Todos los caminos de Ciccone conducen a un amigo de Boudou

Por Hugo Alconada Mon | LA NACION

Ocho caminos del caso Ciccone conducen a él. Y si alguien quiere llegar al vicepresidente Amado Boudou también debe pasar por él. Se trata de José María Núñez Carmona, cuyo misterio crece a cada paso, al igual que sus enemigos dentro del propio Gobierno. Al punto de que algunos funcionarios recuerdan que el ex presidente Néstor Kirchner lo tenía “marcado”.

Núñez Carmona es íntimo amigo de Boudou desde que se conocieron, hace casi 40 años, en Mar del Plata. Fue su padrino de casamiento, testigo en su divorcio, su empleador y el único al que el vicepresidente reconoció como socio en su última declaración jurada patrimonial ante la Oficina Anticorrupción: en Hábitat Natural e Inversiones Inmobiliarias Aspen.

Más reservado que Boudou, “Nariga”, como le dicen sus allegados, siempre buscó la forma de aligerar la estrechez familiar tras la muerte de su padre cuando él estaba por cumplir los 12. Años en que se lo veía seguido con una moto, y nada en la billetera, en la vereda del viejo Café Sauro, hoy La Fonte D’Oro, de la calle Güemes.

Núñez Carmona intentó con los negocios del servicio postal -Alfredo Yabrán mediante- y hasta de la pesca. También, en la naciente televisión por cable y, desde 1995, con la Ecoplata, a la que se sumó Boudou, que venía de participar como gerente general en la quiebra de Venturino, la recolectora de residuos en Mar del Plata.

Ecoplata ofrece el primer vínculo entre Núñez Carmona y el caso Ciccone, tal como reveló ayer LA NACION. Porque como socio de “Nariga” en aquel negocio participó el contador marplatense Jorge Enrique Capirone, quien asumiría en 2010 en la nueva Ciccone como su vicepresidente.

Desde 1995, también, Núñez Carmona noviaba con Guadalupe Escaray, llave para su segundo vínculo con el caso Ciccone. Juntos viajaron a Nueva York en 1996, donde se encontraron con un primo de ella que luego trabajaría como su “asesor”, Alejandro Vandenbroele, el primer presidente de la nueva Ciccone.

Cinco años después, “Nariga” también intentó radicarse en Estados Unidos, al igual que su amigo Sergio Gustavo Martínez -socio en la controlante de Ciccone, The Old Fund, y su tercer vínculo con el caso-. Pero el fin de la convertibilidad trastrocó sus planes y debió volver al país.

Su suerte comenzó a cambiar, sin embargo, cuando Boudou accedió a sus primeros cargos públicos. En la Anses, al inicio, y, desde diciembre de 2003, como secretario de Hacienda del Partido de la Costa, con Juan de Jesús. Filones de publicidad oficial y recitales, como los Rock & Arena, pagados con cheques públicos.

UN ENEMIGO

El negocio les deparó un enemigo: el secretario de Medios, Enrique Albistur. También, una denuncia penal por intento de soborno del entonces presidente de Télam, Martín Granovsky, contra Núñez Carmona.

¿Su abogado? Su cuarto vínculo con el caso Ciccone: Ignacio Danuzzo Iturraspe, el mismo que revelaría los mensajes que cruzó con el juez Daniel Rafecas y forzaría su apartamiento de la causa contra Boudou, Vandenbroele y el propio “Nariga”. La billetera de Núñez Carmona mostraba ya una evolución notable. Así fue como con la ley de blanqueo que impulsó el Gobierno -en el que Boudou ya era ministro de Economía- sacó a la luz al menos $ 9,1 millones que de todos modos le depararon reportes de operaciones sospechosas de lavado por la AFIP y el Banco Hipotecario.

Pero Núñez Carmona aprovechó para mudarse del departamento de la calle Libertad, casi esquina con Avenida del Libertador. Y dejó de frecuentar el bar Líber y Líber, donde solía reunirse con Vandenbroele, según testificó la ex mujer del abogado, Laura Muñoz, su quinto vínculo con el caso Ciccone.

A la vuelta de ese bar, en el hotel Caesar Park, el director de la firma Boldt, Guillermo Gabella, declaró ante la Justicia que ocurrió el sexto vínculo entre Núñez Carmona y el caso Ciccone. Afirmó que el 22 de octubre de 2010 le exigió que abandonaran la planta que tenían en alquiler. “Compramos Ciccone”, le espetó. El encuentro entre ambos ocurrió cinco días antes de la muerte de Kirchner -quien lo tenía entre ceja y ceja, según dijeron dos funcionarios a LA NACION-, y entre varios viajes de “Nariga” pagados por The Old Fund, su séptimo vínculo con el caso Ciccone. Venía de París y se aprestaba a viajar a Punta del Este, junto a Sergio Martínez, ya prófugo de Estados Unidos.

Núñez Carmona prefiere, sin embargo, el bajo perfil. A diferencia de Miguel “Mickey” Castellano, su octavo vínculo con el caso. Porque el accionista de London Supply, la firma que puso $ 1,8 millones a nombre de Vandenbroele para levantar la quiebra de la ex Ciccone, se vanaglorió en al menos dos reuniones de sus negocios, dentro y fuera del país, con él y, también, con Boudou.

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