El caso Ciccone / Los dueños de la empresa que imprimirá billetes

Por Hugo Alconada Mon | LA NACION

Sergio Gustavo Martínez, el socio minoritario en The Old Fund, la firma que tomó el control de Ciccone Calcográfica para imprimir hasta $ 50.000 millones, no sólo estuvo detenido en Estados Unidos por estafas con tarjetas de crédito. También fue acusado de robar un automóvil y de robo de identidad. Y en los registros judiciales aún figura como “fugitivo” por al menos cinco cargos criminales. Así lo confirmó la oficina del sheriff de Fairfax, Virginia, a LA NACION, que también cotejó los archivos del Distrito General de Justicia del condado.

La historia de Martínez incluyó giros inesperados, según cuatro fuentes que trataron con él en Estados Unidos y en la Argentina. Entre otros, negoció una reducción de la pena con la Fiscalía de Fairfax, pero se fugó, y lo detuvieron otra vez en un estacionamiento de Florida vigilado por la DEA, pero logró retornar a Buenos Aires, donde compró dos camionetas para la precandidatura del entonces ministro de Economía Amado Boudou a jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

El derrotero por Estados Unidos de Martínez, inhallable desde que LA NACION reveló sus vínculos con Boudou y su íntimo amigo y socio José María Núñez Carmona, comenzó hace doce años. Golpeado por la crisis local, dejó atrás su restaurante Papakea, de Mar del Plata. Voló a Florida junto a su mujer, María Sandra Soler, donde lo intentó todo. En especial, junto a un mendocino, “Charlie”, señalado como el jefe de la banda que comenzó a comprar bienes y servicios con tarjetas de crédito robadas o falsificadas.

La noche del domingo 20 de enero de 2002, sin embargo, la banda cometió un error, según consta en los registros policiales de Fairfax. Sonó la alarma de uno de los automóviles en que se movía -una camioneta, al parecer-, y cuando un patrullero se acercó para verificar qué ocurría con el vehículo se encontró con varias tarjetas de crédito y documentos de identidad tirados por el piso y los asientos.

La policía comenzó a rastrear las huellas hasta un hotel, donde la banda ocupaba dos habitaciones comunicadas por una puerta, que se encontraba abierta. A uno de ellos lo traicionaron los nervios. “Entró en pánico”, contaron desde Fairfax a LA NACION, y resumieron lo ocurrido con una expresión típica de aquellos lares: ” Cold feet “. Conclusión: toda la banda, salvo “Charlie”, incluido el futuro socio minoritario detrás de la empresa que imprimirá los billetes de $ 100 de la Argentina, marchó presa.

“Los cargos contra Martínez incluyeron robo de tarjetas de crédito y robo de automóvil”, informó la oficial de información pública de la oficina del sheriff del condado de Fairfax, Andrea Ceisler, a LA NACION. El abogado John A. Keats asumió como su defensor, pero permaneció detenido siete semanas hasta que alguien -acaso “Charlie”- pagó la fianza, que tuvo un piso de 50.000 dólares.

El legajo policial de Martínez en Fairfax, no obstante, no detalla quién la pagó. Pero sí que el amigo de Núñez Carmona recuperó la libertad el 2 de marzo de 2002. Ese sábado, detalló Ceisler, “lo excarcelaron del Centro de Detención para Adultos del condado”, 30 kilómetros al oeste de Washington.

En el legajo policial y el archivo judicial de Martínez disponibles en el condado de Fairfax constan varios datos identificatorios. Entre otros, su fecha de nacimiento: 15 de diciembre de 1961; también la foto que le tomó la policía tras su arresto. De frente y de perfil. Con un cartelito que indica su nombre, su número de legajo y los números en la pared para precisar su altura. “No puedo entregarle esa foto, ya que se trata de alguien [por Martínez] que ya no está bajo custodia”, se disculpó Ceisler, bajo órdenes del sheriff Stan G. Barry.

Martínez debió afrontar un juicio que pudo llevarlo a prisión de 6 a 15 años, pero negoció con el fiscal la reducción de su condena, según reconstruyó LA NACION. Acordó que pasaría entre 18 y 24 meses tras las rejas y que luego sería deportado a la Argentina. Pero desapareció de Fairfax.

EL FUGITIVO

Junto a Martínez también desaparecieron las huellas de los restantes tres detenidos. Un uruguayo y dos argentinos, uno de los cuales sería el cuñado del ex dueño de Papakea. Pero nada aparece sobre el misterioso “Charlie”, quien supo tener un hotel, años atrás, en Miami Beach.

En los archivos del Distrito General de Justicia del condado quedan, no obstante, otros recuerdos de aquel periplo. Martínez afrontó cinco cargos criminales, varias audiencias, una orden para llevarlo ante el estrado judicial con auxilio de la fuerza pública y, por último, el 15 de julio de 2002, su categorización como “fugitivo”.

La orden de captura, sin embargo, no afectó a Martínez hasta que volvieron a agarrarlo varios años después, en Florida, donde Núñez Carmona solía ir a visitarlo cuando viajaba a Estados Unidos, según cuentan sus amigos.

Aquella segunda vez, Martínez mantuvo la suerte de su lado. La policía de Miami detectó que figuraba como prófugo en Fairfax, pero la información necesaria para verificarlo llegó después de vencido el plazo máximo que podían retenerlo bajo custodia. Debieron liberarlo.

Martínez retornó entonces a Buenos Aires y potenció su vínculo con Núñez Carmona, el socio del vicepresidente de la Nación. Poco después, ingresó en la sociedad The Old Fund, la controlante de la nueva Ciccone.

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