Imagen activaParís, 6 jun (PL) Los trabajadores avícolas de la filial francesa de la firma Doux reiteraron hoy su rechazo a un plan de reestructuración para evitar la quiebra, en el que se contempla el despido de una parte de sus tres mil 500 empleados.

La empresa es el líder europeo en la rama avícola, pero las grandes deudas acumuladas en los últimos años la tienen al borde de la cesación de pagos y fue puesta bajo observación judicial por un tribunal de cuentas.

Para impedir su liquidación, los propietarios propusieron a los obreros un proyecto de reducción del personal a cambio de la promesa de pagar el total de los salarios pendientes, lo que ocasionó la indignación de los representantes sindicales.

No debemos cerrar los ojos porque hay una inminente posibilidad de despidos, aseguró la delegada de la agrupación Fuerza Obrera, Nadine Hourmant.

Por su parte, Raymond Gouiffes, de la Confederación General del Trabajo (CGT), denunció que la ola de desempleos comenzará por el área administrativa y paulatinamente se extenderá por las fábricas.

Los problemas del grupo Doux también afectan a unos 200 pequeños granjeros que le proveen de materia prima, algunos de los cuales no han recibido sus pagos desde hace más de cuatro meses.

El primer ministro Jean-Marc Ayrault prometió intervenir ante la banca para inyectar capital fresco, crear una nueva administración para evitar el cierre y salvar los puestos de trabajo, pero los dueños se niegan a ceder el control de los negocios.

Recientemente la CGT entregó al gobierno un listado de 46 firmas con graves dificultades económicas, que podrían causar el despido de unos 45 mil trabajadores en todo el país.

Ayrault reconoció que la mayor parte de estas previsiones se corresponden con la realidad.

Este miércoles, la dirigente del Movimiento de Empresas de Francia (Medef), Laurence Parisot, declaró que la situación económica de la nación gala está en un momento difícil.

Según el Medef, hay una baja en la demanda de los consumidores y los inversores prefieren mantener a salvo sus capitales por la incertidumbre sobre el porvenir de la zona euro ante la crisis en Grecia y España.

ocs/ami

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