Feroz retroceso. En la Legislatura bonaerense, de los 10 candidatos que ingresaron en 2011, ahora colocaron sólo un candidato con posibilidad de asumir en una banca.[notice][/notice]La Casa Rosada dejó afuera a la agrupación K de los cargos electivos pero le reserva lugares clave en el Ejecutivo.

La Casa Rosada impidió un avance de La Cámpora sobre las listas nacionales y provinciales, marcando una diferencia sustancial en relación a 2011. Hace dos años, los militantes de la agrupación juvenil desembarcaban en el Congreso y en varias legislaturas provinciales. Esta vez, quedaron relegados. El retroceso camporista se vio con mayor nitidez en la Legislatura bonaerense. En 2011 entraron allí siete diputados y tres senadores. Ahora, colocaron sólo un candidato con posibilidad de asumir en una banca.

Pero en la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires también se notó la caída en desgracia de los jóvenes conducidos por Máximo. Hace dos años, cuando Cristina Kirchner arrasó en la elección, con el 54 por ciento de los votos, había cuatro hombres de La Cámpora con chances reales de ganarse su banca. Eduardo “Wado” de Pedroiba sexto en la lista, Mayra Mendoza en el puesto número 15. Esta vez, les tocó el lugar 14, asignado a Fernanda Raverta -hoy legisladora bonaerense- y el número 27 para Santiago Révora. Hay que tener en cuenta que para que el FpV meta 14 legisladores debería ganar la elección, algo que está en duda tras la irrupción de Sergio Massa.

Una fuente del Gobierno nacional explicó que en el armado de la nómina de diputados nacionales no se los tuvo en cuenta porque había que renovarles sus cargos a los legisladores que entraron en 2009 y la lista lo demuestra: la mayor parte de los candidatos tienen mandato hasta diciembre. “A esos tipos, que fueron leales en el peor momento, no podías no reservarles un lugar”, añadió la fuente. Sin embargo, hay otra teoría sobre el retroceso de La Cámpora y tiene que ver con que si bien son leales no traccionan votos. La lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires tiene intendentes y concejales peronistas, que son los que mueven el aparato en el Conurbano. A los de La Cámpora se los premió bastante hace dos años, dicen en el Congreso, y después en el Gobierno: todas las semanas hay un nombramiento de un funcionario vinculado a la agrupación en el Boletín Oficial. Es cierto quelos camporistas pueden exhibir el trofeo de Juan Cabandié nombrado como candidato a diputado nacional. Cabandié hizo una mala elección en 2011 cuando perdió a manos del PRO en la lista de legisladores porteños por una abrumadora diferencia. Pero no hay punto de comparación con los números de hace dos años, cuando, por ejemplo, el pampeano Carlos Verna declinó su postulación a gobernador porque La Cámpora ponía en la lista de diputados nacionales a María Luz Alonso. Por Mendoza entraba Anabel Sagasti; por la Capital Federal, Andrés “Cuervo” Larroque, y por Buenos Aires -además de los ya nombrados- Leonardo Grosso y Horacio Pietragalla (ligados más al Evita y a la agrupación hijos). La presencia de la juventud maravillosa cayó por su propio peso cuando Cristina Kirchner vio los números de las encuestas y se obligó a recostarse en el peronismo más ortodoxo y al núcleo más “talibán” del kirchnerismo.

A sus chicos mimados les reserva lugares clave en el Gobierno.

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