24 octubre, 2020

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Intrigas entre sus esposas en los días finales de Ben Laden

Nuevas revelaciones sobre la muerte del terrorista

Una de ellas sospechaba que otra quería traicionar al líder de Al-Qaeda

Por Kathy Gannon  | Agencia AP

RAWALPINDI, Paquistán.- Osama ben Laden pasó sus últimas semanas en una casa dividida, rodeado de esposas con recelos y sospechas. En el piso de arriba compartía el dormitorio con su esposa más joven y favorita. Los problemas empezaron cuando apareció su esposa mayor y se instaló en el piso de abajo.

Otros miembros de la familia, todos residentes del complejo de tres plantas en el que Ben Laden sería abatido por los comandos SEAL norteamericanos el 2 de mayo de 2011, estaban convencidos de que su esposa mayor quería traicionarlo.

La descripción de estos entretelones de la vida de Ben Laden en el complejo de Abbottabad proviene del brigadier Shaukat Qadir, un oficial retirado del ejército paquistaní que investigó los acontecimientos, y que accedió a las transcripciones de los interrogatorios a la compañera favorita del líder, Amal Abdel-Fatah al-Sada, detenida en el operativo.

El complejo en el que vivió Ben Laden desde 2005 era un lugar atestado, con 28 residentes, incluyendo las tres esposas del líder de Al-Qaeda, ocho de sus hijos y cinco de sus nietos.

Ben Laden, de 54 años, parecía mucho más avejentado de lo que indicaba su edad: se sospechaba que padecía alguna dolencia renal o estomacal, y también cundía la preocupación por su salud mental, según la información que pudo recabar Qadir.

Ben Laden vivía y murió en el tercer piso. Compartía su habitación con su favorita, Amal, una yemení que tenía 19 años cuando se casaron en 1999. Otra de sus esposas, Siham Saber, vivía en otra habitación del mismo piso, relató Qadir.

La llegada de su esposa mayor, la saudita Khairiah Saber, a comienzos de 2011 causó agitación en la residencia, dijo Amal durante un interrogatorio. Ya había resentimiento entre Khairiah, que se casó con Ben Laden en la década de 1980, y Amal, debido al favoritismo del marido hacía la joven yemení, según Qadir.

Hasta los agentes paquistaníes que interrogaron a Khairiah después de la incursión dijeron que la mujer «era tan agresiva que prácticamente resultaba intimidante».

Amal se quedó junto a Ben Laden cuando éste huyó de Afganistán a Paquistán tras la invasión norteamericana de 2001. Según le dijeron a Qadir líderes tribales que entrevistó, ella desempeñó un rol activo para conseguir protección para el líder, que la quería a su lado.

REGRESO INESPERADO

Khairiah huyó de Afganistán en 2001 a Irán junto con otros parientes de Ben Laden y figuras de Al-Qaeda. Pero debieron permanecer en arresto domiciliario en Irán hasta 2010, cuando Teherán los intercambió por un diplomático iraní secuestrado en Paquistán. Tras ello, la mujer apareció en Abbottabad en 2011 y se instaló en el segundo piso.

Khalid, uno de los hijos de Ben Laden con Siham, sospechaba de Khairiah, y le preguntó repetidamente por qué había acudido a la residencia. En cierta ocasión, la mujer le respondió: «Tengo que cumplir una obligación final hacia mi marido».

Khalid le contó a su padre lo que ella le había confesado, y le advirtió que se proponía traicionarlo. Amal dijo que Ben Laden compartía las sospechas, pero que no estaba preocupado y actuaba como si todo estuviera en manos del destino.

Con todo, no hay pruebas de que Khairiah haya desempeñado algún rol en el final de Ben Laden. Las declaraciones de agentes de inteligencia paquistaníes y norteamericanos no hacen ninguna mención a la mujer. En cambio, los agentes norteamericanos dijeron que, inadvertidamente, el mensajero del líder condujo a la CIA a la residencia de Abbottabad, después de que lo descubrieron por medio de un llamado telefónico monitoreado. El mensajero, un paquistaní conocido con el seudónimo de Abu Ahmed al-Kuwaiti, vivía con su esposa y cuatro hijos en el primer piso de la residencia.

La favorita Amal dio a los interrogadores otros detalles sobre la vida de Ben Laden tras su huida de Afganistán. Según ella, su marido no permaneció mucho tiempo en las regiones fronterizas paquistaníes dominadas por las tribus, en las que Estados Unidos supuso durante mucho tiempo que se había refugiado.

Ella y su marido se escondieron durante varios meses de 2002 en Salman Talab, un suburbio de Kohat, una ciudad fronteriza paquistaní. Allí Ben Laden recibió al menos una visita de Khalid Sheik Mohammed, el cerebro de los ataques del 11 de septiembre de 2001, que fue arrestado dos años después en Rawalpindi. Luego pasaron por otros pueblos antes de instalarse finalmente en Abbottabad.

Traducción de Mirta Rosenberg

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