Por Martín Kanenguiser | LA NACION

Con un lenguaje inusualmente duro para su retórica habitual, el Banco Mundial advirtió ayer que la Argentina crecerá sólo 2,2% este año, que tiene una inflación preocupante y que enfrenta una posibilidad de deterioro mayor por la nacionalización de YPF , y por los controles cambiarios y a las importaciones.

«La Argentina registrará una de las más agudas desaceleraciones del crecimiento en la región, con un crecimiento del 2,2% desde una muy fuerte expansión del 8,9% en 2011, con un ritmo de desaceleración profunda para fines de 2012», sentenció. Previamente, el banco pronosticaba un crecimiento del 3,7 por ciento.

 

En su informe sobre las perspectivas económicas globales, detalló que «la esperada desaceleración se debe a una demanda doméstica más suave entre los principales socios comerciales, como Brasil. El sentimiento de los consumidores y los inversores continuará deteriorándose».

Al respecto, la entidad que preside el norteamericano Robert Zoellick dijo que la decisión de nacionalizar las acciones de «una importante empresa productora de petróleo -en referencia implícita a Repsol YPF-puede afectar negativamente la confianza y debilitar el crecimiento de la inversión». A tono con las críticas vertidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), indicó que los «desequilibrios macroeconómicos seguramente persistirán con el crecimiento del consumo privado en una tasa de dos dígitos».

A pesar de que la presidenta Cristina Kirchner destacó ayer la salud de las cuentas públicas, el BM sostuvo que «la balanza de cuenta corriente se deteriora pese a los crecientes controles (como la eliminación a cualquier acceso automático al mercado de cambios y la introducción de aranceles a los bienes de capital, entre otras)». En cuanto al resultado primario, indicaron que «la eliminación de los subsidios a los servicios públicos permitirá un ahorro fiscal de un punto porcentual del PBI, pero a la vez la recaudación se verá afectada por la desaceleración del nivel de actividad». Por esta razón, aunque para 2013 y 2014 prevén un repunte en el crecimiento (3,7% y 4,1%), las tasas de recuperación «seguirán por debajo de su potencial».

Con el mismo tono crítico, el informe dirigido por Andrew Burns y Theo Janse van Rensburg se refirió a la inflación, poniendo en duda por primera vez las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), a tono con los cuestionamientos del FMI sobre la cuestión.

«La inflación registrada en la Argentina se desaceleró modestamente en los últimos meses, pero con los precios creciendo al 9,5% anual, la inflación presenta un potencial problema serio, sobre todo si es correcta la idea de que la inflación registrada subestima significativamente el desarrollo de la suba de precios», expresaron.

Estos problemas, indicaron, se reflejan en el aumento de la tasa que pagan los bonos argentinos, que, al igual que los venezolanos, fueron los más afectados en la región por el empeoramiento de la crisis mundial. ¿La razón?: «Las condiciones domésticas» de ambos países, que derivaron en una caída de la inversión extranjera directa y una aceleración de la salida de capitales mayor que en otras naciones.

En el caso argentino, el banco también subrayó la caída en el nivel de actividad industrial en abril, según las cifras del Indec.

Por todas estas razones, este año la Argentina estará por debajo del promedio regional de crecimiento, que bajaron levemente del 3,6% al 3,5% respecto del pronóstico de octubre pasado.

Para fines de este año se espera que el banco discuta la nueva estrategia de créditos para el país, por unos US$ 3000 millones para los próximos tres años. EE.UU. ya comenzó a votar en contra -salvo en el caso de los créditos sociales- por la deuda en default y España imitaría ese gesto por el conflicto en torno de YPF..

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