La Hermandad llama a los egipcios a rebelarse contra el golpe y a protagonizar una Intifada

El Ejército asegura que un “grupo terrorista” ha intentado asaltar el edificio donde se encuentra retenido el presidente depuesto

Los Hermanos Musulmanes han prometido que no abandonarán las calles ni sus protestas hasta que Mohamed Morsi sea devuelto a la presidencia que ganó en las urnas. Y mientras ayer la plaza de Tahrir enEl Cairo celebraba con vítores y fuegos artificiales el golpe de Estado, los partidarios islamistas del presidente depuesto marcharon a decenas de miles al cuartel de la Guardia Republicana, donde este se halla a recaudo militar. El resultado fueron al menos 42 muertos según los medios oficiales. El Ejército dijo que los islamistas trataron de asaltar el cuartel y mataron a un soldado. Los manifestantes aseguran que su marcha era pacífica.

La agencia oficial de noticias MENA dijo este lunes que un grupo islamista ha secuestrado a dos soldados, identificados por fuentes militares como Samir Abdallah Ali y Azzam Hazem Ali, quienes fueron capturados en un coche y obligados a grabar declaraciones a favor deMorsi. La fiscalía, por su parte, ordenó el cierre del Partido Libertad y Justicia, brazo político de la Hermandad, después de que la policía encontrara armas blancas y de fuego en el interior de su sede, según un portavoz gubernamental.

Las divisiones, ya hondas, entre islamistas y opositores de Morsi se han agravado en los días posteriores al golpe. Este lunes el brazo político de los Hermanos Musulmanes ha pedido un “levantamiento” contra aquellos que han tratado de “robar” la revolución “con tanques”. “El Partido Libertad y Justicia llama a la ciudadanía de Egipto a levantarse contra aquellos que quieren robarle la revolución con tanques y vehículos acorazados, sobre los cuerpos muertos de la gente”, dijo esa formación en un comunicado. Añadió que “la comunidad internacional y otros grupos del mundo libre deben intervenir para evitar más masacres y prevenir una nueva Siria”.

La Hermandad ha colocado los cuerpos de al menos cuatro de sus miembros muertos en el enfrentamiento con las Fuerzas Armadas en la mezquita de Raba al Adawiya, en el distrito de Ciudad Nasser, donde miles de personas han acampado en protesta por las acciones del Ejército y el golpe. Les considera mártires por su causa, y ha pedido a sus simpatizantes que se movilicen por ellos. “¡Intifada!” (en árabe,levantamiento) gritaban los congregados en ese reducto islamista. Un hospital cercano estaba repleto de heridos por la carga de las Fuerzas Armadas.

En los pasados días, los líderes de los Hermanos Musulmanes han tratado de apelar a la comunidad internacional para que se posicione a favor del presidente y el Gobierno depuestos, rechazando el golpe y negándose a reconocer al nuevo Gobierno interino. Gehad el Haddad, portavoz de la Hermandad, dijo ayer a este diario que su equipo ha contactado con misiones diplomáticas europeas, incluida la española, para pedirles que respeten la legitimidad de Morsi. “Si sus países se consideran parte del mundo libre, y defienden la democracia, deberían reconocer y apoyar a aquellos que ganamos en las elecciones libres”, dijo.

El Ejército dijo a través de un portavoz este lunes que “grupos terroristas” trataron de asaltar el cuartel de la Guardia Republicana y atacaron a los soldados. Según esa versión, un uniformado resultó muerto y otros 40 heridos. Las Fuerzas Armadas cargaron entonces, con perdigones y gas lacrimógeno, para luego abrir fuego, provocando las 42 víctimas, según el recuento oficial. Inmediatamente, los vehículos acorazados cortaron los principales accesos al campamento islamista en Ciudad Nasser y cortaron los principales puentes de acceso a Tahrir sobre el río Nilo, que volvieron a quedar abiertos pasadas las diez de esta mañana.

El partido salafista Nur, que había respaldado el golpe de Estado con la excusa de propiciar nuevas elecciones, retiró este lunes su apoyo a la oposición que apoyó el golpe militar, debilitando notablemente al ya de por sí frágil gobierno interino. “Hemos decidido retirarnos inmediatamente de las negociaciones en respuesta a la masacre ocurrida frente a la Guardia Republicana”, ha dicho Nader Baqqar, el líder de Nur, segunda fuerza islamista de Egipto. En los pasados días la elección de primer ministro ha bloqueado las negociaciones entre esas fuerzas, unidas en su oposición a Morsi pero enormemente divididas en asuntos como el futuro político de su país.

El presidente interino, el juez Adli Mansur, propuso para el puesto al premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei y al abogado Ziad Baha el Din, fundador del Partido Social Demócrata de Egipto. El partido Nur se negó a aceptar a ninguno de ambos.

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