LA IGLESIA MILITANTE

El “no” del obispoJorge Carvajal -hermano de Alberto, asesinado en la última dictadura tras una sesión de torturas- relató una experiencia desagradable, ocurrida en el año 1976, cuando acompañó a un grupo de mujeres hasta el despacho de monseñor Ildefonso María Sansierra, en busca de ayuda.

Había nacido la Unión de Mujeres Argentinas (UMA), con la prédica de Alicia Moreau de Justo y otras notables. Muchas de esas mujeres tenían hijos o esposos presos de la dictadura. Luego del golpe del 24 de marzo y tras las primeras detenciones “blanqueadas” (es decir, no-clandestinas), los familiares podían visitar a sus seres queridos en el RIM 22.

Pero tiempo después se interrumpió este “beneficio” y la UMA solicitó audiencia con monseñor Sansierra para pedirle una gestión de buenos oficios ante la cúpula militar, que permitiera recuperar el régimen de visitas. Eran los tiempos en que Jorge Olivera –hoy acusado en el juicio por delitos de lesa humanidad- atendía a los familiares y les decía que estaba todo bien.
“Logramos una audiencia con el obispo, en la Iglesia Catedral. El obispo se presentó con toda su vestimenta, acompañado de otro sacerdote y bueno, nos atendió. Cuando le planteamos la preocupación nuestra por lo que estaba pasando ahí adentro, nos dijo que él entendía y que sabía que eso era una guerra y que él poco podía intervenir”, relató Carvajal.

“Entonces una de las señoras le preguntó que indicara los lugares de combate de esa famosa guerra que había en San Juan. Porque en toda guerra hay lugar de combate. Y él contestó con una cosa tan… Una respuesta que se adentró tanto en la gente: ‘Y bueno, algo habrán hecho, o por algo será’. Y dijo: ‘yo soy pastor de este rebaño’. Yo estuve presente en esa reunión. No me la contaron”, aseguró Carvajal.

“Inclusive yo hice una reflexión en voz alta: ‘Pobre rebaño con semejante pastor’. Eso fue en el año ’76, como en julio o agosto. Ahí retiramos las gestiones de la Iglesia”, apuntó.

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