Dijo que son válidos el testimonio de la mujer de Vandenbroele y todas las pruebas de Rívolo

Por Paz Rodriguez Niell  | LA NACION

El juez federal Ariel Lijo convalidó ayer todas las medidas de prueba que estaban cuestionadas por las defensas en el caso Ciccone, donde el vicepresidente Amado Boudou está acusado de haber realizado negociaciones incompatibles con su cargo y de haber lavado dinero.

Lijo firmó ayer dos fallos que rechazaron nulidades pedidas por los abogados de José María Núñez Carmona, amigo y socio de Boudou , y Alejandro Vandenbroele, el monotributista titular de la nueva Ciccone, a quien su mujer acusó de ser testaferro del vicepresidente.

Ese testimonio era una de las pruebas cuestionadas. También, todas las medidas dispuestas por el primer fiscal del caso, Carlos Rívolo, después de que lo recusaran por una supuesta “falta de objetividad”.

Rívolo fue quien le dio impulso a esta investigación. La recusación en su contra no prosperó, pero el fiscal quedó fuera del expediente por otra vía: Lijo subsumió el caso Ciccone dentro de la causa promovida contra Boudou por enriquecimiento ilícito. Así, el fiscal Jorge Di Lello, que tenía ese caso, tomó las dos investigaciones. Esta semana, Di Lello hizo su primer pedido de pruebas en la causa que recibió. La semana próxima, Lijo decidirá qué medidas ordena.

El abogado de Núñez Carmona, Diego Pirota -que hoy también es el defensor formal de Boudou-, pretendía que Lijo dejara sin efecto las decisiones tomadas por Rívolo después del 11 de abril pasado, el día que se presentó la recusación en su contra. Argumentó que el fiscal se había mostrado “urgido por continuar investigando, aun cuando su actuación estaba cuestionada” y dijo que sólo debió haber llevado a cabo aquellas medidas que fueran “indispensables o impostergables”.

Rívolo respondió que pretender que se paralizara la investigación era “inaceptable” porque, de lo contrario, bastaría con recusar al fiscal una y otra vez para frenar una causa. También, que las pruebas que había realizado eran “perfectamente reproducibles”. Ayer, Lijo le dio la razón. Dijo que su actuación había sido “prudente” y que la ley dispone que las recusaciones se tramiten como “incidentes” con el deliberado propósito de que “no detengan el trámite de la causa hasta la resolución del conflicto”. Añadió que la defensa no había explicado por qué los actos estarían viciados.

Lijo se refirió al caso de un pedido de informes a la empresa Cablevisión. Relató que la defensa se había quejado “porque dijo que se consiguió de manera extraoficial y no permitida por el código, por cuanto se urgió el informe”, algo que no se hizo en otros casos. “No veo diferencia -advirtió- y menos perjuicio, en la forma que se escogió para materializar la medida.”

El juez también rechazó todos los planteos de nulidad vinculados con la declaración de Laura Muñoz, la mujer de Vandenbroele , y el allanamiento realizado en su casa. La defensa pretendía anular toda la causa basada en que la notitia criminis (es decir, la primera denuncia) estaba viciada porque Muñoz, aunque está separada, sigue casada con Vandenbroele y la ley no permite que un cónyuge declare contra el otro, salvo cuando es víctima del delito.

Lijo le respondió que la causa se inició por las denuncias de dos abogados particulares, no de Muñoz, y que si bien uno de ellos hizo referencia a los dichos públicos de la mujer, ambos citaron además investigaciones periodísticas que eran previas al testimonio cuestionado.

También dijo que “pareciera” que la prohibición de declarar contra Vandenbroele no alcanza a Muñoz porque estaba separada. Y que, sin duda, “no abarca a terceros que hayan sido objeto del testimonio”. Esa es la situación de Boudou.

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