Producía el sistema de construcción por paneles. 35 personas quedaron en la calle.

Supo ser el corazón del proyecto “Sueños Compartidos”, con más de 100 empleados.

Y hoy es un galpón vacío y sucio.

En las últimas tres semanas, la fábrica de paneles ubicada en Barracas fue desmantelada por completo. En el operativo, que no había trascendido hasta ahora, participaron empleados y técnicos de la empresa Cassaforma, dueña del sistema de construcción. Se llevaron todas las máquinas. Y los últimos 35 empleados que seguían trabajando para la Fundación quedaron en la calle, sin respuestas.

“El 30 de abril nos enviaron los telegramas. Desde ese día nadie nos da una respuesta y hay compañeros a los que les deben dos meses de sueldo y el aguinaldo del año pasado” , se quejó ayer uno de los operarios despedidos bajo el pedido de resguardar su identidad. Su último recibo de sueldo tiene el logo de la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Pero el control de la fábrica estaba en manos del fideicomiso “Ni un paso atrás”, una estructural legal ideada por el intendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutierrez, para intentar salvar los bienes de la entidad en los juicios comerciales que plantearon ex proveedores.

En al menos uno de esos procesos, un juez comercial embargó 400 paneles.

Clarín se comunicó ayer con el presidente del fidecomiso, Luis Debandi, para saber si la Justicia fue informada del operativo, pero no respondió los llamados.

Además de la deuda salarial, los ex empleados denuncian que el fideicomiso no pagaba la obra social, los aportes jubilatorios y la ART.

También habría una deuda millonaria con el dueño del predio, ubicado en Pedro de Mendoza 3825, que se presentó varias veces en la planta para reclamar varias cuotas del alquiler, unos 80 mil pesos mensuales.

La planta, de 5000 m2, fue inaugurada en mayo de 2007 por el entonces titular de la Corporación Buenos Aires Sur, Enrique Rodríguez, actualmente imputado en la causa, y la titular de Madres, Hebe de Bonafini. Desde que estalló el escándalo, en mayo del año pasado, su producción habría mermado notablemente , pero seguía proveyendo paneles para la obras. En agosto, cuando estaba al frente de la Fundación María Alejandra Bonafini, fueron despedidos unos 30 obreros. Y a partir de diciembre se interrumpió la producción por falta de materiales: solo se entregaba el stock de paneles. El último cargamento salió el 27 de abril rumbo a la obra de Castañares y General Paz, ahora en manos de la empresa Sentra SA. Los otros dos compradores habituales eran las empresas Evro Construcciones SRL y Tecnea SRL, con sede en Chaco, donde el Programa Sueños Compartidos tenía la mayor cantidad de obras. Aunque estaba detenida, la fábrica vendió paneles hasta hace pocos días. El 9 de abril, por ejemplo, facturó por un total de $234.301,76 a la firma Los Manantiales SA, también con sede en Chaco.

Mientras tanto, los operarios fueron asignados por el fideicomiso a otras tareas. Algunos trabajaron en el ECUNIH, en la ex Esma. Otros realizaron tareas de mantenimiento en el bar de la sede central de la Fundación (clausurado hace diez días por el Gobierno porteño) e incluso participaron del armado de los actos en Plaza de Mayo.

Según denuncian los ex empleados, en mayo se realizó la “mudanza”: un total de 16 máquinas (6 de panales y 10 de bloques) fueron trasladadas a la provincia de San Luis, donde Cassaforma tiene su planta de producción, aunque su destino final sería La Rioja, y a un predio ubicado en Barranqueras, Chaco. Casualmente, a principios de este mes, la firma que representa a la italiana Emmedue (M2) anunció que desembarcará en esas dos provincias con una inversión millonaria. “También se llevaron una máquina de la empresa Meldorek (propiedad de Sergio Schoklender)”, dijeron las fuentes.

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