28 octubre, 2020

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El peritaje concluye en un faltante de 331.950 pesos en el presunto defalco en el Banco Provincia

Este Diario accedió al informe del perito contable del cuerpo de instructores judiciales que analizó los alcances del presunto defalco en el Banco Provincia. Se tomó como período desde enero de 2010 a marzo de 2011, cuando se presentó la denuncia. De la auditoría se estableció un faltante de más de 300 mil pesos. Serias observaciones sobre la fragilidad de la entidad con sus controles internos.

A un año de que tomara estado público el presunto defalco en una de las sucursales del Banco Provincia,  este  Diario pudo acceder en exclusiva a algunos pormenores de una causa penal que avanza sin prisa, pero sin pausa, en pos de determinar las eventuales responsabilidad penales del o los agentes bancarios implicados en el caso.
Ya obra en poder del fiscal de instrucción, Damián Borean, el peritaje contable oportunamente realizado de los movimientos que la entidad crediticia de esquina Pinto y 9 de Julio en el tiempo determinado desde que se presentó la denuncia de las propias autoridades bancarias. Denuncia contemporánea al espectacular asalto comando al banco Industrial, a mediados de marzo del año pasado.
Cabe consignar que a un año de la causa, todavía no hay imputaciones, pero sí se recabó información que permite determinar, primero, la vulnerabilidad que la entidad tenía a la hora de sus controles internos, como así también el modus operandi realizado por el principal sospechoso a la hora de cometer el defalco investigado.
Por estas horas la instrucción avanzará en nuevas tomas de declaraciones de más empleados de la entidad, como así también de los funcionarios administrativos que confeccionaron el sumario interno por el cual se habrían resuelto las respectivas imputaciones a los sospechados. Precisamente, en el plano interno del banco, ahora se aguarda el descargo de los involucrados, mientras siguen separados de sus respectivos cargos.
Las observaciones
De los cuatro cuerpos que cuenta el expediente judicial, más la documentación  remitida por el propio Banco, se subraya como un singular déficit de contralor que la propia casa crediticia no pudo localizar los tickets o comprobantes emitidos por los cajeros automáticos de las localidades rurales detectadas (Vela, Gardey y Napaleofú).
Por otra parte, se dictaminó que las notificaciones o advertencias por falta de dinero o fallas técnicas que eran denunciadas de dichos cajeros no fueron guardadas o archivadas para una eventual constatación de los movimientos.
El perito también subrayó que no se han localizado constancias de auditorías y/o controles mediante arqueos en el período comprendido entre enero de 2010 a marzo de 2011.
El informe perital precisa que en dicho período se detectó un faltante de 331.950 pesos hasta el 22 de marzo de 2011. Para más detalles, en el cajero de Napaleofú 70.900, Gardey 102.940 y Vela 158.110 pesos.
Dinero ocioso
Otra “perlita” interesante del informe perital redunda en que se observó un importante stock diario de dinero ocioso en el saldo total de los tres cajeros. Dinero, claro está,  que estaba a disposición del agente bancario sospechado.
Con dichos montos –dice el perito- se podía “disimular” un faltante sin que los mismos dineros queden fuera de servicio.
Otra de las observaciones advierte que las “dispensas” (la plata que se retiraba de los cajeros) de dinero registrado en algunas ocasiones son por importes “redondos” y coincide con los montos de dinero cargados en el cajero el mismo día.
No se dejó de mencionar la “curiosidad” que el agente implicado nunca se tomó vacaciones ni licencia. Apenas algunos días se registran como días de licencia y nadie lo reemplazaba, nadie cubría su tarea.
Allí radica buena parte de la sorpresa de los instructores, cómo en más de dos décadas un mismo agente cumplía siempre dicha función sin contralor alguno, y nadie advertía sobre el incumplimiento de determinadas normas establecidas por el Banco Central frente a lo que ahora se investiga como la posible comisión del delito de defraudación a la administración pública.
El accionar
También el expediente consta el informe técnico tras la revisión de las gavetas de los cajeros sindicados, observándose que en todas ellas se hallaba presente un suplemento de madera (taco) colocado para eliminar el mecanismo de aviso a la red por bajo suministro de billetes, pasando así a un estado de aviso de falla de alimentación de dinero.
Así, entonces, al ser colocado el taco de madera el dispensador del cajero reportaba una falla técnica y no un alerta por baja cantidad de billetes.
Se habla lisa y llanamente de un “trabajo de hormiga” que se hizo ante los ojos de todos, o, lo que es más escandaloso, de nadie.
En verdad, y en tren de responsabilidades más allá del principal sindicado, quedó demostrado que el agente bancario se movilizaba en soledad, a pesar de lo que establecía el protocolo de seguridad bancaria.
El hecho
Vale reseñar que la denuncia se inició a partir de la propia exposición del Banco que, a priori, advirtió una cuantiosa cantidad de dinero faltante de sus arcas a partir de los dichos de presunto autor, quien se jubiló pero seguía cumpliendo funciones (trascendidos aluden a que tendría intenciones de seguir a pesar de lo denunciado, manteniendo contactos con funcionarios políticos).
El empleado en cuestión era el responsable de cargar los cajeros de las sucursales emplazadas en María Ignacia (Vela), Gardey y Napaleofú. El protocolo marca que dicha operatoria la debía realizar con otras dos personas, entre ellas un agente policial. Empero, en tren de confianza tras tantos años de trabajo, las últimas operatorias (en verdad no se puede aún acreditar desde cuándo lo hacía) las realizó solo, sin cumplir con aquellos requisitos administrativos.
Así fue que sin mayores controles, el hombre sindicado operaba a su antojo, incluso él mismo era el encargado de realizar los respectivos arqueos del dinero que supuestamente depositaba en los cajeros.
FUENTE: ECO DIGITAL

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