topless es su gran opción. ¿Qué recaudos especiales hay que tomar luego de una cirugía? “Lo ideal es esperar seis meses para exponer cualquier cicatriz al sol y esto también aplica a las de los pechos operados. Lo que podría suceder si se expone antes es que el sol pigmente la herida y, en vez de disimularse y quedar como una finísima línea, quedará como una línea oscura. Luego de estos 6 meses, pasada la etapa de cicatrización, ya no hay problemas”, afirma el cirujano plástico, doctor Fernando Felice.

 

Pautas culturales, miedos y tabúes enfrentados a las ganas de libertad y la aceptación. “Los motivos para hacer o no topless son personales. Cada sociedad impone sus normas y costumbres y es muy difícil escapar u oponerse a estos mandatos. Muchas mujeres argentinas se animan al topless cuando salen de su país y están en otro lugar en donde no se sienten miradas ni juzgadas”, define la licenciada Gómez. Ya es hora de que vayamos eligiendo y decidiendo por nosotras mismas. Es una cuestión de ganas y actitud.

 

El topless, ¿es un derecho adquirido o un gesto de puro exhibicionismo? Topless, ¿sí o no?

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