El martes había dicho que era “horrible” el atesoramiento de dólares y hoy reconoció que él tiene ahorros en esa moneda. Pese a ello, insistió en que “no es una buena forma de atesoramiento”.

 

Aníbal Fernández, visto por Sábat

El senador Aníbal Fernández había dicho el martes que era “horrible” el atesoramiento de dólares. Luego reconoció que él mismo tiene ahorros en esa moneda. Esta mañana resolvió la aparente contradicción. Para ratificar sus dichos del martes, dijo: “Es sensato empezar a pensar en pesos (…) No es una buena forma de atesoramiento el ahorro en dólares”. Para explicar sus ahorros personales en dólares: “Es mi derecho, hago lo que quiero con mi plata”.

 

Entre las infinitas soluciones al enigma, hay dos que no lo dejan bien parado. Una de ellas es que Fernández cometió una equivocación financiera por hacer uso de su derecho para convertir sus pesos en una moneda que “no es una buena forma de atesoramiento”. La otra interpretación es que no crea sus propias palabras sobre la sensatez de “pensar en pesos”. A menos, claro, que cuando dice que es “sensato empezar a pensar en pesos”, no se refiera a las decisiones personales de inversión sino a las cuentas públicas.

 

En un contexto de competitividad decreciente de las exportaciones argentinas, al Gobierno le preocupan las dificultades para conseguir dólares. Sin mencionar ese detalle, Fernández sí recordó algunos factores que ejercen presión sobre el valor de la divisa estadounidense: la demanda de insumos importados (“para la elaboración de productos en la Argentina”) y el pago de deuda en moneda extranjera, entre otros.

 

Sumarle la presión de los ahorristas que quieren convertir en dólares sus pesos es añadirle más tensión al sistema y alejarlo del hermano mayor al que a Fernández le gustaría parecerse: “En Brasil, el físico es de seis dólares per cápita, mientras que en la Argentina es de 1.300 dólares”.

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