Cristina Kirchner sorprendió en el acto de cierre en González Catán, el centro geográfico de La Matanza. No sólo porque por primera vez criticó sin rodeos a Esteban Bullrich, primer candidato y talón de Aquiles del oficialismo en la provincia de Buenos Aires. También porque esbozó una suerte de autocrítica.

“Debo reconocer que algunas veces no fuimos tan humildes como debíamos ser”, dijo la ex presidenta, sin entrar en detalles, rodeada de los principales candidatos de Unidad Ciudadana (UC).

Fue una de las frases más fuertes de un discurso directo, con fuertes cuestionamientos a la política económica, destinado a los indecisos que miraban por televisión. “Todo el mundo sabe cuál es el voto que más va a entender el Gobierno como un llamado de atención y una advertencia”, intentó convencerlos. También incluyó un pedido para que el Poder Ejecutivo aclare la situación de Santiago Maldonado, el joven desaparecido en Chubut hace 8 días, tras una represión a la comunidad mapuche.

El acto en sí estuvo pensado como una interpelación a la Casa Rosada: se hizo en la sede de González Catán de la Universidad de La Matanza, un edificio listo para funcionar, pero aún sin las partidas presupuestarias para el inicio de las clases, según denunció en el inicio del acto la intendenta, Verónica Magario.

Acompañada también por un grupo de jóvenes que son primera generación de estudiantes universitarios, Cristina endureció su discurso contra sus rivales en la provincia de Buenos Aires. “Quiero hacer con todos ustedes un trato”, les dijo a las alrededor de 200 personas que colmaron uno de los salones de la universidad. “Les pido que cuando mencione un nombre o alguna situación que no los haga felices, se queden tranquilos, no griten”, les anticipó, para no quebrar la regla de no confrontación que guió su campaña.

Minutos después le apuntó a Bullrich, ex ministro de Educación. Apenas oyó el primer silbido, respondió con un reto: “¿Qué dijimos?”, reaccionó, con tono cómplice.

“La verdad es que no ha hecho bien su trabajo, no lo ha terminado. Tiene una matriz de pensamiento que puede observarse a lo largo de esta campaña”, arremetió, antes de enumerar la serie de declaraciones fallidas del candidato de Cambiemos.

La ex presidenta enseguida sumó a la crítica a Mauricio Macri y a María Eugenia Vidal: “No se puede decir tercamente «este es el rumbo», «somos los mejores». ¿Qué van a ser los mejores? Miren lo que está pasando con el que decían que era el mejor ministro de Educación de la historia. Lo tienen que esconder y hacerlo callar la boca, porque cada vez que la abre espanta a miles. Y ahí la tienen a la gobernadora, que debió abonar su gestión como gobernadora para sumarse a la campaña y para trajinar por todos los programas de televisión. Es evidente que no era el mejor ministro de Educación de la historia”, dijo, sin levantar la voz.

Desde el hall del edificio, donde unas 2000 personas seguían el acto en una pantalla gigante, los aplausos llegaron con algún retraso. “Nos dejaron la pelota picando en el área”, dijo un dirigente cercano a Cristina, para explicar la ofensiva contra Esteban Bullrich.

Cristina dejó para el final la autocrítica y el pedido para mostrar humildad el domingo a la tarde, casi un vaticinio de un resultado que en el entorno de la ex presidenta esperan favorable.

Lo positivo

Por primera vez en muchísimo tiempo, la ex presidenta Cristina Kirchner se permitió una autocrítica pública. Sin entrar en detalles dijo que “algunas veces” no habían sido “tan humildes” como debían ser.

Lo negativo

La ex presidenta cerró su campaña electoral sin conceder entrevistas y lejos de los medios de comunicación. Así evitó preguntas incómodas y pudo dedicar todas sus apariciones a cuestionar la política económica del Gobierno. Difundió mayormente su campaña a través de las redes sociales

fuente LA NACION

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