Partidarios del ex dictador exhibieron un documental a casi 40 años del golpe. Opositores provocaron disturbios.

Carabineros reprimió a manifestantes contra homenaje a PinochetPartidarios del ex dictador chileno Augusto Pinochet le rindieron homenaje ayer, en medio de fuertes protestas de sus detractores que volvieron a mostrar las gruesas divisiones que genera su figura a casi 40 años del golpe de Estado que instaló su régimen.

Violentas protestas se registraron en las inmediaciones del teatro Caupolicán, en el centro de Santiago, el sitio escogido por los partidarios del ex dictador para rendir un homenaje a su figura a través de la exhibición del documental “Pinochet”, del realizador Ignacio Zegers.

Unos 3.000 detractores del ex dictador se agolparon en las cercanías del teatro para impedir primero el ingreso de los asistentes y luego manifestarse contra su figura, al grito de “¡Asesino, asesino!”.

La policía, que resguardaba fuertemente el lugar con más de 500 efectivos, usó gases lacrimógenos y chorros de agua para dispersar a los manifestantes, que respondieron con piedras y palos, en enfrentamientos que se extendieron por más de tres horas y dejaron 25 detenidas y 16 heridos, 14 policías y dos periodistas, según la Intendencia de Santiago.

“Es una inmoralidad que se le rinda un homenaje a un asesino, a un genocida como lo fue él, que asesinó, torturó e hizo desaparecer, exilió y dejó al pueblo despojado de todos sus derechos sociales”, señaló Yolanda Contreras, una de las manifestantes.

“Vengo a desahogarme, porque nosotros no tenemos derecho a voz. Soy pinochetista desde los 15 años, cuando era estudiante, y nunca voy a cambiar de posición y mis hijos también”, dijo por su parte Lucila Ruiz, una de las asistentes al acto.

Al interior del teatro, en tanto, antes de la exhibición del documental, hicieron uso de la palabra varios adherentes al ex dictador (1973-1990), entre ellos su nieto, Augusto Pinochet Molina, el único miembro de su familia que asistió al acto.

“Este es un acto para honrar la historia”, señaló Pinochet Molina, a la concurrencia, unas 2.000 personas que casi abarrotaron el recinto.

“Estuvimos 20 años callados y ahora estamos empezando a hablar”, señaló por su parte el teniente retirado del Ejército, Juan González, presidente de la Corporación 11 de setiembre, que honra el día del golpe de Estado en 1973 y organizó el acto.

“Este es el acto de los genocidas, de los violadores de derechos humanos”, criticó de su lado Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), que encabezó las protestas contra el homenaje.

Al acto no asistió ningún político de la derecha oficialista que dio sustento ideológico a la dictadura pero que hoy ha optado por desligarse de la figura de Pinochet.

Arrepentido

De hecho ayer, en una entrevista con Televisión Nacional de Chile, el ex miembro de su régimen y actual portavoz del gobierno de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick, señaló estar arrepentido de haber apoyado la dictadura.

“Hay una situación que sí me arrepiento, que es la violación brutal a los derechos humanos que se efectuó en el gobierno militar y de eso tengo un profundo arrepentimiento de haber sido partidario de un gobierno donde esos hechos sucedían”, señaló el vocero oficial, miembro de la ultra conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI).

Como invitados especiales asistieron al homenaje Miguel Méndez, nieto de Blas Piñar, ex ministro del ex dictador español Francisco Franco (gobernó entre 1939 y 1975), Jaime Alonso, uno de los abogados querellantes contra el juez español Baltasar Garzón, -que logró la detención de Pinochet en Londres en 1998-, y Joseph Torres, presidente de la juventud cubana en el exilio.

Al final del acto, los asistentes tuvieron problemas para abandonar el recinto. La mayoría esperó largo rato hasta que se dispersaran las manifestaciones, mientras que otros salieron en autobuses escoltados por la policía.

Los enfrentamientos volvieron a mostrar la división que la figura de Pinochet genera en Chile a casi 40 años del golpe de Estado que instaló su dictadura y más de dos décadas desde el retorno a la democracia.

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