La tensión interna del peronismo, que tiene a su bloque de senadores al borde de la fractura, y la intransigencia del Poder Ejecutivo se alinearon para hacer volar por los aires el nuevo intento del Gobierno, el segundo en poco más de un año, por arrasar con la impronta que Alejandra Gils Carbó le imprimió a la Procuración General.

El acuerdo se cayó ayer luego de que el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo (Pro-Capital), rechazó el borrador de dictamen que le habían acercado desde la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, que preside Pedro Guastavino (FPV-Entre Ríos), por considerar que mantenía la estructura creada por la procuradora.

“Es absolutamente vergonzoso lo que hizo Gils Carbó en la procuración y no lo vamos a convalidar”, sentenció Pinedo en diálogo con la prensa acreditada en el Congreso.

La piedra del escándalo fue la eliminación de la cláusula transitoria que dejaba sin efecto los nombramientos decretados por la procuradora en los cinco años que lleva al frente del Ministerio Público Fiscal.

Para el Gobierno, esa estructura está copada por militantes kirchneristas, razón por la cual el texto fue calificado de inaceptable por el ministro de Justicia, Germán Garavano , que terminó bajándole el pulgar a la iniciativa. “Queremos una ley estricta, dura y seria. O hacemos una buena ley de Ministerio Público o volvemos a empezar de cero”, insistió Pinedo.

En el peronismo intentaron explicar los vaivenes en la crisis interna que generó la iniciativa, que quedó al descubierto la semana pasada cuando José Mayans, vicepresidente de la bancada, se enfrentó en público con el jefe del bloque, Miguel Pichetto .

En ese sentido, recordaron que la iniciativa mereció severas críticas de la asociación de fiscales que preside Carlos Rívolo; la defensora General de la Nación, Stella Maris Martínez, y de organizaciones no gubernamentales y de derechos humanos.

En el bloque peronista también se preocuparon por criticar el escaso compromiso demostrado por el oficialismo en el avance de la iniciativa. La queja apunta a la ausencia de Pinedo, autor del proyecto, y el silencio de los senadores de Cambiemos durante el inicio del debate del proyecto, la semana pasada.

Este es el segundo intento del Gobierno por cambiar la estructura de la Procuración que se frustra en el Congreso. El anterior fue el año pasado, cuando Elisa Carrió calificó de inconstitucional una iniciativa que el oficialismo había consensuado con el Frente Renovador para desplazar a Gils Carbó del cargo.

Ahora que la procuradora presentó su renuncia desde el 31 de diciembre, se abre la incertidumbre sobre el camino que seguirá la Casa Rosada para reemplazarla.

Para Pinedo, la ausencia de un nuevo marco normativo no impedirá que el Gobierno postule a su candidato, aun cuando eso implique tener que conseguir una mayoría agravada para su designación. “Si no están los dos tercios, seguirá al frente el procurador adjunto”, afirmó. “No tener una ley seria es malo para la Argentina, no para el Gobierno”, concluyó el presidente provisional.

fuente LA NACION

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