Los especialistas atribuyen los problemas de desabastecimiento a la intervención oficial en los precios

Por Alfredo Sainz  | LA NACION

En el supermercado Disco que funciona a dos cuadras de la quinta de Olivos tienen limitada la venta de yerba y aceite a una unidad por compra. En el Carrefour de Rivadavia y Carabobo, en el barrio de Flores, las góndolas de arroz y yerba están raleadas y sólo venden dos marcas de aceite. En el Coto ubicado a dos cuadras de la cancha de All Boys, en Floresta, no se consigue prácticamente ninguna de las marcas líderes de yerba -Nobleza Gaucha, Amanda, La Unión, Taragüi- y para completar la góndola de artículos importados, que se destaca por las banderitas de Estados Unidos, Francia e Italia, tuvieron que incluir productos nacionales como el café Segafredo, los tés Inti Zen y los alfajores Cachafaz (la versión nac & pop de Havanna).

 

Con algunos alivios temporarios y cambios muy puntuales -cuando se normaliza la entrega de aceite y yerbas, llegan los faltantes de azúcar o lácteos-, los consumidores argentinos se están acostumbrando a encontrarse con góndolas semivacías en productos de primera necesidad, compras limitadas a una o dos unidades y una oferta en materia de marcas y presentaciones cada vez más reducida, a contramano de lo que ocurre en cualquier supermercado de Brasil, Uruguay o Chile.

A la hora de explicar estos faltantes, se combinan varias razones -problemas en la producción, discusiones en la cadena industrial y comercial, falta de productos por exportaciones, trabas al ingreso de productos importados- y un solo factor en común: Guillermo Moreno.

La política de controles de precios, las amenazas a los productores y la restricción de la oferta vía el cierre de las aduanas que impulsa la Secretaría de Comercio Interior trajeron como consecuencia no sólo una inflación que en el rubro de alimentos supera el 30% anual, sino también un proceso de desabastecimiento que, si bien está lejos de ser generalizado para todos los productos, ya parece una constante. “Claramente las estrategias de control de precios terminan provocando el desabastecimiento, ya sea porque la producción deja de ser rentable, como parece pasar con la yerba mate, o porque en el tiempo la producción de un bien no alcanza a seguir la evolución de la demanda, que es artificialmente impulsada. Al no existir incentivos a la inversión se termina produciendo menos, como ya pasó con los lácteos, la carne y los combustibles”, señaló Aldo Abram, director de la fundación Libertad y Progreso.

El economista Jorge Todesca advierte que los problemas en el abastecimiento tienen antecedentes no demasiado lejanos en la economía argentina. “Lo que estamos viviendo es un proceso con algún parecido con el desabastecimiento de los 80, a partir de una política de fijación de precios y una capacidad de negociación que es muy asimétrica. Los diferentes eslabones de la cadena industrial y comercial tienden a retener el producto, porque no tienen la certeza de cuál será el precio de reposición”, explicó Todesca.

Los analistas además advierten que los problemas en el abastecimiento también están empezando a impactar en los niveles de consumo, que muestran una marcada desaceleración en los últimos meses. “Hay un freno en las ventas que se explica básicamente por la inflación, pero también comienza a influir el proceso de desabastecimiento que se siente en yerba mate, aceites, azúcar y algunos productos importados”, explicó Martha Giraldo, directora de Nielsen Argentina.

PRECIOS EN ALZA

Los comerciantes destacan que en el caso de los artículos con más problemas en el abastecimiento, los faltantes son acompañados por una reducción en los márgenes de ganancia, que se ven muy acotados. “En la yerba, el margen bruto máximo autorizado por el Gobierno bajó del 20 al 15 por ciento, lo que implica una ganancia final para el comercio inferior al 3 por ciento”, señaló Yolanda Durán, presidenta de Cedeapsa, la cámara que agrupa a los supermercados chinos.

Las asociaciones de consumidores, por su parte, alertan que en los comercios más chicos -adonde no llegan los controles oficiales- la oferta sólo se normaliza cuando los precios en las góndolas superan ampliamente los autorizados por Comercio Interior. “En los negocios del conurbano faltan productos y marcas de aceite y yerba, y cuando aparecen, es a precios mucho más altos que los acordados”, precisó Osvaldo Bassano, presidente de la Asociación de Defensa de los Usuarios y Consumidores (Adduc).

CLAVES DE LOS FALTANTES

 

  • Retención de productos Los diferentes eslabones de la cadena industrial y comercial tienden a retener los productos, porque desconocen cuál será el precio al que podrán reponerlos.

 

 

  • Desincentivo a la inversión La producción no acompaña la evolución de la demanda, al no existir incentivos para favorecer la llegada de nuevas inversiones.

 

 

  • Oferta reducida Los controles sobre la importación acentúan la relación cada vez más asimétrica entre oferta y demanda en una gran cantidad de rubros de consumo masivo.

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