Protestas en Brasil, Belo Horizonte

BRASILIA, 27 Jun. (EUROPA PRESS) –

   Al menos siete personas han resultado heridas y 24 han sido detenidas por los enfrentamientos que se han desatado este miércoles en los alrededores del estadio de Mineirao, ubicado en la ciudad brasileña de Belo Horizonte, coincidiendo con el partido de fútbol de la Copa Confederaciones que han disputado las selecciones de Brasil y Uruguay.

   La marcha, en la que han participado unas 50.000 personas –de acuerdo con la Policía Militar–, ha partido del centro de Belo Horizonte y ha transcurrido de forma pacífica hasta los últimos tramos, según ha informado la cadena O’Globo.

Ante la posibilidad de que se produjeran nuevos disturbios, un total de 5.567 policías militar y 1.500 militares estaban desplegados alrededor del estadio de Mineirao formando varios cordones de seguridad, para impedir que los manifestantes llegaran allí.

Los disturbios han comenzado cuando un grupo de encapuchados se ha saltado el cordón de seguridad establecido en la Avenida Antônio Carlos, lanzando piedras y cócteles molotov contra los agentes, que han respondido con gases lacrimógenos.

Tras ello, los manifestantes han irrumpido en el perímetro de seguridad y han atacado varios locales comerciales, sobre todo concesionarios, iniciado varios incendios que ya han sido sofocados por el Cuerpo de Bomberos.

El saldo de este enfrentamiento es de siete heridos, entre ellos un joven de 21 años de edad que se ha caído del viaducto José Alencar y que ha sido trasladado en estado grave al Hospital Joao XXIII y otro de 23 con un impacto de bala de goma en el ojo derecho. Los cinco restantes han sufrido lesiones leves.

Por otra parte, un pequeño grupo de manifestantes se ha dirigido al hotel donde estaba concentrada la selección de fútbol de Brasil para pedir a los jugadores que no disputaran el partido contra Uruguay, en apoyo a las protestas sociales.

LAS PROTESTAS

Las protestas comenzaron el pasado 6 de junio de forma pacífica en Sao Paulo por la subida del precio del transporte público de 3 a 3,20 reales, pero que una semana después se tornaron violentas por la represión de la Policía Militar.

Entonces, miles de personas tomaron las calles de las principales ciudades para protestar, ya no solo por estas tarifas, sino también por los efectos sobre la Hacienda Pública de la Copa Confederaciones, el Mundial de Fútbol de 2014 y las Olimpiadas de 2016 y por los deficientes servicios públicos.

En respuesta, al menos once ciudades, incluidas Río de Janeiro y Sao Paulo, accedieron a cancelar el aumento del precio del transporte público o a aplicar una reducción, según los casos, pero no han conseguido calmar las calles.

Millones de personas han seguido con las manifestaciones en las grandes ciudades, dejando un saldo de al menos cuatro muertos y decenas de heridos y detenidos. Además, ha habido graves disturbios, como los intentos de asalto al Congreso, al Ministerio de Exteriores y a ayuntamientos.

En este contexto, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha propuesto la celebración de un referéndum que siente las bases de una reforma constitucional en la que se planteen, entre otras cuestiones, la mejora de los servicios públicos y la lucha contra la corrupción.

Los principales partidos políticos de la oposición brasileña han rechazado este plan al considerar que se salta al Congreso, ya que posee la competencia exclusiva para convocar un plebiscito y reformar la Constutición, y han presentado su propia ‘hoja de ruta’.

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