27 octubre, 2020

FM Cosmos

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INFORME PERUANO DE LA MINERÍA CORRUPTA -PARTE I Y PARTE II-

Minería: la quimera corrupta (Parte I)tajo maquinaria

Siendo el Perú país de gobernantes oportunistas, inmediatistas y arrasadores como plaga de langostas, debemos poner atención a uno de los principales aspectos de nuestra realidad económica que permite que ladrones y felipillos tengan siempre un fácil expediente para conseguir algo de dinero —que nunca nos sacará de la pobreza— para cubrir parte de las necesidades no del pueblo sino del estado: la minería.

En el Perú reina la informalidad en todos los niveles de la actividad social y política. Se empiezan las cosas como sea; y si están mal hechas o van a traer malas consecuencias luego se alega que ya se ha invertido mucho dinero, que hay compromisos adquiridos, etc. Esto se ve, por ejemplo, en las construcciones de edificios. Los reglamentos municipales establecen que si un edificio se construyó con planos que consignan, digamos, seis pisos, no se puede construir ni un piso más. Frente a esto, lo que hacen los ingenieros y constructores corruptos es construir un piso más o dos, lo más rápido que puedan. Cuando vienen los inspectores municipales, poco pueden hacer, porque los dueños acuden al poder judicial para defender sus “derechos” y evitar la demolición de la construcción ilegal.

Con la minería sucede algo similar. Las empresas presentan estudios de impacto ambiental mandados hacer por ellas mismas, coimean a pobladores para que digan que todo está bien, que ni el agua ni la tierra se van a dañar con la actividad minera,  etc. Esto se desarrolla en medio de una intensa campaña en que periodistas y políticos corruptos escriben y hablan maravillas de la minería, mientras en radio y televisión ladrones y ladronas fantasmales aparecen defendiendo las bondades de la actividad minera. En estas circunstancias, con todo el apoyo de los políticos y de los medios de comunicación, cualquier proyecto minero se presenta como la salvación del Perú, como el elemento clave para que nuestro país mantenga sus niveles de “crecimiento” actual, etc.

Los que defienden la integridad y sanidad de la tierra y del agua, los campesinos y ganaderos que alzan su voz son reprimidos, sus dirigentes amedrentados y perseguidos. En el reciente caso de Conga la policía detuvo arbitrariamente al dirigente Wilfredo Saavedra, y la prensa pagada por las mineras inmediatamente puso al descubierto que ese señor había purgado condena por terrorismo. Aquí es pertinente una reflexión: el pueblo acepta que sus reclamos sean dirigidos, entre otros, por una persona que todos saben estuvo presa por terrorismo. ¿Y dónde están los dirigentes no terroristas, los de los partidos “democráticos”?, ¿por qué esos políticos de partidos conocidos no se ponen a la cabeza de las demandas populares?, ¿por qué ceden terreno ante elementos radicales?, ¿por qué la gente no les tiene confianza ni los toma en cuenta? relave en-rio-raccaure huancavelica

Por qué la minería daña al Perú

En dos aspectos la minería ocasiona un enorme daño al Perú. Primero: perjudica directa o indirectamente la actividad agrícola y ganadera, especialmente al alterar o eliminar las fuentes de agua (lagunas, manantiales, nagua subterráneas), lo cual es gravísimo en esta época de calentamiento mundial, en la que el agua es un recurso valiosísimo. Segundo: impide el desarrollo del país, al acostumbrar al estado y al pueblo a vivir solamente de la extracción, no de la producción, lo cual significa que se aplaza por tiempo indefinido nuestra transformación en país manufacturero, que transforma materias primas.

Los delincuentes de la política y de la comunicación que viven a sueldo de la minería presentan un panorama tal, que —según ellos— la vida del Perú resultaría imposible sin la minería. O sea que somos algo porque tenemos hierro, cobre, oro, vanadio, molibdeno, uranio, gas, etc. En otras palabras, nos dicen que Dios —ah, “Dios es peruano”— ha dado a los peruanos toda clase de riquezas para que seamos como los hombres primitivos preagrícolas, que eran cazadores y recolectores, que solo tenían que estirar la mano para recoger un fruto, o arrojar una piedra o una lanza para matar un animal y comerlo.

Según estos rateros que defienden apasionadamente la minería, Japón, Alemania o Bielorrusia —por mencionar solo tres países industrializados— son lugares donde es imposible vivir y desarrollarse, porque no tienen hierro, cobre, oro, vanadio, molibdeno, uranio, gas, etc.; son desiertos infernales donde Dios tuvo a bien no darles nada, yermos donde no basta estirar la mano para conseguir algo.

Minería: la quimera corrupta (Parte II)tajo dinamita

Lo que ocurre hoy con el gobierno de Ollanta Humala, con el estado alineado claramente con las mineras y contra los agricultores y ganaderos, es la más reciente expresión del facilismo del estado peruano, que con cada gobernante renuncia a la tarea de convertir al Perú en país que dependa de la exportación de manufacturas. Como los gobernantes no tienen ni la capacidad técnica ni la integridad moral de enfrentar el reto, optan por lo fácil, dañino y corruptor: la minería.

 

Para ver que esto viene de mucho antes, reproducimos partes de mensajes presidenciales en los que se escuchaba la misma música que ahora, una melodía que nos tiene atrapados en la condición de país exportador primario y sometidos a la hegemonía económica de Chile, país delincuente, que también tiene intereses en la minería peruana.

José Pardo y Barreda (1906)

Se han efectuado grandes transacciones, cada día afluyen al país nuevos capitales destinados a empresas mineras y se descubren y comprueban riquezas considerables de oro, plata, cobre, plomo, carbón, petróleo y aun de metales raros como el níquel, bismuto, vanadio y molibdeno.

¡Vengan al invertir en el Perú! ¡Es todo suyo, señores capitalistas, y los cholos son comparsa de peones!

El Perú va a producir en dos o tres años más sumas considerables en sustancias minerales, que lo harán recuperar en los mercados extranjeros el prestigio de sus extraordinarias riquezas.

Parece un discurso de 2011. El Perú tiene “el prestigio de sus extraordinarias riquezas”… ¡solo el prestigio, porque las ganancias y la “carne” son para los extranjeros y sus sirvientes locales!jose pardo y barreda

No podemos esperar un incremento tan grande en la riqueza agrícola como el que se vislumbra ya para la riqueza minera.

Claro, la minería es lo primero.

José Pardo y Barreda (1907)

El daño que en la exportación podía hacer la disminución en la producción del azúcar y del arroz se verá compensado con el aumento en la producción del algodón, debido al ensanche en los sembríos y al alza considerable que ha tenido el precio, y en todo caso el aumento en la exportación de los productos de la minería sostendrá en el año corriente el progreso de nuestras exportaciones manteniéndose así la base de la prosperidad en que se encuentra el país.

He aquí la minería salvadora (“sostendrá […] el progreso”).

La riqueza minera existe; hay población suficiente que trabaje y el capital acude porque el país ha recuperado su crédito y ofrece amplias y seguras garantías a las personas y a las propiedades.

He aquí,104 años atrás, las “reglas de juego claras” y la estabilidad jurídica (“amplias y seguras garantías”).

Bastaría para justificar la construcción de la sección a la costa la enorme riqueza minera de la región que va a recorrer entre ella y la altiplanicie, si no fuese bastante estímulo la menor distancia que tendrán los productos de la montaña que viniesen al litoral por esta nueva vía

Nos habla de nuestra “enorme riqueza minera”. Es cierto, es enorme, ¿pero ha hecho progresar al Perú?

La industria minera [sic] del petróleo, cuyos establecimientos tuve ocasión de visitar, se encuentra también [en] condiciones de progreso, pues ha duplicado su producción en los dos últimos años y los nuevos pozos que se perforan constantemente comprueban la gran riqueza de esta zona. Su situación ventajosa en la costa presenta halagüeñas expectativas de amplios mercados para el consumo de sus productos en el Pacífico.

Aquí tenemos el antecedente de la exportación de nuestros hidrocarburos.

Augusto Bernardino Leguía Salcedo (1909)

La depresión que hoy sufre nuestra industria minera a consecuencia del brusco descenso en el valor del cobre y la plata ha originado transitoria paralización en el laboreo de las minas de esos metales, cuyas leyes no dan margen a una ex­plotación económica; pero todo hace esperar una reacción próxima.

Hasta ahora dependemos de lo que pasa en el extranjero.

José Pardo y Barreda (1915)

Juzgo indispensable insistir especialmente en la materia, en la seguridad de que ha de merecer toda la preferente atención que por su importancia merece, y que se acrecienta por la consideración de que, por primera vez, se ha introducido en este orden de concesiones el principio de la participación activa del Estado en los productos de las explotaciones mineras, lo que no sólo significa notable innovación sino que, además, establecerá precedente para casos análogos que se presenten en el futuro y que —al referirse no a las utilidades liquidas sino a los productos brutos— conduce a que esa participación sea real.

¿Qué dicen de esto los rateros ministeriales y otros que no tocan ni con el pétalo de una rosa a sus patrones mineros?

Inspiran primordialmente esos proyectos consideraciones derivadas del hecho de que debe suponerse que la ley de 1890 ha producido todos los efectos que se propuso el legislador al expedirla, que no sería justo mantener la situación de privilegio que ella creó y que alguna compensación ha de acordarse al Estado a cambio de las riquezas minerales que entrega a los particulares que deseen explotarlas y en cuya posesión mantiene a éstos casi gratuitamente.

En medio de todo, va por los intereses del Perú.

El módico impuesto a la exportación de los productos de la minería que en aquellos proyectos se contempla y que se percibirá conforme a reglas precisas que aseguran la mayor equidad y fijeza durante un plazo bastante dilatado, acuerda al fisco la participación que legítimamente le corresponde en las utilidades de los mineros, no siendo aceptable que ella esté limitada a una simple contribución fija que, como la vigente, sólo rinde más o menos el 1% del valor total de la producción.

Así se intentaba tratar las sobreganancias. ¿Y ahora…?

Las obras de irrigación que con la suma producto de la emisión han de llevarse a cabo podrán poner bajo riego un área de terreno, hoy eriazo, de 25 a 30 000 hectáreas. Como esa tierra irrigada debe a la vez colonizarse, a mérito del mismo contrato, se habrá creado una riqueza nacional no sólo consistente en la introducción de capitales sino en algo que es mucho más importante en el país, la creación del capital humano, cuya nacionalización tiene una trascendencia extraordinaria.

Nos salimos un poco de la minería. La palabra “nacionalización” se refiere a la permanencia en el Perú de los extranjeros beneficiados con las irrigaciones. Como ahora con Olmos, los cholos pobres y sin tierras no merecían nada; los señores ricos y extranjeros, sí.

José Pardo y Barreda 1918

En el mensaje presentado el año anterior, os di cuenta del notorio y creciente desarrollo de la industria minera nacional, el que felizmente continúa. Las dificultades para la exportación no han detenido las explotaciones ni debilitado el interés por la adquisición de nuevos yacimientos mineros. Es considerable el aumento de denuncios en el año transcurrido, así como las pertenencias que, previo examen y aprobación de títulos, han pasado a inscribirse en el padrón respectivo.

¡Que venga la inversión privada!, ¡y mejor si es extranjera!

Sin ir muy lejos, este mismo gobierno os los ha demandado para explotar los carbones de Jatunhuasi, y está dispuesto a solicitarlos para que los mantos carboníferos de Oyón, Ancos y Huayday no sean riquezas estériles para el progreso industrial.

Ajá, “riquezas estériles”, desaprovechadas por culpa de perros del hortelano.

Augusto Bernardino Leguía Salcedo (1920)

Se ha puesto el cúmplase a la ley N.o 4130, interpretativa de la 2739, que prohíbe los denuncios de sustancias minerales en Huancané, en el sentido de extender sus efectos a los denuncios que existían en tramitación antes de expedirse la segunda ley citada.

Parece que en algún momento se hizo lo que no se quiere hacer en Cajamarca. Estas luchas en defensa del medio ambiente agredido por la minería son, como vemos, muy antiguas.

Augusto Bernardino Leguía Salcedo (1922)augustobernardinoleguia

La antigua sección de este ramo, anexa a la Dirección de Fomento —repartición cuyas labores son tan múltiples como complejas—, era insuficiente para atender todos los asuntos derivados del vigoroso desarrollo de nuestra industria minera.

Faltaban manos para atender el alud de inversionistas.

 

Augusto Bernardino Leguía Salcedo (1923)

No obstante el estado de crisis económica atravesada por el país durante el periodo que reseño, la producción minera ha experimentado un aumento apreciable. La contribución de minas por pertenencias metalíferas, que en el primer semestre del año 1922, produjo £p. 30.688.5.00; en la segunda mitad del mismo año se elevó a £p. 39.371.0.00, y en el primer semestre del año en curso asciende a £p. 40.654.5.00.

¡La minería es la salvación del Perú!

Otros productos mineros, como sucede con el bismuto, el oro, el plomo y los boratos, acusan también considerables incrementos.

Ídem.

Augusto Bernardino Leguía Salcedo (1924)

Todos conocen los orígenes de la Guerra del Pacífico y saben cómo Chile nos arrebató primero Tarapacá, en donde existe una fabulosa riqueza salitrera, la única que abastece su vacilante Erario y cómo nos exigió, después, Tacna y Arica, para consolidar la obra del crimen.

Está bien claro de dónde ha salido el bienestar de los ladrones y asesinos chilenos.

Impulsaré el desarrollo minero abriendo al comercio del Mundo zonas inexplotadas y de tan fabulosas riquezas como las de Pataz, Castrovirreyna, Áncash y otras.

Otra vez, “fabulosas riquezas”… ¿nos han sacado del subdesarrollo?

Somos y seremos siempre un pueblo exportador de materias primas; por consiguiente hay que realizar unan previsora política para traer, en pago de ellas, el dinero de las arcas extranjeras, a fin de aumentar nuestras reservas y disminuir el precio de la vida.

Estamos en el sancta sanctorum conceptual de los mineros, la apoteosis de los defensores de la minería: “Somos y seremos siempre un pueblo exportador de materias primas”. ¡Así se habla! Ya saben, políticos traidores y corruptos; aquí tienen la guía, fantasmales ladrones y ladronas que en radio y televisión hacen apología de la minería.

Hay, así mismo, gran entusiasmo para explotar las regiones de Castrovirreyna, Julcani y Huachocolpa, que adquirirán gran importancia cuando el ferrocarril de Huancayo a Huancavelica y Castrovirreyna esté terminado.

¿Gran entusiasmo de quién? ¿Gran beneficio para quién?

castrovirreyna guaman poma de ayala

Castrovirreyna,Guamán Poma de Ayala

Aprovechando de la experiencia adquirida en otras zonas mineras, se ha dispuesto que la Delegación Técnica Regional de Huancavelica proceda a levantar el plano catastral y topográfico del asiento minero de Castrovirreyna, hoy en los comienzos de un inmenso desarrollo. Así como éste, se levantarán otros, correspondientes a los asientos más importantes de la República, para evitar esos antiguos litigios, que tanto han entorpecido el desenvolvimiento de nuestra Industria Minera.

¡Tanta riqueza minera desde el virreinato, y Huancavelica es la región más pobre del Perú! ¡Que vivan los faenones mineros!

 

FUENTE: connuestroperu.com

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