El juez que lo investiga por enriquecimiento ilícito le dio siete días para que diga cómo hizo para tener un yate Altamar 64 que, se sospecha, le regalaron empresarios del transporte

 

En lo que se supone es la antesala del llamado a indagatoria por el delito deenriquecimiento ilícito para Ricardo Jaime, el juez Sebastián Casanello le hizo llegar una intimación. El ex funcionario kirchnerista tiene siete días hábiles para justificar cómo logró tener en su poder un yate modelo Altamar 64 llamado Capricornio valuado en un millón de dólares.

Jaime tendrá que explicar cómo fue que consiguió ese dinero. Vale la pena recordar que el ex funcionario acaba de declarar ante un juez que sólo tiene a su nombre una moto modelo 2006. Sin embargo, Carlos Rívolo, el fiscal que investiga a Jaime por enriquecimiento ilícito, considera que no pudo justificar -ni él ni su entorno familiar y de negocios- la cifra de 12 millones de pesos.

La Justicia sospecha acerca de que el yate es de Jaime porque en el proceso de compra aparecen dos abogados vinculados a la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA) que debía ser controlada por el ex secretario de Transporte,  Carlos Lluch y Raúl Viola, para quienes Rívolo pidió que declaren en indagatoria, intervinieron en la compra que se hizo en marzo de 2009, meses antes de que Jaime fuera echado de Transporte.

Del otro lado de la adquisición del Altamar, matrícula  DL2153AC, está Manuel Vázquez, asesor y testaferro de Jaime. Vázquez y uno de sus empleados, Silvano Mazzucchielli, eran los autorizados por la empresa compradora llamada Dalia Ventures LLC, para retirar el barco del astillero Altamar Yacht de San Fernando donde fue construido. Todos los caminos de las sospechas conducen a Jaime. Aunque la Justicia argentina se lo pidió a su par brasilera, el barco, que se estima está anclado en Brasil, nunca fue interdictado. En Brasil Jaime tenía parientes e intereses comerciales.

La maniobra para esconder el yate de las autoridades quedó más clara a partir que en 2010 se descubrieron los miles de mails que Vázquez guardaba en sus computadoras. Uno de los documentos que la Justicia consiguió es un borrador de un contrato en el que una “compañía” brasileña contrataría como “consultor” a Vázquez para realizar, en su nombre, la compra del yate.

Cuando declaró en indagatoria, Vázquez aseguró que el barco lo compró para una empresa cuyo nombre se reservaba. Claro. No podía decir la verdad: que todos los negocios que él hacía eran por cuenta y orden de Jaime, el hombre que condujo la política de transporte del kirchnerismo entre 2003 y 2009.

Una vez que Jaime ¿justifique? cómo hizo para tener un yate, el juez Casanello lo llamará a indagatoria. Ya no pudo explicar -según un peritaje que reveló Infobae– cómo fue que él mismo y su entorno familiar y de negocios compraron un avión de 4 millones de dólares, casas, autos, y otros tantos bienes que lo sitúan al ex secretario de Transporte entre quienes mejor aprovecharon los primeros seis años de “la década ganada”.

infobae

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