El socio de Sergio dijo que era por la gestión de un crédito de $ 10 millones.

El contador Alejandro Gotkin declaró ante la Justicia que Sergio Schoklender tenía previsto cederle un porcentaje de las acciones de la constructora Meldorek SA al vicepresidente Amado Boudou, uno de los funcionarios que había intervenido en la aprobación de un crédito del Bicentenario para la construcción de casas móviles. En esa gestión también participaron el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno y la ministra de Industria Débora Giorgi. El ex apoderado ya había dicho que se reunió con esos tres funcionarios. Hasta el día de hoy nadie lo desmintió. El crédito, de $ 10 millones, finalmente nunca se concretó. Igualmente se puso en marcha toda la maquinaria para recibir el dinero. “La carpeta de inicio de gestión en el Banco Nación me consta que se presentó porque la firmé yo e incluso firmé la apertura de la cuenta corriente ”, declaró Gotkin el viernes pasado. Las acciones de Meldorek estaban repartidas entre Schoklender, dueño del 90%, y su piloto, Gustavo Serventich, que recibió un 10% por las gestiones que realizó como abogado. Desde que estalló el escándalo, el ex apoderado dijo varias veces que tenía previsto repartir esas acciones. Había mencionado a su hermano, a la consultora Doris Capurro y a profesionales vinculados al proyecto. Ahora Gotkin aportó otros nombres. “ Sergio me dijo que le iba a dar un porcentaje (de Meldorek) a Amado Boudou , Eduardo Acevedo (asesor financiero) y Augusto Kerman (sic)”, dice el acta de la declaración a la que tuvo acceso Clarín . El último de los mencionados es el ex juez porteño Augusto Kersman, quien dejó la Justicia en 2006.

El proyecto de Meldorek incluía la apertura de cuatro fábricas en distintos puntos del país para construir cientos de casas móviles. “Las proyecciones de Sergio eran faraónicas, iba a ser la mayor empresa constructora de Argentina”, dijo Gotkin. Aunque era presidente de la firma, el contador intentó mantenerse al margen de la toma de decisiones. Lo propio dijo sobre su participación en la Fundación Madres de Plaza de Mayo. En su segunda declaración indagatoria ante Oyarbide, se declaró como un simple empleado, al que ni siquiera le pagaban un sueldo. “No tenía función operativa. Me emplearon en septiembre de 2009 para formar la mutual de la Fundación. Nunca cobré los sueldos, me hacían firmar los recibos para cumplir con la formalidad”, aseguró. Gotkin es uno de los tres detenidos en la causa. Oyarbide lo acusa de ser uno de los dos organizadores de una asociación ilícita destinada a desviar fondos públicos de las Madres. Pese a su cercanía con el mayor de los Schoklender, el contador dijo haber conocido a Hebe de Bonafini recién a principios del año pasado, en el club Albariños, donde se presentó en sociedad una de las casas móviles de Meldorek. Gotkin relató así aquel encuentro: “Ella me saludó y me dijo vamos a llenar de estas casas de mierda la Argentina ”.

“Me contó Sergio de un proyecto a Angola (donde estuvo la presidenta hace una semana) y una gestión con gente de Brasil, yo los vi en la oficina”, describió su ex socio. Antes que estallara el escándalo, la presidenta Dilma Rouseff visitó el país y conoció las casas móviles. En ese viaje habrían comenzado las gestiones para exportar la tecnología a Brasil.

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