22 octubre, 2020

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Marcó del Pont admite que Ciccone fabricaría billetes

Imprimiría 500 millones de billetes. El Gobierno analiza darle el negocio a la empresa investigada por lavado de dinero. En la misma causa, la Justicia busca determinar si Boudou benefició a la compañía.

A pesar del escándalo político y las investigaciones judiciales en marcha, el Gobierno seguirá adelante con su plan de imprimir billetes en la ex Ciccone. Mercedes Marcó del Pont, presidenta del Banco Central, anunció sin vueltas que buscará fabricar este año en la Compañía de Valores Sudamericana (el nombre que tiene la imprenta hoy) unos 500 millones de billetes de distintas denominaciones. Así, la empresa que conduce el empresario Alejandro Vandenbroele –vinculado con un socio del Vicepresidente Amado Buodou– accedería a un negocio de US$ 50 millones, que funcionarios del Gobierno vienen planeando desde 2010. “El objetivo es complementar la capacidad de producción de la Casa de Moneda”, dijo Marcó del Pont en una entrevista publicada ayer por el diario Página/12.

Fuentes cercanas al Banco Central confirmaron a Clarín que la entidad monetaria prevé que para 2012 necesitará imprimir 1.300 millones de billetes de diferentes denominaciones. “La Casa de la Moneda sólo tiene capacidad para hacer 800 millones, con lo cual los otros 500 millones se harán en máquinas alquiladas pero con el control de todo el proceso y la provisión de los materiales a cargo de la Casa de la Moneda”, revelaron. “No lo hicimos antes porque la empresa estaba en un litigio judicial y había una situación de inseguridad jurídica”, sostuvo la misma fuente, y agregó que el Banco piensa hacer ese contrato sin licitación, porque solo existen esas máquinas en la Argentina.

Con el plan de darle el millonario negocio a la ex Ciccone, el Gobierno elije pasar por encima de varias cuestiones:

Los verdaderos dueños de la futura contratista se desconocen. En los papeles figura que la Compañía de Valores Sudamericana (Ex Ciccone calcográfica) es propiedad de la familia Ciccone (30 %) y del misterioso fondo The Old Fund (70 %). Este último, sin ninguna experiencia previa en el negocio de la impresión, logró el aval oficial para quedarse con la planta de la ex Ciccone en 2010. El periodismo reveló que el 50 % de ese fondo es propiedad de una sociedad fantasma creada en Uruguay, Dusbel SA, un mecanismo que suele ser usado para tapar los verdaderos dueños de las compañías.

La empresa que quiere contratar el Gobierno para imprimir dinero está investigada en una causa por lavado de dinero. El juez Daniel Rafecas y el fiscal Carlos Rívolo investigan de donde sacó el dinero The Old Fund para levantar la quiebra de Ciccone y quedarse con el control de la planta. Según el fiscal, se busca determinar si en esas operaciones existió el delito de lavado de dinero.

La justicia investiga si esa misma empresa ya fue beneficiada por la intervención de un funcionario. En la causa que llevan adelante Rívolo y Rafecas se intenta establecer además si -cuando era ministro de Economía- Amado Boudou incurrió en el delito de negociaciones incompatibles con la función pública. En noviembre de 2010, a través de la nota 154/10, Boudou recomendó a la AFIP que acceda al levantamiento de la quiebra de la ex Ciccone que ese mismo organismo había pedido. Boudou dijo que “permitir la continuación de la empresa concursada (…) responde a los lineamientos políticos generales de este Gobierno”. En ese momento, la “empresa concursada” ya estaba en manos de Vandenbroele, titular de The Old Fund, quien admitió su relación comercial con José María “Nariga” Nuñez Carmona, socio y amigo íntimo de Boudou. En referencia a las negociaciones incompatibles con la función pública, la ley establece que “será reprimido con reclusión o prisión de uno a seis años e inhabilitación especial perpetua, el funcionario público que (…) se interesare en miras de un beneficio propio o de un tercero, en cualquier contrato u operación”.

La empresa debe los aportes previsionales de los empleados. Según denunció el abogado Ricardo Monner Sans, la ex Ciccone no depositó en la ANSeS el monto a la seguridad social y también tienen deuda con la AFIP.

El Estado no puede imprimir los billetes que necesita porque el Gobierno optó por no invertir en la Casa de Moneda. En 2011, la titular de la Casa de Moneda,

Katya Daura (alineada con Boudou) prometió por escrito en un documento interno revelado por Clarín que compraría dos máquinas impresoras Super Orloff y una Super Simultan, las mismas que tiene Ciccone en su planta de Don Torcuato. Por alguna razón, Daura eligió no cumplir esa promesa. A pesar de esa falta de inversiones en la Casa de Moneda, que se arrastra desde hace años, el kirchnerismo nunca antes había elegido a la imprenta de Ciccone para fabricar billetes

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