Al exponer ante el juez, dijo que Bonafini y su hija fueron al Caribe con plata de la Fundación

Por Hernán Cappiello  | LA NACION

Sergio Schoklender convirtió su defensa en un ataque a mansalva del que no se salvó nadie. Durante su declaración indagatoria en Tribunales le dijo en la cara al juez Norberto Oyarbide que respondía a “consejos, pedidos o recomendaciones del Poder Ejecutivo” para “destruirlo a cualquier precio y garantizarles impunidad a Hebe de Bonafini y a su hija Alejandra”.

Pero además acusó a la titular de Madres de Plaza de Mayo y a su hija de haber viajado al Caribe con plata que recibían como donación a través de cuentas en el extranjero que no eran volcadas a la contabilidad del organismo de derechos humanos.

Schoklender, preso en la cárcel de Ezeiza, hizo un extensa presentación desde el mediodía hasta cerca de las 18 en el juzgado de Oyarbide, en los tribunales de Comodoro Py 2002.

Es investigado como supuesto jefe de una asociación ilícita destinada a desviar a sus cuentas fondos públicos recibidos por las Madres de Plaza de Mayo para construir viviendas sociales. En una primera estimación, el juzgado enumeró operaciones por unos 280 millones de pesos, de los 750 millones de pesos recibidos por las Madres. Hebe de Bonafini no está imputada en la causa, pero sí Schoklender, su hermano Pablo y unas 50 personas acusadas de participar del desvío de fondos.

Schoklender no respondió preguntas, sino que rechazó las acusaciones y atacó de lleno al juez y al fiscal Jorge Di Lello, a quienes tildó de “ignorantes” en varias oportunidades y a quienes destinó comentarios poco frecuentes en un preso ante el tribunal. Por ejemplo, dijo que los viajes al Caribe de Hebe de Bonafini y su hija fueron pagados con fondos de la Fundación. “Puedo asegurarles que fueron mucho más onerosos que los viajes de su señoría a Punta Cana”, le enrostró a Oyarbide, en alusión a las vacaciones que el juez federal y su pareja compartieron este verano en un resort de lujo, donde fueron fotografiados por la revista Noticias.

Schoklender acusó al juez y al fiscal de no investigar “un grave delito penal como es el lavado de dinero conforme a la ley sancionada mientras las cuentas en el exterior [de Madres] estaban vigentes”.

Además, acusó a la hija de Bonafini de mentir cuando dijo que se compró su departamento con dinero producto de sus ahorros. En cambio, aseguró que Hebe de Bonafini obligaba a la administración de la Fundación a entregar dinero a su hija y que su tren de vida se fue incrementando hasta comprarle, primero, un semipiso de 92.000 dólares y, luego, una casa de 348.000 dólares.

Schoklender aseguró que esa vivienda se adquirió cuando “Bonafini inició gestiones con el ministro [de Justicia, Julio] Alak para la adopción de un niño para su hija Alejandra, a través de unos jueces amigos de la provincia de Misiones”. Y agregó que además indicó que se le comprara “una camioneta 0 km, computadoras, mobiliario y contratarla con un sueldo en la Fundación”. Dijo que “tanto el tribunal como la fiscalía buscan minimizar la actuación” de Bonafini.

Schoklender se presentó como una suerte de salvador de la Fundación y dijo que el dinero recibido era por sobre los metros cuadrados construidos y que se contrataban seguros de caución. Reconoció que cambiaban cheques en financieras, pero dijo que lo hacían por los atrasos del Estado para pagar. Y argumentó que no administró la Fundación, sino que lo hacía un grupo de 60 profesionales que respondían a Bonafini. Y dijo que su función era “política y estratégica”.

Schoklender denunció que Oyarbide, “con la connivencia de la fiscalía”, hizo un “simulacro de allanamiento” en el edificio de la Fundación, ya que recibieron los documentos que las Madres les entregaron, pese a saber que la administración financiera, la contable y la de ingeniería se encontraban en otros edificios.

“Es dable suponer que el tribunal y la fiscalía avisarán a la Fundación para que oculte material”, aseguró. E insistió el acusado en que en el sótano del edificio de la Fundación hay una enorme cantidad de documentación que se negaron a entregar en este proceso inquisitorio”. Hoy la Cámara Federal decidirá si excarcela a Sergio Schoklender como ya lo hizo con su hermano.

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