Hay una merma del 24,3% en sólo cinco de las variedades más importantes.

La cosecha de uva acarreó en esta temporada una fuerte merma y ya con los ‘’números finos’’ quedó a la luz el duro impacto que provocó en las variedades finas una campaña que tuvo todos los condimentos negativos posibles: peronóspora, heladas tardías, viento Zonda, granizo, olas de calor y poca agua en los surcos.

Es que tomando los porcentajes de pérdidas de las cinco principales variedades de uvas finas locales -Syrah, Bonarda, Malbec, Cabernet Suavignon y Viognier-, la merma se ubicó en orden al 24,3%, de acuerdo a las estimaciones del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

A contramano, los viñedos mendocinos tuvieron en los varietales finos a las uvas con menos mermas esta campaña, lo que a la postre equilibró la balanza. En la vecina provincia, entre las finas, las uvas Bonarda fue el varietal que despuntó pérdidas por encima del 20% (26%, precisamente).

El mal año para las finas sanjuaninas y mejor para las mendocinas, no tiene secretos. Queda claro que el clima fue el factor determinante para la merma generalizada, pero lo cierto es que el gran daño por estos lares se evidenció bastante más en las zonas que tienen implantados varietales finos. Según las cifras del INV, el Syrah y el Bonarda local acumularon una merma del 25%; mientras que el Malbec, con el 15% y el Cabernet Suavignon, con el 19%, le siguieron. La otra variedad fina que se tomó es el Viognier, que si bien no representa en volumen un gran número para la producción provincial, arrastró una caída del 36,5%, cosechando apenas 2,6 millones de kilos.

‘’Los daños fueron contundentes para una zonas y para otras no tanto. El clima fue, con todos sus elementos, el que marcó esta vendimia. Hay variedades que se afectaron más y otras menos, pero depende de muchas condiciones. Fue una mala vendimia, se perdió mucha uva, que en San Juan por ahí marcó más a las finas, por una cuestión de ubicación geográfica y que justo ahí complicó más el clima’’, explicó el vicepresidente del INV, Héctor Voena.

En el INV agruparon en siete factores climáticos los que dieron vida a tamaña merma. Pero hay tres que fueron determinantes. En dos de ellos hay un relación directa, porque el ya sabido periodo de sequía que tuvo por tercera vez consecutiva la provincia esta campaña estival, esta vez se le sumaron tres olas de calor en poco tiempo.

La voz autorizada de los especialistas, apunta que para que hagan daño en la planta, deben acumular cinco días consecutivos de temperaturas superiores a los 35 grados o tres días en los que el termómetro se ubique arriba de los 40 grados. Y en esta vendimia ocurrieron tres de estos episodios, entre el 17 de diciembre pasado y el 16 de enero. Es decir, la evapotranspiración de la planta fue alta y el riego fue poco, por lo que inevitablemente decantó en un grano más delgado y una posterior merma en el kilaje.

El tercer factor determinante, y por cierto devastador, fueron las múltiples granizadas que azotaron los viñedos, siendo la del 30 de diciembre la primera de tres. Este fenómeno resultó letal para grandes franjas de viñedos de los departamentos 9 de Julio, Caucete, 25 de Mayo y Sarmiento.

No hay que descuidar que muchas plantas se encontraron con heladas tardías que dañaron los brotes y redujeron la cantidad de floración. Impacto similar ocasionó el viento Zonda.

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