27 octubre, 2020

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HOLLANDE RECIBE APOYO DE IZQUIERDAS Y ECOLOGISTAS CARA A LA SEGUNDA VUELTA

Datos oficiales le dieron un 28,6% de los votos frente a un 27,08% del presidente Nicolás Sarkozy. El 6 de mayo habrá segunda vuelta. Los votos de Marine Le Pen serán clave. Quedó tercera.
Ajustada. Muy ajustada. Por apenas poco más de un punto. Así ha sido la victoria del socialista François Hollande que en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas obtuvo, según datos oficiales, el 28,10% de los votos por delante del mandatario Nicolás Sarkozy, que sacó el 26,98 por ciento. Habrá balotaje.
La victoria de Hollande por entre el 28 y 29% de los votos se dio a conocer primero por Internet y las redes sociales. Luego, los porcentajes fueron confirmados apenas el reloj marcó las 8 de la noche en Francia por los medios más importantes del país. Había terminado la veda electoral. Horas antes varias encuestas difundidas por medios suizos y belgas habían dado la misma información: Sarkozy estaba segundo con entre el 25 y 26% de los sufragios.
En un primer momento, los datos eran levemente más adversos para Sarkozy. Pero sobre la madrugada del lunes en Francia, el presidente repuntaba hasta un 27,08% de los votos, frente a un 28,6 de Hollande.
Cerca de 44, 5 millones de franceses estaban convocados hoy a las urnas, pero alrededor de un 20% decidió abstenerse según los datos de participación electoral del Ministerio del Interior que recién pasadas las 18 de Argentina difundió datos oficiales. La diferencia es mínima. 1,12 puntos. Pero también significa un abismo entre Sarkozy y el Palacio del Eliseo. Dos encuestas aseguran que en segunda vuelta perderá frente a Hollande.
El miedo al futuro y al desempleo fueron las grandes preocupaciones de los franceses a la hora de votar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El porcentaje de abstención se esperaba mayor, entre el 26 y el 30%, como una expresión de bronca y frustración frente a una campaña sin debate de los diez candidatos, en la que los franceses que padecen lo peor de la crisis no se han sentido representados.
Tal como anticipaban las encuestas, es la primera vez que el presidente en la V República no es reelecto después de su primer mandato. El conservador jefe de Estado y candidato de la UMP (Unión por un Movimiento Popular), Nicolás Sarkozy, perdió –al menos en esta instancia- frente a François Hollande. Un auténtico referéndum en su contra. Se esperaba que el candidato del PS (Partido Socialista) le sacara al final del conteo de los votos una ventaja de entre 2 y 3 puntos. Pero esa diferencia se achicó mucho a poco más de un punto.
Marine Le Pen, del xenófobo Frente Nacional (FN), llegó tercera con el 20 por ciento de los votos según los primeros números, pisándole los talones a Sarkozy y sacándole una buena diferencia a Jean Luc Mélenchon, del Frente de Izquierda que obtuvo el 11,7%. Se esperaba un virtual empate entre ellos, pero la hija de Jean Marie Le Pen se transformó en la sorpresa de la jornada. Sobre la madrugada francesa las cifras quedaron en un 18,27 para ella y en un 11,05 para él.
Mélenchon y Le Pen son una mutua representación del voto de protesta y antisistema frente a los partidos mayoritarios. El quinto lugar, como estaba previsto, fue para el centrista François Bayrou, del MODEM (9,14% el último dato). Su misión será también fundamental en el “balotaje” –tanto para Hollande como para la UMP– porque sus electores son definitorios para el triunfo de uno y la derrota del otro. Los otros cinco candidatos sacaron menos del 2% de los votos cada uno.
En el 2002, la extrema derecha utilizó una abstención récord para expulsar al socialista Lionel Jospin de la primera vuelta e implantar a Jean Marie Le Pen, del Frente Nacional, en el balotaje. El temor de los encuestadores es que la caída del voto de Sarkozy en la última semana y el crecimiento de Marine Le Pen, pudieran producir un coctel explosivo similar pero que desaloje esta vez a Sarkozy en el primer turno. Habrá que esperar hasta el 6 de mayo. Ese día se votará en la segunda vuelta.
Los enojados se apoyaron en Le Pen y Mélenchon para protestar por una campaña fofa, marketinera, quirúrgica, anecdótica, con los candidatos con pánico a exponerse o hacer errores mediáticos, donde ninguno de los temas económicos y sociales que angustian a los franceses se trató profundamente. Ellos, sin duda, serán los protagonistas del balotaje.

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