Antes de agosto, España recibirá los primeros 30.000 millones de euros. Luego llegarán más fondos a medida que cumpla con las exigencias que incluyen subir impuestos, bajar gastos y permitir que supervisen sus cuentas y su sistema financiero.

PorIDAFE MARTÍN, BRUSELAS, ESPECIAL

Desesperación. Un hombre pide ayuda en la fiesta de San Fermín, en Pamplona. La situación social y económica en España empeora día a día. /AP

La Unión Europea aprobó anoche el plan de rescate para la banca española, que podría ir hasta los 100.000 millones de euros. Es un “acuerdo político”, porque los detalles se aprobarán el próximo 20 de julio, pero los intereses del préstamo, que sería a 12 años y medio y como máximo a 15 años, podrían rondar el 4%, según anunció anoche Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo.

El primer tramo -porque España irá recibiendo el dinero de a poco, siempre y cuando vaya cumpliendo las condiciones impuestas– llegará a Madrid antes de agosto y sumará 30.000 millones de euros. España no inyectará el dinero en la banca hasta septiembre u octubre, pero la UE le envía ya el primer tramo ante el temor de un verano caliente en los mercados de deuda.

A cambio de esa ayuda, que se destinará a mantener a flote una banca hundida por su exposición al sector inmobiliario, que reventó con el estallido de la crisis, los ministros de Finanzas europeos impusieron duras medidas que Madrid deberá cumplir a muy corto plazo.

La primera, ya anunciada por el gobierno español, es unasubida del IVA, que se acompañará de más ajustes entre los que podrían estar la reducción del salario de los empleados públicos y de las pensiones, la eliminación de la deducción fiscal por compra de vivienda y la presentación, este mismo mes, de un presupuesto bianual para 2013 y 2014 que deberá incluir todos los ajustes necesarios para reducir el déficit fiscal del 8,9% con que cerró 2011 hasta el 2,8% a finales de 2014.

En total son 59.000 millones de euros, un ajuste al que muchos observadores le pronostican un efecto contraproducente porque hundiría los ingresos fiscales, mantendría a la economía en recesión y seguiría aumentando la sangría del desempleo.

Además, aunque su ministro de Economía, Luis de Guindos, lo negara esta mañana, España queda formalmente intervenida. La “troika” -funcionarios de la Comisión Europea, el FMI y el BCE- visitará Madrid cada tres meses y evaluará el grado de cumplimiento del gobierno español, que deberá tomar al pie de la letra las exigencias europeas si no quiere que se congelen los siguientes tramos del rescate. El comisario europeo de Economía, Olli Rehn, advirtió anoche a Madrid: “Tendrá que cumplir plenamente“.

A cambio de los ajustes -y a la vista de que las cuentas públicas españolas descarrilan por el hundimiento de los ingresos fiscales que provoca la recesión- la UEconcedió también a Madrid un año más para reducir su déficit fiscal. Ahora, tendrá hasta finales de 2014 para llegar al 2,8%, por lo que la reducción para este año deberá hacerse hasta el 6,3% y no hasta el 5,3% con que se contaba hasta anoche. En 2013, el déficit público deberá cerrar al 4,5%.

El préstamo lleva duras condiciones también para la banca. La “troika” tomará el control de la supervisión bancaria española y podrá exigir reestructuración de entidades bancarias, cierre de oficinas, despidos de personal, eliminación de bonus a los directivos y dividendos a los accionistas e incluso la liquidación de algún banco si cerrarlo sale más barato que mantenerlo a flote. Además, todo el sector bancario español -incluso los bancos que no pidan ayudas- deberá aumentar hasta un 9% su capital de máxima calidad, lo que podría reducir aún más los créditos a la economía y agravar la recesión.

El préstamo irá a los bancos a través del FROB, un organismo dependiente del gobierno español. Así, Madrid no consigue que la UE, por ahora, inyecte dinero directamente en los bancos. El detalle es clave porque al ir el dinero al gobierno español el préstamo contará como deuda pública y sus intereses como déficit público, por lo que el ajuste previsto será aún mayor. Madrid tendrá que crear un “banco malo”, donde meterá los activos tóxicos del sector inmobiliario para separarlos del negocio bancario.

El Estado será el responsable último de devolver los préstamos hasta que no esté en vigor la recapitalización directa de la banca que los dirigentes de la UE prometieron en su cumbre del 29 de junio. Fuentes del Eurogrupo decían el viernes pasado que, siendo optimistas, podría estar en vigor a finales de 2013 o principios de 2014, tarde para España porque para esa época ya debería haber recibido todos los tramos del rescate. Cuando esa supervisión bancaria entre vigor, la deuda pasará del Tesoro español a los bancos. Si estos no pagan, será el fondo de rescates permanente, el MEDE, que debería entrar en vigor este mes, el que sufra las pérdidas.

La noche de Bruselas se cerró en negro para España. Los ministros de Economía nombraron al luxemburgués Yves Mersch consejero del BCE en sustitución del español González-Páramo. Acaba así un acuerdo de caballeros que aseguraba que cuatro de los seis consejeros del central europeo salían de las cuatro grandes economías del euro: Alemania, Francia, Italia y España. Los otros dos rotaban, desde la creación del BCE en 1999, entre los otros 13 países de la moneda común.

Además, España también aspiraba a presidir el MEDE, el fondo de rescates permanente, un puesto clave en la gestión de los rescates, que al final quedará en manos del alemán Klaus Regling, actual director del fondo de rescates temporal, un alto funcionario que ha pasado por la Administración alemana, por las instituciones europeas y por un fondo de inversión británico.

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