30 octubre, 2020

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Un año con inflación y menos crecimiento

MAYORES TENSIONES MACROECONOMICAS RESULTADO FISCAL NEGATIVO

El Producto crecería entre el 3,5% y el 3,8%. La inflación tendría un piso del 17% y un máximo del 23%. Los salarios, por su parte, aumentarían entre el 18% y el 23% y el dólar, en diciembre del año próximo, costaría entre $4,87 a $5,02.

Despejada la duda sobre el titular de Economía, igualmente restan interrogantes sobre el futuro inmediato de la economía argentina. Pera despejar esos interrogantes, iEco convocó a dos economistas de primer nivel, con experiencia en la gestión pública y en la actividad académica. Se trata, por orden alfabético, de Miguel Bein, titular de la consultora Bein & Asociados, y de Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad. A continuación, un resumen de lo conversado.

Miguel Bein (MB) : Si viene a la Argentina un ex premier griego eyectado al espacio (un “papanauta”) y dice, “a mi me echaron del gobierno porque tenía 150 puntos de deuda de PBI, entonces ustedes, los argentinos, deberían estar muy mal porque retiraron el 15% de los depósitos en dólares de los bancos en sólo 10 días, algo que en Grecia demoró dos años. Además, tienen una crisis de sobreendeudamiento igual que la griega o una burbuja inmobiliaria porque se duplicaron los precios de la propiedad y en materia fiscal ‘se comieron’ cuatro puntos del superávit fiscal y tienen un punto de déficit, por lo que ahora deben tener un déficit externo enorme… A todo eso, la respuesta es simple: las familias argentinas deben 6 puntos al producto, la relación deuda/PBI es del 15%, el crédito hipotecario es muy pequeño y tenemos equilibrio en la cuenta corriente externa. ¿Entonces, el griego nos diría qué les pasa, porque el riesgo argentino es muy parecido al de Portugal que no puede pagar su deuda? Lo que pasa es que por distintos motivos, como la revolución agrícola más la duplicación de precios, la Argentina se convirtió en un país estructuralmente superavitario en dólares, con una cuenta externa positiva de US$8.000 millones hasta 2009. A partir de ese año hay un plan político que se pone en marcha que es ganar las elecciones y que significa, entre otras cosas, aumentar la masa salarial y jubilatoria 50% en dólares en 2 años. Con una estructura industrial abierta dependiente de insumos importados, las importaciones ‘viajaron´ 50% también. Como resultado, la cuenta corriente externa bajó a US$4.000 millones y este año estará en US$ 1.000/1.500 millones, con todas las licencias automáticas. Esto se hizo con una política que permitió que los salarios aumentaran 27/28% por año mientras el tipo de cambio se movió en dos años un 15%. Aun así, un país al que le sobran estructuralmente dólares por el propio aumento en la productividad y por la situación internacional no puede sostener semejante ritmo de crecimiento del consumo porque el sector externo no lo aguanta. Entonces estamos en una bisagra donde lo único que no va a pasar en 2012 en Argentina es que los salarios aumenten de vuelta un 27 o 28% y el dólar aumente un 8%.

–¿Entonces fue equivocada la política económica desde 2009 en adelante? , preguntó iEco .

MB: No, hubo un plan político electoral que fue exitoso, pero es una Ferrari viajando a 300 km. que ahora está llegando a la curva y terminaron las elecciones. Eso tiene que dar paso a una moderación de la nominalidad. Si se quiere evitar una devaluación importante de la moneda, hay que poner esa nominalidad 10 o 15 puntos abajo, lo que supone un salario no más del 18%. Para eso hace falta coordinación, un programa integral, un acuerdo social, otra agenda, desmontar los subsidios. Sin el impacto expansivo de la política fiscal y monetaria, Argentina puede crecer 3,5/4%. Mucha gente y muchos militantes se van a desilusionar, pero si Argentina logra en los próximos 5 o 6 años crecer 4,5% por año con una tasa de inversión de 23 o 24 puntos del PBI sería un éxito importante.

Federico Sturzenegger (FS): Veamos la foto y la película. La foto es lo que dice Bein, con la inflación como único desequilibrio muy evidente. Si al papanauta le muestro los datos económicos de 30 países, la economía argentina no estaría entre los países negativos sino todo lo contrario. Lo más preocupante es la película. Desde los últimos años empieza un proceso de reversión de aquellas tres consignas que tuvo el gobierno de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner: superávit fiscal, inflación baja y tipo de cambio muy competitivo. Ya el último año y medio de Néstor Kirchner y toda la presidencia de Cristina Kirchner se genera un deterioro sistemático de todos esos logros. La película no es buena. No podemos tener otra presidencia de Cristina Kirchner que tenga la misma dinámica que tuvo la primera presidencia. Hay que acomodar las dinámicas para encauzarlas y hacerlas más sostenibles. Los desequilibrios requieren ajustes. La gente ve que el dólar está planchado, con una inflación del 25%, y percibe que esto no puede ser siempre así, aunque la soja suba, la productividad aumente, que el sector agropecuario, que la minería… A eso agregaría dos cosas: el retiro de los fondos del ANSeS de los bancos generó una suba en las tasas de interés muy rápida e innecesaria y las medidas cambiarias que llevaron a la gente a convencerse de que algo pasaba si es que el Gobierno estaba tan preocupado con el dólar. Entonces, mi análisis es que el ciclo de tasa real negativa se acabó en Argentina, o por lo menos, no puede sostenerse en la misma negatividad, porque la contracara es el nivel de apreciación del tipo de cambio. Y si la tasa de interés real no va a ser tan negativa, eso va a desacelerar la economía. Igual pienso que es un escenario exitoso para Argentina. Si el Gobierno hiciera algo más, que es bajar la tasa de inflación, todas las tasas bajarían nominalmente pero no serían negativas. Entonces hay que desacelerar e ir más al crecimiento potencial de Argentina. Y algo importante para 2012: si la tasa de interés real no es negativa, podría darse un parate en la inversión, por lo menos a nivel de las pymes. El tema de mayor inestabilidad en nuestros pronósticos es qué puede llegar a pasar con la tasa de inversión. Otro error de diagnóstico es pensar que si se mueve el tipo de cambio, habrá un problema con la inflación, como dijo la Presidenta. ¿Por qué está mal ese diagnóstico? Los hechos demuestran que estabilizar el tipo de cambio no necesariamente implica que la inflación sea baja. Entonces digo: subir el tipo de cambio no necesariamente implica que la inflación suba. La inflación depende del sistema monetario: si hay más billetes, los precios van a subir y si no están los billetes, los precios no pueden subir. Este argumento también se aplica a las tarifas. En cualquiera de estos escenarios habrá una desaceleración porque la clave es que la tasa de interés real no puede ser tan negativa.

–¿Por qué el riesgo argentino es tan alto? FS: Porque Argentina es el único país del mundo que “defaulteó” en un boom. Todos los países tratan de pagar, no pueden y se les complica la economía. Argentina en 2007 empezó a tocar el Indec después de haber crecido durante dos o tres años al 7 u 8%. Empieza a defaultear sobre su deuda en pesos indexada. Argentina genera un evento único en la historia económica mundial, inédito. Nunca ocurrió que en un boom económico, un país decida defaultear.

MB: Argentina no tiene un problema con la cuenta corriente externa sino con la cuenta capital. Y ningún país que tiene la cuenta externa en equilibrio tiene el tipo de cambio demasiado atrasado. La cuenta capital se ha convertido en negativa y en forma creciente, por cuestiones políticas, de incertidumbre, que se traduce en la pérdida de reservas del BCRA. No estamos logrando estabilizar la cuenta capital. Ahí hay un problema claramente de agenda, un problema de consenso, una cuestión política.

–¿No es económica? MB: Hay dos agendas en pugna dentro del Gobierno. Una agenda que va a los martillazos y otra agenda que intenta recuperar el crédito, más allá de si se va a usar o no al mercado de capitales. Recuperar el crédito quiere decir que el público, los agentes económicos, sepan que en el caso que Argentina pueda llegar a tener un punto y medio de déficit en la cuenta corriente externa, no va defaultear la deuda ni va a salir corriendo a pedir más reservas al Banco Central. Va a ir al mercado a reemplazar los vencimientos sin aumentar el endeudamiento, como hace cualquier país normal del mundo. Cuando se dice “no vamos a ir al mercado nunca”, y “vamos a pagar con las reservas” y se ve que la situación patrimonial del Banco Central se empieza a deteriorar, entonces ni siquiera quieren estabilizar la situación.

FS: Los dos decimos que no sería conveniente para Argentina seguir con más apreciación real. Y la mejor manera de hacerlo es bajando la tasa de inflación, llevando la economía a una nominalidad porque los beneficios macros que había en ese esquema de tipo de cambio atrasado se agotaron. Con muy poco, la Argentina llega al mercado de capitales porque la deuda es baja con relación al PBI. De todos modos, la gran deuda de la Argentina es que no aprovechó el crecimiento para generar una sociedad más homogénea, más balanceada, con más bienes públicos.

FUENTE: I ECO – CLARÍN

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