Ahora se trata dela olivicultura, en este desastre anti productivo que vive y reina la provincia. Fuera de la triste y penosa situación dañina de la restricción de agua por cien días, los productores olivícolas llevan sin exportar, por causa de los frenos, cuarenta días. El daño impreso a la producción es el peor de todos los tiempos.

Un total de 8 empresas exportadoras de aceitunas conserveras sanjuaninas han suspendido a unos 200 trabajadores desde hace 10 días porque tienen sus plantas paradas debido a que desde la segunda semana de mayo no han podido exportar un solo camión a Brasil a causa de las restricciones que puso ese país, en respuesta a las trabas argentinas. Ayer los representantes del sector dijeron que el 95% de la producción local tiene como destino Brasil, por lo que alertaron del cese total de la comercialización y hoy mantendrán reuniones con el ministro de Producción local, Marcelo Alós, para poner en conocimiento al Gobierno local de la gravedad de la situación. Explicaron que además de las suspensiones, hay 400 productores de aceitunas locales a los cuales los industriales aún no les pagan lo cosechado en el trimestre de marzo a abril ‘y no hay nadie que nos diga que esto se va a solucionar’’, dijo Juan Fábrega, de Esteban Fábrega SA. El empresario fue uno de los ocho que ayer se reunieron para analizar el complejo escenario junto a DIARIO DE CUYO: estuvieron José García Menéndez, de Andes Gourmet; Néstor Vagliengo, de Refinerías Tauro; Fabian Maschio de Isola Asti; Daniel Kaziura de Sierra Verde; Raquel Romero, de Crismar; Juan Carlos Linares, de Alenco SRL ; y Daniel Dates de la Cámara Olivícola. ‘Llevamos 40 días parados sin poder exportar, los industriales hemos comprado las aceitunas en marzo, abril y mayo y ese mes nos dijeron que no podemos vender. Hace 10 días tuvimos que suspender el personal (se les paga el 75% del sueldo) porque no hay trabajo para cargar, ¡no vemos solución!’’, dijo Linares, preocupado. El problema empezó cuando Brasil aplicó en mayo último licencias no automáticas para el ingreso de varios productos de las economías regionales (vinos, pasas, uvas, aceitunas, etc), en represalia a medidas proteccionistas argentinas. Así, para introducir cualquiera de esos productos a Brasil se debe solicitar un permiso que no están otorgando, cuando antes regía una licencia automática. ‘’Hoy Brasil se toma un tiempo de entre 60 y 90 días para aprobar el pedido de compra, si lo llegan a aprobar, tenés una semana para cargarlo y luego, 90 días más para cobrarlo. Entonces hoy estás cerrando un negocio que quizá se cobre en 7 meses’’, graficó Vagliengo. El año pasado los olivareros sufrieron por primera vez una suspensión de las licencias automáticas, pero duró una semana hasta que intervinieron los gobiernos de ambas naciones. Lo que alarma al sector esta vez es que el tema tarda en destrabarse. En igual situación están los paseros.

Para colmo el freno a las exportaciones sanjuaninas a Brasil ha creado un clima de incertidumbre sobre el sector, que teme perder el único mercado al que le puede vender a precios competitivos, porque el dólar no está a un valor que convenga a la agroindustria (sumado al alza de los insumos y los aumentos salariales). Además, la región de Cuyo es el principal abastecedor de Brasil, ‘pero los kilos que ya no vendimos, los perdimos, y las envasadoras brasileñas van a salir a buscar otros proveedores’, se quejó Frábega.

Más allá de los cien días sin agua para los productores, la irresponsabilidad o plena responsabilidad de funcionarios, deja a entrever que la temporada estival será un cáncer difícil de superar, que se come el cuerpo de las nacientes de Río San Juan, debido a la idea de hidráulica, entercada en el llenado del Dique los Caracoles y no el Ullúm -el caul nos mantuvo sin inconvenientes-. Sumado a la grave destrucción de glaciares en alta montaña por parte de la explotación minera y con el agravante visible de los esteros de Zonda que tienen como riesgo a 160 especies.

REDACCIÓN COSMOS FM/ACG/DIARIO DE CUYO

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