El tema de la restricción a las importaciones para proteger y potenciar la industria nacional, como es sa­bido, ha generado una gran disconformidad en diferentes sectores agroindustriales y comerciales de la pro­vincia.

Pero no porque es­tén en contra de la filosofías de la medida, sino por la metodología de la misma. Básicamente los empresarios, gran­des y pequeñas, del campo o del comercio reclaman y piden por una mayor celeridad del trámite y una liberación del comercio para a­quellos productos y materias primas que son insustituibles.
“Nosotros a veces tenemos que esperar semanas lo que antes nos llegaba de un día para el otro”, le dijo a DIARIO HUARPE la propietaria de una fotocopiadora, que prefirió el anonimato. “El to­nel y los repuestos de es­tas máquinas no se fabrican, ni se van a fabricar en Argentina”, añadió.
Este sector está teniendo grandes inconvenientes y par­­ticularmente las fotocopiadoras que se dedican a los pla­nos. Tan es así que ya hay dos que dejaron de hacerlo y hasta que no se mejore la situación se mantendrán en la misma postura.
“Además te digo, los precios nos aumentaron casi un 30%, más las suba del flete, más los impuestos y así hasta el hartazgo”, agregó la empresaria.
Es verdad que a veces hay que tomar medidas drásticas para generar el cambio que se necesita, pero también es verdad que esas medidas deberían tener una base en la planificación, como lo dicen algunos industriales locales. Porque y sin lugar a dudas, hay ciertas empresas de ciertos rubros específicos (como en el que se acaba de citar y además de otros), que no tienen otra que importar; y el trámite, la demora, y la burocracia, desgasta.
“Desgasta y cansa, porque vivimos con una incertidumbre, al límite, y con una tensión, nunca antes experimentada”, contó la pro­pietaria de la fotocopiadora.

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