Se trata de un impuesto del 0,1% a toda compra-venta de acciones y de un 0,01% a los derivados. Calculan que podrían recaudarse hasta 57.000 millones de euros al año. Todavía debe recibir el visto bueno de los gobiernos europeos.

El Parlamento Europeo aprobó ayer por una gran mayoría la creación en Europa de una tasa a las transacciones financieras, la conocida como “tasa Tobin”. Faltan varios pasos legislativos para su entrada en vigor, pero es el primer movimiento claro a su favor.

De ponerse en práctica, porque todavía debe recibir el visto bueno de los gobiernos europeos -y Londres por ahora se niega a su entrada en vigor por temor a los efectos sobre la banca londinenses, el primer centro financiero mundial- esta nueva tasa consistirá en un impuesto del 0,1% a toda compra-venta de acciones y de un 0,01% a los derivados financieros.

El gobierno británico asegura que imponer tal nuevo impuesto apenas recaudaría y sólo serviría para que los principales establecimientos bancarios dejaran las capitales europeas para establecerse en centros financieros más benignos fiscalmente.

La Comisión Europea, por su parte, calcula que podrían recaudarse en Europa 57.000 millones de euros al año.

El dinero recaudado se destinaría, en principio, a financiar proyectos de infraestructuras y energía limpias y a reforzar el presupuesto de la Unión Europea y de los gobiernos del bloque. Pero su fin definitivo quedará, en caso de entrada en vigor, en manos de los gobiernos.

 

Los eurodiputados -votaron 487 a favor, 152 en contra y hubo 46 abstenciones- lanzan así un mensaje claro a las capitales. Quieren poner freno al casino especulativo bursátil o, al menos, recaudar algo de él. El voto de ayer no tiene poder ejecutivo sin la aprobación posterior de los gobiernos.

El proyecto original fue enviado por la Comisión Europea a los eurodiputados en septiembre del año pasado. El texto fue respetado en su mayoría, pero se aprobaron varias enmiendas que amplían el tipo de productos financieros que estarían sometidos a la nueva tasa y propone que entre en vigor aunque algún país europeo la bloquee, una forma de saltarse el veto británico.

Un sondeo de la Comisión Europea asegura que dos tercios de los europeos son favorables al nuevo impuesto. Quieren que los bancos paguen una parte del coste de salida de la crisis.

El Parlamento Europeo da a los gobiernos hasta el 31 de diciembre de 2013 para aprobar la nueva tasa. Y esta fecha sí es vinculante. Hasta entonces, el resto de capitales deberá convencer a Londres de sus beneficios.

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