Se trata de lo que sucede entre Intendente y Diputado de Ullúm, donde intervino la policía tras el incidente.

En las pasadas elecciones pelearon juntos por los cargos más importantes en Ullum y compartieron la boleta del Frente Unión Producción y Trabajo, la estructura que armó Roberto Basualdo. Daniel Albarracín se consagró como intendente y Leopoldo Soler fue elegido como diputado departamental. Ahora están enfrentados, no se pueden ni ver, se tiran con munición gruesa y ayer fueron protagonistas de un escándalo en el edificio municipal. Soler fue a pedirle al jefe comunal que lo atendiera y para hacerse escuchar, utilizó un megáfono. Frente a ese espectáculo, Albarracín llamó a la Policía y el entredicho, que no pasó a mayores, culminó en una charla entre los dos dirigentes con la presencia del comisario. Tras el hecho, la relación que los unía se quebró. El legislador aseguró en Radio Colón que al intendente “le queda grande esa responsabilidad” y que “es un mercenario”, haciendo alusión a su pasado en la gestión del peronista Alfredo Ortíz. Por su parte, Albarracín le dijo a DIARIO DE CUYO que Soler “lo cansó” y que está harto de las amenazas, ya que ese mecanismo “no es de una persona normal”.

Ante ese enfrentamiento, el senador nacional Roberto Basualdo señaló que se va a sentar a charlar con ellos para que “limen asperezas”, debido a que ese tipo de peleas “nos hace mal al frente, al partido y a la política en general”. “Al ciudadano no le gusta este tipo de disputas, sino que el intendente y el diputado cumplan el rol que tienen que desempeñar”, aseguró el líder de Producción y Trabajo.

Fuentes calificadas del basualdismo señalaron que el nudo central de la pelea reside en una disputa de poder, en la que Soler no es tenido en cuenta en ninguna de las decisiones políticas en el departamento y que nacen en el edificio municipal. Como ejemplo, los operadores políticos destacaron que el diputado no es invitado a las obras e inauguraciones que Albarracín realiza en Ullum.

El escándalo generó revuelo en el municipio. Soler fue hasta el edificio comunal con un megáfono para conseguir una audiencia con quien fuera su compañero de fórmula. Todo indica que tras la disputa, no hay retorno. El legislador expresó públicamente que “la gente votó por un cambio y todo sigue igual” e hizo hincapié en su trabajo de años con Basualdo y remarcó el pasado político de Albarracín: “No somos del mismo partido. El intendente fue secretario de Gobierno de Alfredo Ortíz (su predecesor) y lo echaron”. Por su parte, el jefe comunal respondió que “no tengo que pedirle permiso para hacer las cosas” y sostuvo que “él (por Soler) cree que estoy equivocado, pero tengo la conciencia tranquila por mis actos”.

Para tratar de solucionar el conflicto, el senador nacional manifestó que dialogará con los dos dirigentes ya que “lo peor que nos puede pasar es que el intendente y el diputado se peleen”. Asimismo, afirmó que “no soy quien para tirarle la oreja a nadie, pero sí tengo la obligación de promover una charla entre todos para que prime el sentido común y para que trabajen unidos en el frente”.

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