OPINA SACERDOTE SANTIAGUEÑO SOBRE EL ROL DE LA IGLESIA LOCAL, EN LA EPOCA DE LA REPRESION

Megacausa: “Los sacerdotes también tienen que someterse a la Justicia”Para Sergio Lamberti, titular de la Pastoral Social, es necesario que todas las personas, incluso los religiosos denunciados por su participación en la dictadura, se presenten y digan: “Aquí estoy”. El caso de un ex capellán del Ejército en Santiago.

A lo largo de este primer mes en que se lleva a cabo el histórico juicio por delitos de lesa humanidad, que cuenta con 44 casos o víctimas y once acusados por torturas, se ha mencionado el rol que desempeñó la Iglesia durante el golpe militar.
Incluso, la mayoría de los testimonios mencionó a un sacerdote quien, según dijeron, los obligaba a que declararan “a qué ideología política u organizaciones pertenecían”.

Opinión autorizada
Con el objetivo de profundizar un poco más y buscando la opinión autorizada sobre el papel de la Iglesia en la Argentina y de manera especial en Santiago del Estero, Nuevo Diario dialogó con el sacerdote Sergio Lamberti.

Así, el reconocido padre santiagueño llevó a cabo un análisis del rol de la Iglesia en la Argentina y, en particular, en Santiago del Estero.

El padre Lamberti es titular de la Pastoral Social  y tuvo amigos y compañeros que sufrieron los peores tormentos a manos de la policía y los militares.

En la última jornada de la semana pasada, Lamberti dijo presente en el juicio oral y público que se lleva a cabo por delitos de lesa humanidad. Durante su transcurso -si algo faltaba-, ocurrieron los dichos del mencionado sacerdote.
A continuación, reproducimos textualmente la entrevista completa de Nuevo Diario con el padre Sergio Lamberti.

– ND: Padre, ¿Ud. vino a acompañar a familiares de las víctimas?
– SL: Sí. Con muchos compañeros que fueron privados de su libertad durante la dictadura militar, estamos trabajando en distintos temas como, por ejemplo, con el Espacio Insti-tuto de la Memoria. Acompaño ese proceso de recuperación de la memoria y, desde la Pastoral Social y Derechos Humanos de la Diócesis, estamos en contacto con muchos compañeros y compañeras, con quienes compartimos espacios por los derechos campesinos. Fundamentalmente, por una cuestión de compromiso fraternal.

– ND: ¿Cómo vivió el proceso del golpe militar?
– SL: En aquella época, era niño y estaba en Selva (Rivadavia). Como en la mayoría de los pueblos del interior de Santiago, mucho no hemos vivido este cimbronazo de la violencia institucional. Pero los mayores nos contaban cosas y cuando uno va creciendo, la vida te va poniendo en contacto con amigos, personas, organizaciones y vas tomando como propio lo acontecido a otros, con espíritu cristiano y como seguidores de Jesús. De esa forma, uno comienza a interiorizarse y para hacer causa común con quienes sufrieron este tipo de atropello. Por otro lado, nuestra provincia y el país necesitan una reconciliación que esté fundada en la justicia.

– ND: ¿Una vez que finalice el juicio y se condene a los responsables, habrá reconciliación?
– SL: Yo creo que sí. Buscar la verdad sin resentimientos. Un testigo dijo, días pasados: “No buscamos revancha sino conocer la verdad”. Que haya justicia y eso ayude a la reconciliación. Por otro lado, que sea un juicio histórico o una instancia que nos permita el desafío que tienen tanto la provincia como el país: La búsqueda de equidad, de igualdad, entre los distintos sectores. En el juicio, salen a la luz  muchísimas cosas: la persecución política, ideológica y la complementación de un modelo económico que dejó muchísimas víctimas de la pobreza.

– ND: La mayoría de los testimonios hizo referencia al sacerdote Carlos Marozzi (fue capellán del Ejército), a quien señalaban como cómplice de la policía y el Ejército. ¿Qué opinión tiene?
– SL: En lo institucional, la Iglesia argentina ha hecho un pedido de perdón, pero desde lo personal creo que no fue del todo profundo como debería haber sido. Institucionalmente, la Iglesia -en el país y en Santiago del Estero-, tuvo una postura pastoral que no estuvo acorde (a los acontecimientos). En lo que respecta a mi postura, creo que todas las personas e incluso sacerdotes, tienen que estar disponibles para la Justicia y someterse a ella. En ese sentido, creo en el proceso a los sacerdotes también, ante cualquier duda o sospecha de delito, tienen que decir: “Aquí estoy”. Son (los sacerdotes)  parte también de este proceso de búsqueda de justicia.

Testimonios
A lo largo de este juicio oral, varios testimonios indicaron que cuando estuvieron en las dependencias del Departamento de Informaciones de la Policía (DIP) y en la cárcel del Penal de Varones, estuvieron con el sacerdote Marozzi.

El clérigo -según el testimonio de las víctimas- en todo momento les pedía que declararan a qué organizaciones pertenecían o bien que cuenten a qué tipo de actividades se dedicaban.
Luis Garay recordó que un día le pidieron al sacerdote que oficiara una misa por la salud y el pronto regreso de Cecilio Kamenetzky, Mario Giribaldi y otros.

Así fue que el cura celebró la santa misa, tal lo solicitado. Luego se dieron cuenta que todo fue una farsa, ya que los antes mencionados habían sido asesinados.

Las víctimas de torturas y vejaciones coincidieron en afirmar que “un intento de “parar la represión” era la obligación de la Iglesia Católica, y su inexistencia la ha hecho cómplice de las atrocidades cometidas”.
FUENTE: NUEVO DIARIO WEB

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