Sin embargo, la última palabra la tendrán los respectivos ministros en las reuniones que empezarán el próximo día 6

Los negociadores de 195 países siguen intentando en Durban, Suráfrica, desatascar un acuerdo global de reducción de emisiones de CO2. Mientras fuera del recinto donde se reúnen los mandatarios se suceden las protestas contra la gestión que los países ricos están haciendo de la crisis climática, en el interior se han alcanzado unos acuerdos en los que, según la ONU, “se ha avanzado mucho” para renovar el Protocolo de Kioto.

Así lo dijo la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), Christiana Figueres. “Esta semana hay razón para el optimismo porque ha habido muy buen progreso”, añadió en el Centro Internacional de Conferencias (ICC) de Durban.

El Protocolo, firmado en 1997 y en vigor desde 2005, es el único tratado legalmente vinculante que fija obligaciones a los países desarrollados para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

El primer periodo de compromiso termina a finales de 2012, sin que aún se haya logrado establecer las bases del segundo tramo del Protocolo, que debería comenzar en 2013. La renovación del Protocolo se ha convertido en uno de los grandes retos de la COP17, que se celebra desde el 28 de noviembre hasta el 9 de diciembre.

Esta cumbre arrancó con “bajas expectativas”, según señaló ayer el subsecretario general de la ONU para planeamiento y coordinación de Políticas, Robert Orr.

Sin embargo, en esta primera semana de negociaciones, “se ha avanzado mucho”, dijo la responsable del CMNUCC. “Se están viendo -explicó- las opciones que tienen que ver con cómo se va a hacer el segundo periodo. Ya la pregunta no es si va a haber un segundo periodo, sino cómo se va a hacer un segundo periodo”.

La última palabra la tendrán los responsables de los distintos países

“Y ahí ya -continuó- los países están empezando a ver la duración que podría tener un segundo periodo. Están empezando a ver la forma legal y qué decisión podrían tomar acá”.

Figueres subrayó también que, a partir de ahí, la última palabra la tendrán los responsables ministeriales de los diferentes países, que empezarán las reuniones de alto nivel el próximo día 6.

“Ahí ya -reiteró- esa conversación no está definida porque será a nivel de ministros, pero el hecho de que ya están viendo el cómo (se va a diseñar el segundo periodo de compromiso) es un gran paso adelante”.

Protestas continuas

Aparte de la reunión de los mandatarios, miles de activistas y organizaciones ecologistas o críticas con el actual modelo de crecimiento que provoca el cambio climático se han dado cita en Durban para reclamar otro modelo social y económico para que la Tierra pueda sobrevivir.

Entre ellos está la Coordinadora de Pueblos del Amazonas (COICA), que agrupa a naciones indígenas de nueve países latinoamericanos. Ayer advirtió de que el proyecto de absorción de carbono a través de reforestación y conservación (REDD+) “no pasará por las tierras indígenas” si no se establece un nuevo marco legal.

Representantes de los pueblos de la cuenca del Amazonas anunciaron su postura en una rueda de prensa celebrada en Durban.

Reclaman la soberanía de sus tierras, el subsuelo y la atmósfera frente a la contminación de Occidente

“El REDD+ necesita ser reestructurado para que el dinero vaya directamente a las comunidades indígenas y no a los mercados del carbono”, afirmó hoy el ecuatoriano Juan Carlos Jintiach, coordinador del área de cooperación económica de la COICA.

El programa de Reducción de Emisiones a través de la Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD) tiene como objetivo poner en valor la capacidad de absorción de CO2 por parte de los bosques, y servir de instrumento para los países en desarrollo en la reducción de emisiones.

La COICA mostró su rechazo a la “carbonización” de los bosques, en referencia a los mercados de reducción de emisiones carbono, y reclamaron un marco legal que reconozca la soberanía de sus tierras, y que incluya tanto el subsuelo como la propia atmósfera.

 

Fuente: Publico.es

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