Uno, dos, tres, cuatro, cinco. El oficialismo hace cuentas: los cinco votos que necesita -en un tribunal de siete miembros- para destituir el próximo viernes al juez Eduardo Freiler están, dicen convencidos, sus interlocutores. Y esos votos tienen nombre y apellido. Pero el escenario se complica -aún más- para el camarista porque sus aliados en la política, por ahora, parecen poco interesados en salvar a un juez que siempre les hizo un guiño desde el estrado.

“¿No te parece que tenemos cosas más importantes que salvar a Freiler?”, respondió una espada kirchnerista. Julio De Vido y Amado Boudou ya pasaban sus días en prisión; Cristina Kirchner salía de Comodoro Py después de declarar acusada en el caso Hotesur. En el kirchnerismo interpretan que el caso Freiler es “una batalla perdida”, según pudo reconstruir LA NACION de distintas fuentes.

Se quejaron, además, de la “poco profesional” defensa del juez durante su juicio político. “Si él mismo contrata a un amigo para que lo defienda de onda y no se toma el juicio político seriamente, ¿qué vamos a hacer nosotros?”, reclamaron. “¿Cuántos documentos aportó para demostrar que las acusaciones no son ciertas? Ninguno”, insistieron.

En el oficialismo todavía son incrédulos sobre la inacción de los operadores que supieron activarse cuando el consejero Jorge Daniel Candis amagó con apoyar el juicio político en el Consejo de la Magistratura. Prácticamente no hubo llamadas de los operadores K a los miembros del jurado de enjuiciamiento, según pudo reconstruir LA NACION. Aunque nadie descarta que los teléfonos empiecen a sonar desde esta semana.

Por ahora, el único voto asegurado para Freiler es Diana Conti. La diputada kirchnerista, una leal a Cristina Kirchner, ya dejó clara su postura: fue la única que apoyó las nulidades planteadas por la defensa del camarista ante el jurado. Las dos veces votó sola, ante el rechazo generalizado del tribunal.

El escándalo que generó la fallida votación en el Consejo por el voto de Candis encendió alarmas dentro del jury. En su última deliberación, que ocurrió después de la larga audiencia del jueves, el jurado fijó estrictas reglas para el manejo de la información con el único objetivo de evitar filtraciones. Por ejemplo, no manejaron ningún tema del juicio político mediante correos electrónicos durante estas dos semanas de deliberación final. La definición se hará pública el próximo viernes, pero en el entorno de Freiler ya aseguraron que, en caso de un resultado desfavorable, apelará la decisión ante la Corte Suprema.

El jurado de enjuiciamiento dará a conocer el viernes la sentencia. En el oficialismo cuentan como garantizados seis votos, los necesarios para aprobar la destitución de Freiler, y hasta se animan a poner en duda un séptimo voto peronista. Cerca del Gobierno descuentan el apoyo de los jueces Inés Cantisani y Armando Márquez y también de la senadora Silvia Giacoppo y el diputado Hugo Marcucci, ambos radicales.

Los operadores del oficialismo se activaron para asegurar el voto que más intrigas había despertado en el jury. Se trata del abogado Raúl Piaggio, un matriculado independiente de la provincia de Buenos Aires que salió sorteado para participar del jurado de enjuiciamiento. Su voto todavía es una incógnita, pero desde el oficialismo confían en su acompañamiento, en especial cuando sus compañeros del jurado de enjuiciamiento escucharon sus comentarios sobre la mansión blanca que Freiler se compró en Vicente López.

El voto de Walter Barrionuevo, senador justicialista, está en duda, reconocen tanto en el oficialismo como en el kirchnerismo. El ex gobernador de Jujuy, que se destacó en el jury por su moderación, lleva una buena relación con el actual mandatario provincial, el radical Gerardo Morales, remarcan cerca del Gobierno. “Mirá que la vida sigue después del juicio contra Freiler”, lanzó un operador oficialista. Desde el otro lado, en cambio, sostienen que será determinante su pertenencia orgánica al bloque peronista del Senado.

fuente LA NACION

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