En la causa Ciccone se suman evidencias que demostrarían que el vice mintió cuando dijo no haber visto nunca al misterioso monotributista.

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A los abogados que diseñaron la estrategia de defensa judicial de Amado Boudou y su amigo y socio José María Núñez Carmona, cada vez les cuesta más desvincular al vicepresidente del monotributista Alejandro Paul Vandenbroele, director de la sociedad que maneja la ex Ciccone Calcográfica. La molesta relación estaría casi probada con los elementos que dejó la corta y persistente investigación del fiscal federal Carlos Rívolo, que el miércoles fue diplomáticamente desplazado de la instrucción de la causa.

En la Justicia reconocen que la “vinculación” estaría prácticamente comprobada, aunque también admiten que no sería suficiente para comprobar lo que se investiga ahora: enriquecimiento ilícito. Rívolo buscaba saber cuál fue el rol de Boudou en el sospechoso proceso de la compra de la ex Ciccone Calcográfica para una posterior explotación comercial, en esa pesquisa el vicepresidente había quedado bajo la lupa y se lo investigaba por los delitos de tráfico de influencias, incumplimiento en los deberes de funcionario público y lavado de dinero.

Hasta ahora los pasos del juez federal Ariel Lijo en el expediente fueron prudentes y contundentes. “Se quedó con la instrucción del expediente, dejó bien parado a Rívolo, y marcó la cancha cuando rechazó el planteo de nulidad del allanamiento de la propiedad de Boudou y puso en caja a la defensa de Núñez Carmona a la que ridiculizó en la resolución”, observó a PERFIL un magistrado después de decir: “Aplaudo a Lijo por las pelotas y la cintura con la que se movió”.

Una fuente judicial con acceso al expediente explicó a PERFIL que “las relaciones, directas o indirectas, entre Boudou y Vandenbroele son inocultables. No se entiende qué necesidad tenía Boudou en ocultarla”. La suma de “casualidades” no dejan bien parado al vicepresidente.

Fue la ex esposa de Vandenbroele, Laura Muñoz, la primera en hablar de la amistad y los supuestos negocios que compartía su ex marido con Boudou. La estrategia de la defensa del “grupo de amigos”, fue la de tratarla de “loca”, “despechada” y “extorsionadora”.

Mauricio Zabaleta, hermano de Juan Zabaleta, la mano derecha de Boudou dentro del Parlamento, fue contundente en una entrevista con PERFIL: “Yo vi a Boudou y a Vandenbroele juntos”. También habló de una serie de viajes que el vicepresidente y sus amigos habían hecho. La reacción de pelotón de protección fue similar al caso anterior: total negación.

Y después de las “mediáticas” declaraciones de los supuestos “extorsionadores”, viene la lista de las “inocultables” coincidencias. La Justicia comprobó que el monotributista Vandenbroele pagaba con puntualidad las expensas y el servicio de cable de un departamento que alquila Boudou en el lujoso edificio del complejo River View, en Puerto Madero. Hasta la línea telefónica de ese departamento está a nombre de quien el vicepresidente dice no conocer: Alejandro Vandenbroele.

Pero como esas casualidades parecieran ser pocas, ahora aparecieron más. La empresa The Old Fund, la misma en la que Vandenbroele es el director, le pagó dos pasajes a Juan Bautista Boudou y treinta a Núñez Carmona. El primero es el hermano menor del vicepresidente y el segundo, como ya se sabe, es su socio e inseparable amigo.

Hay más. Núñez Carmona, que casualmente vive en el mismo edificio de Boudou, solía ser visitado por su amigo y ex abogado: Alejandro Vandenbroele. “No lo conozco, no es mi amigo”, repite el vicepresidente y asegura que no sabía que su socio Núñez Carmona tenía una relación con esa persona a la que no conoce y ni quiere nombrar. Es más, jamás se chocaron en el ascensor del complejo River View.

FUENTE: PERFIL

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