Los bancos seguirán permitiendo consumos en dólares, pero cuando no se cancele toda la deuda la financiación se hará en pesos

Por Florencia Donovan  | LA NACION

Los controles cambiarios tienen a los bancos en alerta. Y, ante la falta de dólares, muchas entidades de primera línea están evaluando dejar de financiar los saldos de tarjetas de crédito en dólares.

En rigor, cuando se recibe el resumen a fin de mes, quienes realizan consumos en el exterior pueden hoy pagar toda su deuda (ya sea con divisas o con pesos al tipo de cambio oficial) u optar por pagar el monto mínimo y luego financiar el saldo restante a una tasa de interés. Hasta ahora, la mayoría de las entidades cobraba una tasa en dólares (hoy del orden del 20% anual) para financiar los saldos en moneda extranjera y una en pesos (del orden del 45%), para los consumos en moneda local.

Para evitar quedar descalzados con préstamos en dólares y, sobre todo, para no alentar a los clientes a financiarse en moneda extranjera, en el sistema financiero confiaron que varias entidades de primera línea están evaluando directamente pesificar las financiaciones en dólares. Así, por ejemplo, en lugar de financiar un saldo en dólares al 20% anual, se le pesificará la deuda al tipo de cambio oficial y se le aplicará la tasa de interés en pesos, que en la actualidad está más cerca del 40%-45% anual, según el banco.

“Considerando que los clientes pueden pagar los consumos en dólares con pesos al tipo de cambio oficial, para muchos puede parecer negocio pagar el mínimo y financiarse a una tasa en dólares que es más bien baja comparada con la tasa de pesos”, explicaron desde una entidad de primera línea. “Total saben que después van pagando en cuotas al tipo de cambio oficial.” De ahí la intención de muchas entidades de pesificar directamente los saldos.

Según pudo establecer LA NACION en un relevamiento entre varios jugadores de primera línea, algunos pocos bancos ya hace tiempo que estaban pesificando los saldos de las financiaciones en dólares; muchos afirmaron que se sumarán en los próximos días y otros aseveraron que están a la espera de ver cómo evolucionan el mercado y los consumos de los clientes.

LA MOROSIDAD, EN LA MIRA

La realidad es que en las entidades están mirando además con mucho cuidado la evolución de la morosidad. Hasta ahora, los bancos se jactaban de tener niveles de irregularidad históricamente bajos. Según el Informe de Bancos que difundió ayer el Banco Central (BCRA), a marzo, el ratio de irregularidad de las financiaciones al sector privado se ubicaba en torno del 1,5%.

Sin embargo, en varios bancos admitieron que la desaceleración de la economía ya estaría impactando en la capacidad de pago de los deudores.

“Se agrandó en los últimos 30 y 60 días la morosidad en todo el sistema, incluso en la parte de consumo”, confió el director de un banco nacional. “Siguen siendo niveles de mora bajos, pero es importante el cambio. En consumo, la morosidad está en torno del 5 por ciento y estaba en 2 por ciento”, dijo la fuente, con la condición de no ser identificada. En la misma línea, desde un banco extranjero señalaron: “Estamos siguiendo de cerca la morosidad, porque si bien partimos de niveles más que bajos, está empezando a aumentar. Para la gente que vive al día se nota la falta de horas extras o la disminución de turnos en fábricas”.

La incertidumbre que se generó a partir del cepo cambiario que se intensificó a comienzos de mes hizo a su vez que algunos bancos de segunda línea comenzaran a restringir sus líneas de crédito más grandes y a adoptar una estrategia más defensiva. “Entramos en una política de no préstamos nuevos, no aumentar líneas de crédito y de reforzar la liquidez”, confió un banquero.

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