La provincia de la Presidenta atraviesa serios problemas financieros y ha tratado de tomar en los últimos meses medidas similares a las que propuso Scioli para los bonaerenses

Por Juan Pablo De Santis  | LA NACION

Los problemas financieros de las provincias reingresaron a la escena política. La presidenta Cristina Kirchner reinstaló el tema el miércoles pasado, cuando hizo un tiro por elevación a Daniel Scioli para exigirle responsabilidad para administrar.

La única mención que la Presidenta realizó sobre su provincia, Santa Cruz, en 36 minutos de cadena nacional fue para referirse a la época de gobernador de Néstor Kirchner: «cuando se fue la dejó con 650 millones de dólares en reservas contracíclicas».

Lo que se calla, se llora. En voz baja, en el Ministerio de Economía de la Nación se comenta la atribulada situación financiera de Santa Cruz, que en los últimos diez días ha contagiado a la institucionalidad: el gobierno de Daniel Peralta no puede absorber ningún aumento y enfrenta hace diez días un autoacuartelamiento policial por suba de sueldos, que deja a las ciudades sin seguridad.

RESERVAS Y DÉFICIT

Al momento que Kirchner dejó la gobernación para asumir la presidencia, de acuerdo a información del Tribunal de Cuentas provincial, los fondos a los que hace alusión la Presidenta eran de U$S 534 millones. Desde entonces, en siete años se evaporaron por completo dado que fueron utilizados para cubrir los baches presupuestarios (especialmente el pago de sueldos). Sólo U$S 38 millones se destinaron en 2005 a fines contracíclicos o productivos: fue un préstamo a Petroquímica de Comodoro Rivadavia para construir una cementera. Todo el resto fue a cubrir déficit crónico.

La provincia ha transitado los últimos años con sus cuentas en rojo. En 2009 el déficit presupuestario anual fue de $2581 millones; 2010, $863 millones; 2011, $1200 millones y para este año estima unos $1500 millones. Este año no hubo paritaria para los empleados estatales, que además cobraron el aguinaldo de diciembre pasado con un tope de 3500 pesos.

Peralta ha tenido problemas incluso para cumplir con sus propios decretos: el año pasado otorgó un aumento a los docentes, pero los cálculos salieron mal y se quedó sin fondos para pagar el retroactivo prometido. El empleo público es decisivo en la economía provincial: casi 1 de cada 2 habitantes trabaja para el Estado y el 85% de los ingresos se destina a pago de haberes.

RECORTES

Entre las primeras medidas que este año el gobierno de Santa Cruz debió tomar fue la de realizar un ajuste: a través del decreto 5/2012 recortó en enero el gasto público. Esta norma llegó tras que el 29 de diciembre pasado el Gobierno no llegara a aprobar un proyecto de ley de Emergencia Económica . Ya para febrero, el Ejecutivo perdió otra pulseada política por mantener superpoderes para emitir deuda pública (buscar financiamiento externo) sin pasar por la Legislatura.

Peralta también quiso pasar la guadaña fiscal sobre las jubilaciones. En su fallido intento de declarar la Emergencia Económica planteó aumentar 15 años la edad jubilatoria e incrementar los aportes patronales y personales destinados a financiar la Caja de Previsión (que tuvo un rojo de $600 millones el año pasado). La iniciativa tuvo fuerte rechazo gremial acompañado de dos episodios de violencia; el gobernador tuvo que dar marcha atrás.

Las comparaciones son odiosas, pero hay incómodos puntos políticos de contacto entre las situaciones que atraviesan Santa Cruz y Buenos Aires (ahora foco de las críticas del kirchnerismo), dos jurisdicciones diametralmente opuestas en materias de incidencia económica y poblacional.

Ambas provincias se encuentran entre las más beneficiadas por transferencias directas de fondos nacionales, atraviesan una crisis financiera, decretaron recortes de gastos, mantienen problemas para pagar aguinaldos y no reunieron consenso para sancionar leyes de Emergencia Económica -que solicitaban sus respectivos gobernadores-. Además, tanto Peralta como Scioli transitan un karma del kirchnerismo: sus vicegobernadores no pierden oportunidad para criticarlos.

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