El mexicano, considerado una de las “grandes plumas” de América Latina, fue autor de una prolífica obra, entre la que se destaca su novela La muerte de Artemio Cruz.  A lo largo de su carrera recibió numerosas distinciones, entre ellas el premio Cervantes
El primer parte indicó que Fuentes murió en el hospital Ángeles del Pedregal de México como consecuencia de problemas en el corazón. Luego, sin embargo, el gastroenterólogo Arturo Ballesteros, quien atendió al escritor en su casa cuando la familia pidió ayuda, dijo que su deceso se produjo por una hemorragia masiva, que “tal vez” se debió a una complicación de una úlcera desconocida agravada por la ingesta regular de aspirinas, algo que, según explicó, es frecuente en pacientes cardíacos.
El presidente Felipe Calderón se hizo eco de inmediato de la noticia y en su cuenta de Twitter escribió: “Lamento profundamente el fallecimiento de nuestro querido y admirado Carlos Fuentes, escritor y mexicano universal. Descanse en paz”.
Tras haber nacido en Panamá el 11 de noviembre de 1928, los trabajos como diplomático de su padre llevaron a Fuentes a conocer tempranamente las principales capitales de Latinoamérica, influencias que se aprecian en su obra. Durante su infancia vivió en Santiago de Chile y Buenos Aires y no fue sino hasta que tuvo 16 años que llegó a México.
Comenzó una carrera como periodista colaborando con la revista Hoy y no tardó en destacarse por sus dotes literarias cuando a poco de llegar a la capital mexicana ganó un concurso en el Colegio Francés Morelos.
Fuentes se graduó en leyes en la Universidad Nacional Autónoma de México y en economía en el Instituto Altos Estudios Internacionales de Ginebra. Desde entonces se desempeñó en el campo cultural como escritor, ensayista y guionista de cine.
Además de su labor intelectual, Fuentes tuvo un breve pero intenso paso por la política. Fue en la década de 1970, cuando durante dos años ofició de embajador de México en Francia. Durante ese tiempo, abrió las puertas de la sede diplomática a los refugiados latinoamericanos y a la resistencia española.
En cuanto a su ideología, el espectro es amplio. Nunca se privó de elogiar a Fidel y Raúl Castro, dictadores del régimen comunista que impera en Cuba desde 1959, pero al mismo tiempo sostuvo amistades con los ex presidentes Bill Clinton (EEUU) y Jaques Chirac (Francia).  En entrevistas recientes había manifestado su apoyo a una iniciativa de líderes latinoamericanos para despenalizar el consumo de drogas.
De la pluma de Fuentes salieron una veintena de novelas, que la crítica no ha dudado en colocar como fundamentales para la literatura en castellano. Su trabajo ha sido reconocido con importantes galardones como el Premio Cervantes o el Príncipe de Asturias. Más recientemente fue distinguido con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. También fue nombrado miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

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