Por Gustavo Santaolalla | Para LA NACION

Hace muchos años que trabajo con Café Tacuba, pero en estos días estamos pasando un momento mágico. Ellos son de los artistas más grossos del mundo, juegan en la misma liga que Björk o Radiohead, y escuchar las nuevas canciones, con esa frescura, con ese nivel de inocencia madura, me encantó. Y como productor me gustó el desafío de mantener las canciones en ese estado, no tratar de ponerles batería o hacer otro tipo de disco. Mi bajada de línea o en lo que trato de participar es en conservar ese aspecto minimalista: sólo ellos cuatro, con la cajita de ritmos, como lo hicieron en el primer disco y en Re.

Cuando nos juntamos y me mostraron los demos que tenían, Rubén planteó de tocarlo en vivo y hacer unos conciertos. A mí mucho no me cerraba la idea de hacer un disco en vivo, que los iba a llevar a otro lugar. Entonces les propuse grabar el álbum con la presencia de la energía de la gente; pero al mismo tiempo sin griterío ni nada, sino el público puesto en la situación de estudio.

Por eso me encantó que en estos días hayamos logrado que la relación de la audiencia con el artista se convierta en algo que tiene que ver con la grabación y no con tipos tocando en vivo.

Hace bastante que ellos no graban un disco nuevo y han crecido mucho y en direcciones diferentes, como personas, como artistas, y se juntaron y salió una cosa tan fresca que fue impresionante. Es un privilegio para mí tener la relación que tenemos y ver cómo nos complementamos.

Este fue el primer paso de un experimento y resultó como lo habíamos pensado. El manejo de la energía es tan distinto al de un concierto. Los silencios, los overdubs… La energía es muy importante y tema tras tema se fue generando un silencio especial. Hasta que llegó el final y la gente aplaudió y lo celebró consciente de que había estado experimentando un vínculo muy fuerte con la banda y con las canciones.

En este momento tan especial que vive la industria, ellos vuelven a hacer punta, como siempre lo han hecho. Porque si bien la relación de la gente con la música hoy pasa por las canciones o por un tema, también siento que el álbum o la colección de canciones ofrece un marco más amplio, una visión más grande de lo que quiere plantear el artista.

Las canciones siempre han sido importantes, pero de aquí en más quizá la posibilidad de hacer un álbum se convierta en una especie de lujo que se van a poder dar sólo ciertos artistas. Algunos serán artistas de álbumes y otros nunca lo serán.

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