30 octubre, 2020

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DECLARACIÓN FINAL: FORO MUNDIAL ALTENATIVO DEL AGUA

MARSELLA, 14 a 17 marzo, 2012.

Como miembros del Movimiento por el Agua Bien Común, los reunió en marzo de 2012 en el Foro Mundial Alternativo del Agua en Marsella, Francia, compartimos una visión común del agua. Lo vemos como un bien común y no como una mercancía.

Aplaudimos los logros de nuestro movimiento: el reconocimiento por las Naciones Unidas el derecho al agua potable y al saneamiento como un «derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida» (resolución 64 /292), la inclusión de esta ley en las constituciones de varios países de América del Sur y África, el éxito del referéndum en Italia contra la privatización de la gestión del agua, el agua ‘remunicipalización’ en París Buenos Aires, Atlanta y otras ciudades, las primeras decisiones de los tribunales que aplican el derecho humano al agua.

Nos oponemos al modelo económico y financiero dominante que prescribe la privatización y la mercantilización de los servicios de agua y saneamiento. Rechazamos el modo capitalista de desarrollo extractivista y la cabeza, de las crisis económicas, sociales y ambientales más profundo y espectacular que nos enfrentamos. En este sistema, injusto e incapaz de garantizar el acceso a agua y saneamiento para todos y todos, el agua se considera como una simple mercancía, en contra de la voluntad y la gente común.

Frente a este modelo, reafirmamos que el agua es la condición de toda la vida en el planeta y el derecho al agua y al saneamiento es un derecho humano fundamental e inalienable e insistimos en que la solidaridad entre los generaciones presentes y futuras debe garantizarse; rechazamos todas las formas de privatización del agua y declarar que la gestión y control del agua debe ser público, cooperativo, participativo, equitativo y sin fines de lucro orientada.

Exigimos a los Estados de garantizar a todos el acceso al agua potable y limpia en una cantidad necesaria para vivir. Hacemos un llamamiento a todos los Estados a incluir en su legislación nacional el derecho al agua y saneamiento para todas las personas de conformidad con la Resolución 64/292, y de negarse a reconocer la autoridad y la legitimidad del Foro Mundial El agua como un lugar para el desarrollo de la política del agua a nivel internacional. La quiebra financiera de la doctrina económica imperante y el colapso de la neoliberal subyacen a dejar en claro que organismos como el Foro Mundial del Agua y el Consejo Mundial del Agua no tiene ninguna legitimidad.

Instamos a las Naciones Unidas la Asamblea General de la organización de un Foro Mundial sobre Agua y Democrática, en octubre de 2014 para obtener el compromiso de los Estados de la comunidad internacional para implementar el derecho humano al agua y saneamiento. El empeoramiento de la crisis del agua requiere la celebración de un Foro del Agua legítimo, responsable, transparente y democrático. Este Foro será el lugar para una discusión abierta y constructiva con las comunidades afectadas, trabajadores, pueblos indígenas y la sociedad civil en general, y debe conducir a compromisos vinculantes y no en meras declaraciones de intenciones. Para poder participar en igualdad con las fuerzas económicas y políticas tenantes el sistema actual, la sociedad civil debe estar equipado para ello los medios de recursos materiales y financieros.

Consideramos que es una necesidad urgente de establecer una «democracia real»: las poblaciones afectadas deben participar y votar en las decisiones relativas a la utilización, el intercambio y la protección del agua, como, por ejemplo, la elección de la administración o la realización de un proyecto de gran envergadura. Los ciudadanos y las asociaciones deben participar en la gestión del agua. Los Estados deben desplegar sus esfuerzos en este sentido, mediante la movilización de sus recursos políticos y financieros en la formación de los ciudadanos a ejercer su participación en los programas de desarrollo y la educación centrado en el agua activa.

El derecho humano al agua requiere una inversión pública sustancial. En el Norte y el Sur, debemos poner fin a las políticas de austeridad económica y los programas de ajuste estructural que permitan a los gobiernos para justificar la reducción de las inversiones en la gestión del agua y el saneamiento, lo que abre la puerta aempresas del sector privado.

Hacemos un llamado a los estados para financiar los sistemas públicos de gestión del agua y saneamiento a través de impuestos progresivos, nacionales y de los impuestos sobre las transacciones financieras internacionales ya través de la reasignación de los gastos militares. Exigimos a los Estados a garantizar la ausencia de la exclusión social vis-à-vis el acceso al agua en caso de fijación de precios, debe ser gradual.

Asegurar la calidad del suministro público de agua y saneamiento, especialmente para los grandes centros urbanos, es imposible sin la infraestructura y sin trabajo. Apoyamos los derechos de los trabajadores tal como se expresa en los convenios de la OIT, reconociendo que las condiciones de trabajo debe ser decente y que los trabajadores necesitan herramientas para hacer su trabajo y contribuir a la democracia en el trabajo.

Rechazamos la lógica de la «colaboración público-privada» y estamos a favor de la gestión pública y el agua los ciudadanos mediante la promoción de la creación y el fortalecimiento de las «asociaciones público-públicas» y «Public Citizen» (/ Comunidad). Hacemos un llamamiento para la inversión pública en estas asociaciones y la transferencia de conocimientos de los actores del sector público hacia los ciudadanos o la comunidad que necesitan formación en este ámbito.

Reconocemos el valor de la gestión comunitaria del agua, puesto en marcha cuando el uso de los servicios públicos es imposible o cuando la demanda es más que un servicio colectivo a utilizar. En la gestión de la comunidad, el agua es devuelta a sus múltiples funciones, incluidas las que suelen ser ignorados por los administradores: el espiritual, estético, simbólico y cultural. También da a la comunidad una oportunidad para reafirmar la totalidad de sus necesidades y movilizar a sus fuerzas en los proyectos complementarios que abarcan la agricultura, la capacitación y organización comunitaria. Creemos que la armonía en el uso del agua determina la armonía dentro de la comunidad y la calidad de la gestión del agua refleja la de la propia sociedad.

Defendemos los derechos de los pueblos indígenas. Reconocemos la importancia de su visión del mundo, las prácticas y los conocimientos tradicionales y consuetudinarios, esencial para la construcción de alternativas al sistema de valores dominante, que se rige por la lógica económica.

Reafirmamos que los derechos de las mujeres son fundamentales en la lucha mundial por el agua. Por su papel en la gestión de la oferta y el agua, las mujeres están exigiendo el establecimiento de un intercambio de conocimientos, incluido el técnico, para la puesta en práctica del acceso al agua. Ellos dicen que participar en igualdad en la toma de decisiones, la gestión de agua, saneamiento e higiene, todos los aspectos del proceso, incluyendo la ciencia y la tecnología.

Apoyamos la agricultura campesina y familiar y la convocatoria de la soberanía alimentaria real, que permita a cada pueblo para alimentarse, para tener acceso al agua y la tierra. Hacemos un llamado para dar prioridad a la del Norte y del Sur, a los modelos de producción agroecológica, adaptada al cambio climático, medio ambiente, del consumidor menos de los recursos hídricos y menos contaminación, garantizando que los productores agrícolas derecho Ecológica de acceso a agua en la agricultura para la alimentación urbana y rural con productos de calidad, dotándolos de una financiación adecuada, y la inversión en técnicas inteligentes de recolección y uso del agua, adaptado a la capacidad local y teniendo en cuenta las técnicas tradicionales.

Condenamos la carrera frenética hacia el extractivismo – la explotación de los recursos naturales a escala industrial – en todas sus formas, y en particular la minería de mineral de los proyectos y los hidrocarburos (incluyendo la explotación de gas y los esquistos bituminosos) que, constantemente empujando los límites de las «zonas de sacrificio», diseñados para proporcionar materias primas y energía, poner en peligro el acceso al agua, su disponibilidad y calidad, por más y más personas en todo el mundo .

Denunciamos no sólo a las multinacionales extractivas, sino también a las instituciones financieras internacionales, los tratados internacionales y los gobiernos que apoyan y poner en práctica este modelo de «desarrollo». La colusión de los poderes de los diferentes actores es ahogar cualquier expresión popular y democrática y para evitar que cualquier propuesta política alternativa, desde el local al global.

Hacemos un llamado a cambiar los patrones de consumo, para acabar con el consumismo y el dogma del crecimiento infinito, creciendo a una aceleración exponencial de la extracción de recursos naturales.

Instamos a las Naciones Unidas la Asamblea General, para fomentar una reflexión común sobre la construcción de un nuevo modelo de cooperación entre los Estados, para salir del sistema económico basado en la competencia desenfrenada. Esta guerra provocó una espiral económica mundial de sobreproducción y sobreconsumo, lejos de satisfacer las necesidades más básicas de todas las personas, a un ritmo constante estimula la depredación sin límites de la biosfera y un creciente malestar público, el Sur y el Norte.

Exigimos la implementación de una transición energética basada en los principios de la eficiencia energética sobriedad, y la prevalencia del flujo de energía (renovables) con los de la población (no renovable). Producción y suministro de energía debe ser reorientado para satisfacer las necesidades de la gente y dejar de ser manejado por los intereses de las transnacionales y el abuso de las industrias. Las soluciones locales y las alternativas sostenibles debe ser favorecida por la introducción de una lógica de descentralización de la producción. Esta transición consiste en incluir una prohibición inmediata de la explotación de gas y petróleo de esquisto bituminoso y las arenas de alquitrán, extracción de petróleo en las profundidades del mar y, en general, todas las formas de extracción de hidrocarburos utilizando técnicas ( cuya estimulación) peligrosos para el medio ambiente y la salud.

Nos oponemos con el proceso de determinación de la financiarización y la mercantilización de todos los aspectos de la vida, la naturaleza, el agua, el trabajo – la financiación transnacional e internacional que busca expandir su proyecto «Economía Verde» con el apoyo de los gobiernos en la conferencia internacional en Río 20. Hacemos un llamamiento a los gobiernos a rechazar las falsas soluciones de esta «economía verde» – las grandes represas, la energía nuclear, los agrocombustibles, los monocultivos en la agricultura y la silvicultura, la industria, la explotación comercial de botellas de agua …, – que, lejos de resolver la crisis ambiental y financiera actuales amenazan la disponibilidad y calidad de agua.

Apoyamos los sistemas económicos que tienen como objetivo garantizar el bienestar y un medio ambiente sano para las comunidades humanas y no la maximización de la riqueza individual y los beneficios de las entidades económicas o financieras de gran tamaño.

Pedimos a los gobiernos a seguir las recomendaciones de la Comisión Mundial de Represas, y no para aprobar las directrices voluntarias del Memorando de evaluación de la sostenibilidad de la energía hidroeléctrica.También instamos a la adopción por las organizaciones internacionales para una moratoria sobre la financiación de las grandes represas.

Denunciamos la criminalización de los movimientos sociales y ambientalistas que luchan por el derecho al agua y extracción contras y exigimos que su protección está garantizada. En particular, expresamos nuestra indignación por el asesinato, 15 de marzo de 2012 – durante la FAME – Bernardo Vásquez Sánchez, oponiéndose al proyecto minero de las minas de la compañía canadiense Fortuna Silver en el Estado de Oaxaca, México.

Reivindicamos el derecho a la desobediencia civil en contra de la destrucción del medio ambiente, los medios de vida, calidad de vida y la salud en peligro.

Proponemos el establecimiento de un sistema independiente de derecho internacional que garantiza el derecho al agua y saneamiento: el derecho debe ser en todo el mundo exigibles y los crímenes contra este derecho debe ser perseguido.

Hacemos un llamamiento para la creación de una Corte Penal Internacional sobre delitos ambientales.

Apoyamos la preservación y la integridad del ciclo del agua como parte del reconocimiento de los derechos de los ecosistemas y las especies a existir, crecer y reproducirse. Hacemos un llamamiento para el desarrollo y el reconocimiento de la naturaleza humana para garantizar la biosfera – y de sus habitantes – la protección necesaria para mantener el equilibrio y la durabilidad.

Nos comprometemos a seguir construyendo redes y nuevas alianzas sociales, ampliando y profundizando nuestros lazos con los movimientos populares y ciudadanos que luchan por la soberanía alimentaria, democracia, justicia social y ecológica. También estamos comprometidos con la participación de las autoridades locales y parlamentarios que están decididos a defender el agua como un bien común y para reafirmar el derecho al agua potable para todos los seres humanos, la naturaleza y sus otros habitantes.Animamos a todos los servicios públicos y las comunidades de usuarios del agua para reunirse y crear asociaciones nacionales y redes regionales.

Hacemos un llamamiento a todos los movimientos, redes y organizaciones que participan en el Movimiento por el Agua Bien Común para participar en los procesos de movilización ciudadana en la preparación de Río +20, para Cumbre de los Pueblos (15-23 de junio de 2012) y el día de acción global (20 de junio de 2012) gran éxito popular, para detener la mercantilización y financiarización de nuestras vidas e imponer nuestras alternativas, sólo para responder a las crisis ambientales, sociales, económico y democrático actual.

Damos la bienvenida a la determinación y la cohesión de nuestro movimiento, nuestras victorias presentes y futuras, y esperamos continuar con este trabajo de colaboración entre países y continentes! FAMA ha cumplido su propósito, ayudando a acelerar el fin del Foro Mundial del Agua. El camino está abierto para la aplicación de la ley de agua y saneamiento, derecho humano básico, y el agua que vuelve a ser un bien común de la humanidad y la biosfera.

http://www.fame2012.org/fr/2012/04/08/declaration-finale/

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