24 octubre, 2020

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El negocio de Boudou y la trama

Boudou pidió por Ciccone cuando llegó Vandenbroele

En un trámite burocrático notorio por su velocidad, Amado Boudou intercedió, siendo ministro de Economía, ante la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) para que la nueva Ciccone Calcográfica, ya en manos del abogado Alejandro Paul Vandenbroele, obtuviera una moratoria con una tasa de interés y plazos de pago excepcionalísimos.

La intervención de Boudou se plasmó en el expediente S01:0413101/2010 del Ministerio de Economía, cuya hoja de ruta obtuvo LA NACION. En apenas 65 horas, giró por las direcciones de Asuntos Jurídicos y de Asuntos Administrativos, Laborales y Financieros, se elaboró un dictamen favorable a la nueva Ciccone , pasó por la Dirección de Despacho y por la secretaría privada del ministro, y luego Boudou suscribió la nota recomendatoria y la envió a la AFIP. Todo, entre la noche del 5 y el mediodía del 9 de noviembre de 2010. Para entonces, Vandenbroele ya había logrado, también, que la AFIP reviera su propio pedido de quiebra de la compañía y que la Justicia la levantara.

En esa nota, de apenas una carilla, que quedó registrada con el número 154/2010, Boudou invocó el dictamen redactado por el área jurídica de su ministerio y le pidió al titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, «que proceda a la sustanciación de la petición formulada por Ciccone Calcográfica SA de conformidad con las atribuciones que le son propias», tal como reveló el diario Clarín en su edición de ayer. El entonces ministro le planteó a Echegaray que «permitir la continuación de la empresa concursada», en alusión a Ciccone, correspondía con los «lineamientos políticos generales de este Gobierno, dadas las fuentes generadas por la empresa y su importancia estratégica».

Video: Las contradicciones de Amado Boudou con el caso Ciccone (A24)

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La aparición de esa nota contradice las afirmaciones de Boudou desde que decidió romper su silencio. En varias entrevistas que concedió el martes y el miércoles sostuvo que no había tenido «ninguna participación directa» en el resurgimiento de Ciccone, aunque luego, en su última intervención televisiva de anteanoche, modificó su discurso y admitió la existencia de «una nota», mezclada «entre miles de hojas».

Esa nota, no obstante, figura en un expediente que no supera los tres centímetros de espesor. Y en ella Boudou evitó explicitarle a Echegaray los roles que Vandenbroele, señalado por su esposa Laura Muñoz como su «testaferro», y su íntimo amigo y socio comercial José María Núñez Carmona terminaron por asumir durante las semanas previas y posteriores.

En el caso de Vandenbroele, intervino por escrito en el expediente administrativo de la AFIP, mientras que Núñez Carmona se reunió al menos dos veces con Echegaray para precisar y ajustar los detalles de la moratoria, según confirmaron dos fuentes oficiales a LA NACION. Entre otros, la tasa de interés que podía aplicarse. «Primero buscaron que fuera con 0 por ciento de interés, pero era una locura; por eso se terminó por aplicar el 0,5 mensual», precisó uno de los informantes.

Esa discusión sobre la eventual tasa de interés fue cara a cara. Por la nueva Ciccone, se presentó Vandenbroele -que apareció por primera vez en la compañía como su presidente, tras la asamblea de accionista del 27 de octubre de ese año-; por la AFIP, se sentó el entonces subdirector general de Recaudación, Guillermo Cabezas Fernández, según detallaron las fuentes oficiales.

Las negociaciones, sin embargo, comenzaron a gestarse semanas antes, cuando la nueva gestión de la ex Ciccone presentó un pedido formal ante la AFIP. Pidió obtener la moratoria excepcional establecida en el artículo 32 de la ley 11.683 -conocida dentro del ente tributario como el plan «del artículo 32»-, que depende de la voluntad discrecional y exclusiva del titular del ente de recaudación tributaria.

Ese pedido formal se presentó el 14 de octubre y se registró en la AFIP como «documento 13288-1298-2010». Y comenzó a circular por distintas áreas del organismo hasta que llegó a las manos del entonces jefe del Gabinete de Asesores de Echegaray, Rafael Resnick Brenner, según consta en los registros de la AFIP a los que también accedió LA NACION.

SÓLO 65 HORAS

Resnick decidió entonces, según consta en la foja 25, consultar al Ministerio de Economía. Y generó que Boudou explicitara por escrito su apoyo a la nueva Ciccone. Para eso, le remitió las actuaciones el 25 de octubre de 2010, aunque, a partir de ese momento y por los siguientes 10 días -período en el que falleció el ex presidente Néstor Kirchner y se decretaron días de duelo-, los registros informáticos muestran una parálisis o una laguna. Sólo se retomó la hoja de ruta desde el 5 de noviembre, a las 19.36, desde la «Dirección de Despacho».

Para cuando volvió del Ministerio de Economía, ya con la nota firmada por Boudou a favor de la nueva Ciccone, las actuaciones se reconvirtieron dentro de la AFIP en un nuevo expediente, el 1-257899-2010, que pasó por varias subdirecciones generales, otra vez por las manos de Resnick Brenner y de la subdirectora de Coordinación Institucional, Beatriz Scarpado, entre otros, y la firma final de Echegaray.

En medio de todos esos papeles, Vandenbroele volvió a intervenir en el expediente. Presentó otra nota, a principios de diciembre de 2010, para tomar vista formal de todo el procedimiento, según detallaron desde la AFIP a LA NACION.

Con su firma, la nueva Ciccone obtuvo el auxilio que pretendía: 148 cuotas mensuales, con una tasa de interés anual inferior a la inflación oficial del Indec, tal como reveló LA NACION el 14 de febrero pasado. Y cumplida la notificación y puesta en marcha de la moratoria, el expediente de la AFIP procuró el olvido. El 3 de mayo de 2011, la División de Recaudación de la AFIP lo remitió a la Oficina de Archivo. Allí quedó, hasta que el fiscal federal Carlos Rívolo pidió revisarlo.

RELACIONES PODEROSAS

 

  • Octubre de 2010. La ex Ciccone le pide a la AFIP una moratoria con beneficios especiales.

 

 

  • Noviembre de 2010. El entonces ministro Amado Boudou apoya el pedido de la ex Ciccone, ya con Vandenbroele al frente.

 

 

  • Diciembre de 2010: Vandenbroele y Núñez Carmona (socio de Boudou) se reúnen en la AFIP; luego se firma la moratoria.

 

LAS EXPLICACIONES OFICIALES DE LOS PRINCIPALES PROTAGONISTAS DEL CASO

AMADO BOUDOU 
Vicepresidente 
Acusó a LA NACION y a Clarín de montar «una operación destituyente». Dijo que no es amigo de Vandenbroele. Confirmó su relación cercana con Núñez Carmona (que trabaja con Vandenbroele), aunque dijo desconocer si había invocado su nombre en gestiones por la ex Ciccone. Primero negó haber intervenido en favor de la firma ante la AFIP; luego admitió haber enviado una nota en defensa de los trabajadores.

ALEJANDRO VANDENBROELE
Directivo de la ex Ciccone 

El hombre al que su esposa acusó de ser testaferro de Boudou se defendió con una solicitada. Dijo que no tiene una relación personal con el vicepresidente. Negó ser el dueño de la nueva Ciccone. Aclaró que preside The Old Fund, la empresa que compró Ciccone. Y que es directivo de la imprenta, no accionista. Admitió su amistad y relación comercial con Núñez Carmona, socio de Boudou.

JOSÉ MARÍA NUÑEZ CARMONA 
Socio comercial de Boudou 
Nunca habló, pese a las versiones que indican que hizo gestiones con empresarios y gremialistas por Ciccone e invocó el nombre de Boudou como señal de que el negocio saldría bien. Vandenbroele admitió que le había pedido asesoramiento para comprar un canal de TV. Añadió que en 2010 le pidió a Núñez que le consiguiera casa para un amigo. Boudou fue finalmente quien le alquiló su departamento.

BOLDT LE RESPONDIÓ AL VICEPRESIDENTE

En una comunicación enviada ayer a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, la empresa Boldt, acusada por Amado Boudou de motorizar las denuncias en su contra para quedarse con la imprenta Ciccone Calcográfica, le respondió al vicepresidente que «es ajena a cualquier disputa familiar o maniobra política». Relató además que fue perjudicada por el Banco Central cuando la dejaron fuera de una licitación por la impresión de billetes, a pesar de pasar la oferta mas baja. Dijo, además, que la Secretaría de Comercio de Guillermo Moreno la obligó a devolver a la justicia comercial la planta de Ciccone, que Boldt alquilaba, y le impidió realizar nuevos trabajos.

 

La cronología de un negocio en el que resaltan las huellas del poder

El vicepresidente tramitó la ayuda estatal a la imprenta y tiene lazos con quienes la compraron.

Ciccone Calcográfica fue durante años una empresa clave para la vida cotidiana de los argentinos. En sus plantas llegaron a imprimirse los DNI, los pasaportes, patentes de autos, cheques, diplomas universitarios… Pero la mayor imprenta de documentación de seguridad del país no aguantó el derrumbe de la convertibilidad y entró en un lento proceso de quiebra en 2004, que se agravó definitivamente en 2009, cuando perdió el monopolio de la confección de los DNI.

En 2010 sus más de 300 empleados dejaron de cobrar, la empresa acumulaba pasivos por cientos de millones de pesos y su planta de Don Torcuato se paralizó. Empezó entonces una sigilosa negociación económica en la que aparecerían una y otra vez las huellas del poder. Y sobre todo, las del entonces ministro de Economía, Amado Boudou, y personas de su entorno.

EL GIRO DE LA AFIP

En julio de 2010, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) se presentó en el expediente judicial a pedir la quiebra de Ciccone, que se ordenaría el 15 de ese mes. Le reclamaba una deuda fiscal de más de 200 millones de pesos.

Pero, de manera sorpresiva, la AFIP revirtió poco tiempo después su pedido y consintió el levantamiento de la quiebra de la ex Ciccone.

Video: Las contradicciones de Amado Boudou con el caso Ciccone (A24)

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LA RESURRECCIÓN

Para cuando la AFIP dio ese giro, la empresa ya estaba en otras manos. Fue un trámite llamativo.

La empresa London Supply, contratista del Estado (administra el aeropuerto de El Calafate), se presentó ante la Justicia y pagó 1,8 millones de pesos, necesarios para permitir el trámite de levantamiento de la quiebra de Ciccone.

LOS LAZOS CON BOUDOU

London Supply puso el dinero «en nombre de» The Old Fund, una sociedad presidida por Alejandro Vandenbroele, registrado entonces como monotributista de la categoría más baja. Vandenbroele se reconoce como asesor comercial de José María Núñez Carmona, a su vez socio y amigo de la infancia de Boudou. London Supply es socia de Searen, la empresa dueña del departamento de Puerto Madero en el que vive Boudou desde 2010. Un íntimo amigo de Vandenbroele, Fabián Carosso Donatiello, es el inquilino de Boudou en un departamento del ahora vicepresidente.

SE LEVANTA LA QUIEBRA

El 24 de septiembre de 2010, la Justicia levantó la quiebra de la ex Ciccone, lo que se tornó efectivo a partir de mediados de octubre.

LA OPINIÓN DE BOUDOU

En noviembre de 2010, Boudou, como ministro de Economía, envió una nota a la AFIP en la que se muestra favorable a que se entregue a la imprenta una moratoria especial, en nombre de «las fuentes de trabajo».

En diciembre de 2010, la AFIP le dio ese plan de facilidades extraordinario a la nueva Ciccone, rebautizada Compañía de Valores Sudamericana (CVS). Le ofreció una tasa del 0,5% y más de 12 años de plazo.

ENTRA EN JUEGO MORENO

También en diciembre de 2010, la Secretaría de Comercio Interior, que conduce Guillermo Moreno, exigió a la empresa Boldt -competidora de Ciccone- liberar la planta de Don Torcuato, que había alquilado después de presentar ante la Justicia la mejor oferta en el expediente de la quiebra.

CVS tomó posesión de la imprenta a mediados de 2011. Ya había empezado a pagar su deuda a la AFIP.

BOLETAS ELECTORALES

El FPV contrató a CVS para hacer las boletas de Cristina Kirchner-Amado Boudou para las elecciones de agosto de 2011, pese a que no tenía las máquinas para hacerlo y terminó subcontratando el servicio.

Durante 2011, CVS pujó por varios contratos; entre ellos, para la licitación por las patentes de autos.

LOS BILLETES DE 100

En enero de 2012, la Casa de Moneda le informó por escrito al Banco Central que pretendía subcontratar a CVS (la ex Ciccone) para imprimir billetes de 100 pesos, en un negocio que podría reportarle unos 50 millones de dólares. La presidenta de la entidad es Katya Soledad Daura, que llegó al cargo promovida por Boudou, de quien dependía orgánicamente cuando éste era ministro.

En enero y febrero de 2012, la Casa de Moneda hizo pruebas en CVS, antes de que el Banco Central diera su aprobación.

LA DENUNCIA PÚBLICA

El 6 de febrero de 2012, la esposa de Vandenbroele, en proceso de divorcio, denunció en público que éste es el «testaferro» de Boudou. Y empezaron a conocerse los lazos entre el poder político y los actuales directivos de la imprenta CVS. Poco después, el fiscal Carlos Rívolo empezó a investigar formalmente al vicepresidente por negociaciones incompatibles y lavado de dinero.

EL LARGO SILENCIO

Boudou evitó hablar del escándalo hasta el 29 de febrero: decidió hablar en el programa 6,7,8, de Canal 7. Argumentó que las denuncias son «una mentira total». Volvería a defenderse esta semana, con argumentos durísimos contra periodistas y medios de comunicación, pero las revelaciones lo siguen complicando: pese a que niega haber participado en el proceso de la quiebra de Ciccone, surge a la luz que intercedió por la empresa ante la AFIP para que le diera un beneficio impositivo especial.

El Gobierno, mientras tanto, mantuvo el silencio: lo deja defenderse en soledad.

 

  • 23 DÍAS 
    Estuvo Boudou sin hablar del caso Ciccone desde que lo denunció la esposa de Vandenbroele

 

DIXIT

«Este Ministerio considera que el ejercicio de las competencias propias de la AFIP en el sentido de permitir la continuación de la empresa concursada (…) responde a los lineamientos políticos generales de este Gobierno»
Amado Boudou .

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