Outsider / José Meolans

A pesar de que ya lleva un tiempo fuera del agua, José Meolans, el mejor nadador argentino de las últimas tres décadas, precisa de su actividad como un ciego de su bastón. Rodeado de niños que gritan, saltan y aplauden a su alrededor en una de las tantas clínicas que brinda a lo largo y a lo ancho del país, se aleja unos metros de la piscina para hablar con WE.
Con 33 años, y a pesar de que pasaron más de tres desde su retiro, mantiene intacto su envidiable estado físico, que lo convirtió en la imagen de varias marcas comerciales. En lo que sí ha cambiado, según dice, es en su manera de pensar, ya que se encuentra mucho más seguro de sus valores y sus ideas en el campo político, en el cual se va insertando paulatinamente, aunque se sienta algo incómodo cuando se entremezcla con su propio métier, el deporte.
“Del actual gobierno nacional me interesan varias posiciones y sé que las cosas aún pueden estar mejor. Pero, de todas formas, a veces no puedo evitar sentirme descontento con algunas medidas o actitudes que se adoptan. Cuando se está frente a un país es importante que se escuche la voz del pueblo. Al menos, eso pienso yo como ciudadano y no como otra cosa”, dice con marcada tonada cordobesa, inalterable pese a que hoy por hoy son más las horas que pasa recorriendo el territorio bonaerense -colabora con el gobernador Daniel Scioli desde el área de Deportes-, que en su Córdoba natal.

l ¿Cuáles son los temas que considera inaplazables para el Gobierno?
– Hay temas fundamentales que deben ser prioridad, siempre. Para mí, la seguridad, la salud y la educación merecen hoy un trato diferenciado y soluciones inteligentes. Son los pilares si es que se quiere construir una sociedad pareja, sin tantas desigualdades. Hoy todavía existe gente que padece mucho el hambre. En las calles aún hay mucha pobreza. Eso no nos puede seguir pasando, aunque sé que no es una problemática de fácil resolución. Hay que trabajar mucho, lo que haga falta.
l ¿Y cómo definiría a los argentinos?
– Afortunadamente se puede decir que es un pueblo solidario, que mediante las redes sociales u otros medios de comunicación siempre está presente a la hora de dar una mano a los que la necesitan. Pero ahora que me lo preguntás, y pensando fríamente la respuesta, te agrego que estamos viviendo un momento raro, donde la tensión de la gente lleva a la desconfianza, y eso a veces descompone o altera ese estado de cooperación que el argentino lleva dentro de por sí, según veo. Pero no considero que seamos un desastre o un pueblo mezquino, claro que no.
l¿Cuál es el grano de arena que aporta para construir un país mejor?
– Yo sé que lo mío siempre debe ir ligado al deporte, que es donde mejor me muevo y donde puedo ser más útil. El deporte saca a los chicos de la calle, les da buena educación, amistades y, sobre todo, una mejor salud. Hay que integrar a aquellos niños que aún no estén practicando algún deporte, porque los puede forjar como personas. Por supuesto que lo ideal es que detrás de esa persona exista una familia que apoye, porque de otra manera se hace muy difícil. Hablo desde mi experiencia: yo recibí buenos valores y disciplina gracias a mis padres y a la natación.
l¿Qué siente cuando ve jóvenes arruinados por la droga, tirados en las calles?
– En principio mucha bronca, y una pena difícil de describir. Es una imagen horrible, más que nada para el que la sufre, pero también para el que la tiene que presenciar. Por eso digo que el deporte, como la cultura, deben comprometerse aún más, porque ahí está la salida. Eso sí, nos tenemos que arremangar un poquito más todos, eh. En la Provincia, de la mano de Daniel Scioli, se están haciendo muchas y buenas cosas. Hay que tener agallas para gobernar un monstruo como ése, con tantos habitantes. Yo lo recorro muy a menudo y aún no puedo salir de mi asombro. Además, lo bueno para nosotros, que estamos con el deporte, es que él viene del palo, sabe de lo que le hablamos. Por eso es que trabajo con tantas esperanzas. Sé que hay un camino largo por recorrer, pero que nada es imposible. Federico Cornali z we

FUENTE: EL CRONISTA COMERCIAL

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