Fue en un acto en la Embajada de EE.UU. y a raíz de una consulta por las clausuras a súper.
 Guillermo Moreno volvió a protagonizar ayer otro escándalo del que inclusive pareció avergonzarse su propia mujer, la escribana Marta Cascales, de íntima confianza de la presidente Cristina Kirchner. El secretario de Comercio Interior increpó a gritos a periodistas de Clarín durante los festejos por el día de la independencia en la Embajada de EE.UU.

Todo comenzó cuando la periodista Silvia Naishtat le preguntó sobre la política de precios y el desabastecimiento. Moreno primero reaccionó tranquilo pero no quiso hablar. Naishtat intentó otra vez obtener una respuesta profesional y objetiva. Moreno dijo “basta”.

“Vos deberías pedirme permiso y decirme … Señor secretario, ¿usted quiere hablar conmigo?”, increpó Moreno a Naishtat cambiando inesperadamente de estado de ánimo. Y empezó a gritar.

Allí intervino otro periodista de Clarín, Walter Curia, quien reaccionó advirtiéndole a Moreno que estaba ofendiendo a Naishtat.

“Moreno, no tiene por qué alzarle la voz a la señora”, le dijo Curia. Moreno cambió el foco y le preguntó. “¿Y vos quién sos?” Cuando Curia se presentó, Moreno siguió con su furia y su ánimo empeoró. “¡Ella no es una señora! Vos sos una periodista de Magnetto! ¿Saben lo que son ustedes? Son empleados de Magnetto. Ustedes tienen las manos manchadas de sangre.

Los periodistas de Magnetto tienen las manos manchadas de sangre”, gritaba mientras los invitados estaban estupefactos, porque además en otro salón la embajadora Martínez ya había empezado su discurso.

La acusación de Moreno hace referencia a la causa judicial impulsada por el kirchnerismo sobre la adquisición de Papel Prensa, un caso en la que no hay ningún imputado y sobre el que la justicia nunca pudo avanzar.

Marina Aizen, otra periodista de este diario allí presente, le exhibió las manos a Moreno para mostrar que no tenían sangre, como no la tienen los periodistas de Clarín.

Curia se limpió la barbilla y le dijo “bueno, Moreno muy bien, pero me está escupiendo”.

El secretario siguió adelante. Y le dijo a otro periodista que no es deClarín: “¡Le voy a decir a la embajadora. Le voy a decir a la embajadora! ¡Vos, decile a la embajadora”. Después entró a otro salón donde había periodistas de otros medios.

Ya fuera del trance, repartió besos. A Cristina Pérez, de Telefe, le preguntó primero desconfiado por qué le sacaba fotos y ella respetuosamente, le dijo que “para informar”.

Pérez dijo por Twitter, que le preguntó por qué había discutido con colegas. “Me dijo q si eran de Clarín tenían las manos manchadas con sangre. Le dije que tal vez pensaban distinto. Me dijo que eran casi cómplices” tuiteó la periodista.

clarín

Comments

comments